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Francisco Rojas

El empleo

En la Administración Pública, como miembro del Gabinete Presidencial:

Ø Director General de Petróleos Mexicanos durante 8 años (198 ...

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    16 de diciembre de 2008

    En la primera campaña presidencial de Bill Clinton un asesor acuñó la frase: “es la economía, estúpido”, para resaltar la principal preocupación del electorado. Ahora, en el mundo, la palabra clave es “empleo”. Los índices de desocupación crecen a pasos agigantados; los despidos se incrementan y los gobiernos desempolvan políticas anticíclicas para generar empleo sin descuidar, en algunos casos, las perspectivas de largo plazo a través de la educación y las innovaciones tecnológicas.

    En México, parece que la tónica es el silencio, posiblemente para no alarmar a una sociedad a la que consideran ignorante de lo que sucede. No existe liderazgo ni se ven medidas conexas que respondan a un plan integral; en vez de cuidar a pequeños y medianos productores, que son los que generan el mayor empleo, a los que no apoya la banca comercial ni la de desarrollo y que ven cerrase el financiamiento de proveedores, proponen bajar aranceles dizque para proteger al consumidor. Jamás podremos competir con una China que está depreciando su moneda y bajando el precio de sus productos y fletes marítimos para proteger sus mercados.

    Si se logran abandonar paradigmas, resabios ideológicos y actuar con pragmatismo, que aún no se aprecia en los dirigentes políticos, empresariales y sindicales, se podría convocar a un gran acuerdo nacional en torno a cuatro vertientes:

    1. Utilizar la política fiscal para reactivar la economía, generar empleos y mantener el consumo, partiendo de lo más importante que es el monto, destino y eficiencia del gasto público y no el origen de los recursos; financiar de manera adecuada el rescate de empresas, las funciones ampliadas de la banca de desarrollo y el combate a la pobreza; revisar la política de subsidios agrícolas reorientándolos a infraestructura y a los apoyos directos y no al ingreso de los que más tienen, como hasta ahora; federalizar los avalúos catastrales, a través del INEGI, para eliminar presiones locales y aumentar los ingresos de los municipios; evaluar la incidencia del IETU sobre las empresas en época de crisis.

    2. Financiar a los productores, incluyendo el sector agrícola, mediante cambios regulatorios para ampliar y abaratar el crédito de la banca comercial y la de desarrollo a la que hay que fortalecer; alinear y reorientar todos los programas oficiales de apoyo, exigiendo a la banca comercial canalizar recursos a este fin.

    3. Cuidar el mercado interno, protegiéndolo de competencias desleales; revisar tratados con países con los que somos deficitarios; financiar a productores orientados al mercado interno, tal como se hace con los exportadores; rescatar a deudores con incapacidad temporal de pago.

    4. Fortalecer la supervisión, regulación y transparencia del sistema financiero, para cuidar el manejo de riesgos y el flujo de información; abaratar las operaciones bancarias; obligar a los bancos extranjeros a cotizar en Bolsa, para igualar condiciones y ejercer una mayor supervisión.

    Son muchas las tareas pendientes y habrá que evaluar la factibilidad y el cronograma de las medidas sugeridas. El problema es mundial y durante mucho tiempo no podremos esperar auxilios externos. Tendremos que hacerlo nosotros con inteligencia, prudencia y patriotismo. El esfuerzo es de todos.

    Analista político



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