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Alejandro Gertz Manero

Incredulidad justificada

Es doctor en Derecho por la UNAM. Se ha desempeñado como abogado litigante y como empresario en la industria editorial y en el sector comerci ...

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    20 de agosto de 2008

    Se equivoca gravemente quien crea, sin prueba alguna, que el sistema va a reaccionar seriamente en favor de la comunidad, sujetando y mutilando la fuerza brutal e impune de las estructuras policiacas, del Ministerio Público y de la Judicatura, ya que su esencia se sustenta en un principio indeclinable de impunidad y de ejercicio abusivo en sus funciones, que no entiende más participación externa y más juicio u opinión que no sea el de la incondicionalidad, la abyección o la complicidad.

    Esas premisas tan lacerantes las hemos vivido en carne propia en cada ocasión en que hemos intentado servir a la sociedad, y así ocurrió en el DF cuando se nos vino encima toda la fuerza del poder, que cayó sobre nosotros con toda la basura y el estiércol que es capaz de producir, para castigarnos por haberle cercenado el robo multimillonario que había disfrutado por décadas a través de la Policía Auxiliar. Y sólo gracias a quien fuera jefa de Gobierno logramos que esa lucha se ganara momentáneamente para que los índices delictivos cayeran como nunca antes, sin que se haya podido repetir.

    En el ámbito federal, logramos una alianza con la sociedad civil que nos permitió reducir el índice delictivo en carreteras federales hasta en 75%, todo lo cual también ya ha vuelto a perderse.

    Lo mismo ocurrió en la defensa del patrimonio petrolero cuando nos enfrentamos con los poderosísimos transportistas, gasolineros y coyotes que en menos de seis meses perdieron más de 15 mil millones de pesos de su botín, que Pemex logró facturar, y que ellos se estaban robando, y que ahora han vuelto a recuperar.

    En materia legislativa propusimos la defensa ciudadana integral, y en respuesta, la estructura a la que servíamos nos abandonó y hostilizó, y tuvimos que refugiarnos en los consensos y en el apoyo del partido Convergencia, que también se quedó solo en el Congreso.

    Hoy que las fuerzas del delito han regresado por sus fueros en todos los ámbitos, hay incondicionales de esos intereses espurios, disfrazados de representantes ciudadanos, que tratan de negar lo que se ha logrado desde el ámbito de la sociedad civil, para así encubrir lo que ahora ocurre.

    En estas circunstancias, cualquier acuerdo que no sea auditado y sancionado por una verdadera contraloría ciudadana, ajena e independiente a los intereses del poder, habrá de fracasar, y si no, al tiempo.

    editorial2003@terra.com.mx

    Doctor en Derecho



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