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Ramón Cota Meza

Memorial 68

Analista político. Colabora en EL UNIVERSAL y en la revista Letras Libres. Asimismo, es copyeditor en inglés y español, traductor y guionist ...





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    06 de noviembre de 2007

    Hace unas semanas fue inaugurada la exposición “Memorial del 68” en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco (UNAM), dedicado al movimiento estudiantil de ese año. Su novedad consiste en el enfoque no antagónico de los sucesos y cierto énfasis en el contexto político y cultural mundial, la transformación económica de México, datos biográficos de los líderes universitarios de clase media ascendente y cierta indulgencia con los errores cometidos, muchachadas, digamos.

    El juicio “antes y después del 68” es moderado y sólo se subraya su “papel activo en la construcción democrática de la nación y (...) en los cambios de mentalidad”. El resultado es una saludable desdramatización que mitiga el patetismo heredado del movimiento, haciendo confluir su inercia en la gradual transformación política y cultural de México. El memorial se declara abierto a diversificar su información y a poner al día su contenido.

    Con el mismo ánimo proponemos incluir los episodios democráticos mexicanos más importantes de la segunda mitad de los 60: la lucha de Carlos Madrazo por elegir democráticamente a los candidatos del PRI, las victorias electorales municipales del PAN y los movimientos estudiantiles relacionados. Estas corrientes quedaron interrumpidas por la represión de 1968, pero resurgieron a mediados de los 80, probando ser más duraderas e influyentes que el movimiento estudiantil.

    La lucha de Madrazo por elegir democráticamente a los candidatos del PRI en 1965 causó un cataclismo político nacional y expectación mundial. Derrotado, Madrazo prosiguió su lucha apelando a los estudiantes, en los que cifraba su esperanza. A la zaga, el PRI optó por “experimentos democráticos”, seleccionando a Sonora en 1967. Se registraron cuatro candidatos a la gubernatura y decenas para alcaldías, pero Díaz Ordaz cortó de tajo el experimento.

    Estos hechos provocaron frustración en sectores del PRI, llevaron al PAN a ganar sus primeras alcaldías, politizaron a estudiantes e impulsaron la prensa crítica, todo lo cual se alimentaba de un ambiente de libertad mundial, salpicado de estereotipos de la guerra fría. Esta era la situación en varias ciudades del país cuando el movimiento de 1968 irrumpió. El “Memorial del 68” no registra el factor Madrazo, acaso porque el gobierno interpretó el movimiento como manipulado por él.

    La consecuencia más nefasta de la represión de 1968 fue haber entregado la energía estudiantil a grupos violentamente nihilistas infiltrados en el movimiento. Es probable que éstos hayan sido los provocadores de la represión, sintiéndose alentados por el Partido Comunista Mexicano, decisivo en la cerrazón del movimiento. Las huellas de esta torcedura pueden trazarse hasta el movimiento trotskista de 1966, que provocó la renuncia del rector de la UNAM, Ignacio Chávez.

    Entre el movimiento de 1968 y la democracia mexicana no hay una línea de continuidad. Los despojos del movimiento cobraron nueva vida hasta que el PRI se dividió de nuevo en torno a la elección de sus candidatos, lo cual ocurrió en 1985 con la formación de la Corriente Democrática del PRI por Cuahutémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo. En rigor histórico, estos son los continuadores de Madrazo en la larga duración de la política mexicana.

    En suma, el movimiento de 1968 no es un parteaguas, ni siquiera un tributario constante de la democracia mexicana, un afluente exiguo y reticente en el mejor de los casos. Podría decirse que influyó en el cambio de mentalidad del último tercio del siglo XX, pero la medida de esa influencia no es clara. La copiosa y variada actividad cultural de todo México suele remitirse al 68, pero sus semillas estaban sembradas mucho antes. El 68 sólo les impuso un sello peculiar.

    El cambio de mentalidad mexicana tiene más que ver con el cambio de mentalidad global proyectado por los medios de comunicación, cambio del cual el movimiento del 68 es sólo la expresión de ciertas zonas de la ciudad de México, repercutida para bien o para mal en el resto del país. Por otro lado, la vida cultural que emergió es bastante caótica, caprichosa y carente de rigor intelectual. El “Memorial del 68” tiene margen para corregir ideas centralistas sobre la vida política y cultural del país.

    blascota@prodigy.net.mx

    Analista político



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