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Jorge Eugenio Ortiz Gallegos

Gobiernos incompetentes

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    13 de septiembre de 2008

    El 1 de septiembre el Presidente de la República instó a los mexicanos a que defiendan el cumplimiento de las leyes contra las autoridades municipales, estatales y federales para que con la denuncia del pueblo se pueda ejercer la justicia que los nacionales queremos y exigimos constantemente. Esas palabras son una confesión implícita de que el gobierno se declara incompetente para cumplir su función de defender a la comunidad nacional.

    Vienen a cuento los párrafos de una “Carta Abierta al Presidente de la República, Porfirio Díaz”, firmada por don Francisco I. Madero desde la penitenciaría del estado de Nuevo León, donde había sido encarcelado.

    La carta tiene fecha del 15 de junio de 1910. “Muy señor mío: En su carta del 27 de abril próximo pasado me decía usted: en la ley encontrarán tanto las autoridades como los ciudadanos el camino seguro para ejercitar sus derechos, ‘y que la Constitución no lo autorizaba a usted’ para injerirse en los asuntos que pertenecen a la soberanía de las entidades federativas. A pesar de ello, la ley, aunque observada por mis partidarios, ha sido frecuentemente violada por los de usted que ocupan puestos públicos...

    “Esta intervención directa de las fuerzas federales no ha venido sino a confirmar lo que dije a usted en mi anterior carta, y es que, según la opinión pública, usted es el principal responsable de los actos de sus partidarios en toda la República a pesar de la soberanía de los estados, que sólo existe de nombre”.

    El centenario de la Independencia tiene los mismos matices que hace un siglo. Los políticos de comienzo de este siglo nos hacen correr la misma suerte: mentiras, inseguridad, atropellos y convenios internacionales “en lo oscurito”.

    En otra parte de su escrito don Francisco expresa: “De lo expuesto se desprende, claramente, que usted y sus partidarios rehúyen la lucha en el campo democrático, porque comprenden que perderían la partida y están empleando las fuerzas que la nación ha puesto en sus manos para que garanticen el orden y las instituciones”.

    ¡Cuánta gente en el territorio nacional considera inútil quejarse ante las autoridades, pensando que son ellas mismas las que cometen los atropellos!

    ¡Oh, los que invocan a la religión pretendiendo mantenerse puros despreciando a los millones de pobres y se atreven a copiar los Sagrados Evangelios! “Siempre habrá pobres entre vosotros” (Mateo 26, 11), y aquella otra promesa del propio Jesucristo: “Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios”.

    jodeortiz@gmail.com

    Escritor



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