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Editorial EL UNIVERSAL

Alianza contra los criminales

Inspiración en el interés público, responsabilidad, búsqueda de la verdad, de permanente justicia y del cumplimiento de los derechos humano ...





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    18 de noviembre de 2008

    La delincuencia organizada desconoce límites. No le basta actuar con grandes márgenes de impunidad ni haber adquirido la protección de ciertos policías, militares, miembros del poder judicial, autoridades penitenciarias, políticos y funcionarios públicos. Si no la puede manipular, también quiere acallar a la prensa.

    Ayer en la madrugada, las oficinas del diario El Debate de Culiacán, en el centro de la capital de Sinaloa, fueron atacadas con granadas de fragmentación. Por desgracia, éste es sólo el último ejemplo de un ataque a un periódico.

    En los últimos cuatro años han baleado o arrojado bombas y granadas en vehículos y domicilios de periodistas o instalaciones de medios de comunicación en al menos siete ocasiones. El periódico Imagen de Zacatecas, el diario Primera Hora de Nuevo Laredo, El Mañana de Tamaulipas, Noticias, Voz e Imagen de Oaxaca, Por Esto! y Que Quintana Roo se Entere han sido los afectados.

    Para continuar impunemente con asesinatos, secuestros, asaltos, trasiego de droga y distribución en localidades mexicanas, los criminales organizados necesitan de la inacción o la protección de la autoridad; cuando los medios de comunicación exponen tales complicidades u omisiones ponen en peligro la operación del hampa al exhibirla frente a la opinión pública. Al parecer, los delincuentes no están dispuestos a permitirlo.

    Hay una soberbia insoportable en los cárteles de la droga, la prostitución, el secuestro, el contrabando y la extorsión que los lleva a pretender silenciar las denuncias y el simple relato de sus matanzas. Se pretenden intocables porque en buena medida lo han sido. Acabar con esa situación requiere la unión en su contra de medios de comunicación, políticos y sociedad. El ataque impune contra alguno de estos eslabones vulnera el combate conjunto al crimen organizado.

    Bien han dicho el presidente Felipe Calderón y los encargados de la seguridad en el país: sin ayuda de sociedad y medios los gobiernos no podrán contra los delincuentes. Hay que reforzar esa alianza con la protección a sus miembros.

    Los rivales políticos deben trabajar juntos

    Aun con campañas de desprestigio y declaraciones estridentes entre demócratas y republicanos, el presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, se reunió ayer con su ex contrincante electoral, John McCain, para hablar sobre acciones conjuntas rumbo al gobierno que asumirá funciones en enero próximo.

    En México, los triunfadores hablan de “manos tendidas” —aunque sólo sean referencias verbales— mientras los opositores ven confabulaciones y triquiñuelas. El problema es que tanto en México como en Estados Unidos ninguna fuerza política puede por cuenta propia realizar cambios profundos en materia política, económica o social.

    Los dos países, el nuestro y el vecino, enfrentan coyunturas históricas que podrían aprovecharse para cambiar estructuras legales e institucionales caducas. Reconocer esa urgencia fue el primer paso para una cumbre de seguridad en México.

    Lo menos que deben hacer los políticos adversarios —sin importar presuntas ofensas del pasado— es intentar conciliar diferencias e, idealmente, trabajar juntos.



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    Editorial EL UNIVERSAL Un Hoy No Circula más justo


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