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Rosaura Ruiz y Ricardo Noguera

Virus: secuencias de muerte

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    18 de mayo de 2009

    En 1892, el biólogo ruso Dimitri Ivanovski al tratar de entender la causa de la enfermedad que afectaba a las plantas del tabaco, sugirió que la toxina presente en las hojas era la causa de la enfermedad a diferencia de lo que se había logrado con las bacterias, que se podían filtrar e identificar en algunos casos de enfermedades humanas y animales; las partículas presentes en el líquido obtenido de las hojas de tabaco presentaban mayor dificultad para separar, a pesar de las pequeñas dimensiones de los filtros utilizados, el fluido continuaba siendo infeccioso.

    En 1898, el botánico holandés Martinus Beijerinck sugirió que el líquido patógeno extraído de las hojas contenía pequeñas partículas que denominó “virus”, palabra de origen latino que significa “toxina o veneno”. En 1931, el bacteriólogo inglés William Elford, preocupado por esas misteriosas partículas que eran capaces de matar a un organismo, decidió averiguar su tamaño. Utilizando membranas de colodión (1) con membranas de orificios más pequeños logró filtrar el líquido (agua) y detener los ‘agentes mortales’. Eso significaba que los virus eran más grandes que la molécula de agua, pero más pequeños que cualquier célula conocida. En 1935 se estableció que los virus contenían una parte de proteínas y unos años más tarde; 1955, se conoció la otra parte que conforma la estructura de los virus, RNA, posteriormente se supo que podían estar compuesto de proteínas y secuencias de DNA o RNA.

    Con el mejoramiento de las técnicas cristalográficas en 1941 se lograron obtener las primeras imágenes de su estructura, en 1955, se conoció con mejor detalle la estructura tridimensional de esas partículas que eran capaces de matar a las células, posteriormente se logró obtener la secuencia de diversos virus.

    Virus y evolución

    Los virus son causantes de enfermedades como la influenza, el papiloma, herpes o hepatitis, y de enfermedades en plantas y animales.

    La biología nos ha permitido conocer la naturaleza y la forma en la que estas pequeñas entidades penetran a las células, se apropian de sus mecanismos de reproducción, se reproducen y terminan por destruirlas; pero la biología y la medicina también han permitido conocer dos aspectos muy importantes. Por un lado, el aspecto médico que posibilita contrarrestar los efectos de las infecciones virales, la producción de vacunas que proporciona a las células anticuerpos que bloquean la reproducción viral, o producir sustancia antivirales que destruyen los virus invasores. Como especie hemos desarrollado la capacidad de conocer y en cierta medida manipular estas interacciones que se pueden convertir en ‘fatalidad’ si de manera irresponsable se desdeña la investigación científica. Por otro lado, la investigación también nos ha permitido saber que los virus han estado antes de la aparición de la especie humana, están entre nosotros e incluso dentro de nuestras secuencias genéticas, en ellas hay un registro ‘fósil’ de la historia de las infecciones humanas, y los virus estarán aquí si un día la humanidad se extingue por causas naturales o termina por autoexterminarse. Los virus han jugado un papel importante en la evolución de las especies, y en la evolución de los sistemas inmunológicos de los organismos, a través de un proceso biológico conocido como “transferencia horizontal de genes”, proceso que ocurre cuando los virus infectan células reproductivas de cualquier especie, incluyendo la humana, pero sus efectos no son desastrosos, es decir, el organismo infectado logra sobrevivir, el material genético del virus se integra al genoma del organismo receptor y éste puede trasmitir a su descendencia el material genético del virus que se ha insertado en su genoma; en determinadas condiciones, esas secuencias llegan a ser parte del mecanismo de respuesta inmunológica en generaciones posteriores y, por ello, juegan un papel importante en el sistema de protección del organismo. Hoy sabemos que una cantidad del material genético del ser humano es de origen viral; proporciones diversas se encuentran en el material genético de las especies del planeta.

    En suma, aunque los virus son agentes causales de terribles enfermedades humanas, cuando se producen mutantes o recombinantes peligrosos, son también parte de los procesos evolutivos que cotidianamente ocurren en la naturaleza orgánica.

    Partiendo de la idea de que el conocimiento y la investigación nos ofrecen la oportunidad de actuar de diversas maneras frente a los fenómenos naturales resulta irresponsable considerar que la causa directa de una ‘pandemia’ es por causa exclusiva de los virus; los humanos por nuestras condiciones de vida contribuimos a su reproducción y transporte.

    La ciencia nos ofrece la oportunidad de interactuar de otra manera con la naturaleza; no requerimos recurrir al miedo y a la fatalidad, buscando ‘culpables naturales’.

    (1) Colodión. Disolución en éter de la celulosa nítrica, empleada como aglutinante en cirugía y para la preparación de placas fotográficas.



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