aviso-oportuno.com.mx

Suscríbase por internet o llame al 5237-0800




Carlos Monsiváis

El complot del humor masivo

Carlos Monsiváis es ante todo un hombre observador. Escritor que toma el fenómeno social, cultural, popular o literario, y que, con rápido b ...

Más de Carlos Monsiváis



ARTÍCULOS ANTERIORES


    Ver más artículos

    08 de julio de 2007

    El escándalo del ‘Chinogate’ o del Copelaocuelo, o del misterioso Zhenli Ye Gon, o del Fu Manchú de las Lomas, o del Peligro (amarillo) para México en la versión de los panistas, se ha convertido en un tríptico que integran las declaraciones francamente exasperadas de los funcionarios federales, Felipe Calderón incluido; las sospechas que poco a poco se dejan ver como vislumbres de un paisaje delincuencial y, finalmente, la transformación de lo que parecía disparate o broma ridícula en un asunto muy serio. A todo lo ha ido entrelazando el humor masivo, como siempre la gran correa transmisora de una noticia, en este caso la otra “celebración” de la gloriosa victoria de Calderón el 2 de julio de 2006.

    El humor masivo es o puede ser reiterativo, previsible, no muy afortunado, pero su ubicuidad ratifica el poderío de un asunto, y tratándose del Peligro (amarillo) para México, su vigor no desaparece al menos mientras los funcionarios persistan en dar falsas explicaciones, titubeen, se irriten, se llamen a tragedia. Ahora lo que se puede hacer, como mantra, es repetir la frase que pondera lo inocultable: “¿Tú le crees al chino? Yo también”.

    * * *

    ¿Cuál es el fondo de este público y delirante trasfondo? Un chino nacionalizado mexicano, Zhenli Ye Gon, afirma en una entrevista en AP, que se le acosó, se le dijo: “Copelas o cuelo” (cooperas o cuello), y que en la intimidación participó el secretario del Trabajo, Javier Lozano.

    Antes de que se publique la noticia, Medina Mora, el procurador general de la República, desmiente a don Zhenli, y provoca que AP dé a conocer sus indagaciones. Mientras, la PGR asegura que a don Ye Gon se le aplicará todo el peso de la ley. No ha sido procesado ni sentenciado y ya la ley le cayó como un fardo. ¡Qué previsora la Procuraduría General! A esto siguen declaraciones igualmente iracundas del secretario del Trabajo, del dirigente nacional del PAN, del secretario de la Función Pública, del Partido Acción Nacional y del mismísimo Felipe Calderón.

    * * *

    La opinión pública o la sociedad civil (no son sinónimos) acepta el envío, se regocija también y muy en especial en lo de “Copelas o cuelo”, y rifa el beneficio de la duda. ¿Por qué no? Desde la perspectiva de las autoridades el asunto ha recibido un tratamiento cada vez más divertido a pesar suyo: se le agiganta con tal de minimizar el problema. ¿Cómo le hacen caso... a esa minucia? Además, las revelaciones sucesivas ahondan tanto en la credibilidad de lo que al principio se juzgó broma macabra (205 millones de dólares, según el chino, el resto de la operación de gran financiamiento de la campaña del PAN en 2006) y ahora se juzga dentro de lo posible sin ir más allá. Nadie puede acusar categóricamente y, también, nadie puede exculpar categóricamente. Los extremos se tocan mientras, en suspenso, la verdad baila mambo. Chinito bailarín marca el paso.

    * * *

    Leo EL UNIVERSAL del 5 de julio de 2007: “Indagan por caso Ye Gon a personal de las aduanas (por “deficiencia u omisiones al revisar contenedores en los que ingresaron al país más de 60 toneladas de sustancias derivadas de la seudoefedrina, pertenecientes al empresario chino Zhenli Ye Gon”); en el allanamiento de la casa del chino, la PGR encontró una credencial que lo identifica como “enlace legislativo” de la Legislación pasada, y la credencial la firma el senador Fidel Herrera (el gobierno de Veracruz dijo que la credencial podría ser apócrifa); en tres años Ye Gon perdió más de 130 millones de dólares en casinos de Las Vegas; la PGR envía al Bank of America los 205 millones 564 mil 766 dólares decomisados por “razones de seguridad” (lo que es una descalificación más que severa de la confiabilidad de las instituciones bancarias de México), y con un costo de más de millón y medio de dólares, pérdida recuperada con los intereses; en una carta a Calderón, el abogado de Ye Gon (en Estados Unidos) le pide que interceda por su cliente “antes de que sea tarde y por el bien de todos”, y el Presidente responde: “No aceptaremos chantajes”, con lo que, en este orden de cosas, eleva al rango de interlocutor al “siniestro oriental” (esto también se ha escrito).

    * * *

    Vuelvo al tema del humor masivo. Basta la reproducción impetuosa de un chiste o, si se quiere, es suficiente con la aceptación unánime de que el tema, además de increíble y creíble (al mismo tiempo) es muy chistoso, para garantizar su continuidad, no obstante los esfuerzos oficiales por suprimirlo sin más. En cambio, el macrofraude de Fobaproa nunca se imprime (o el verbo correspondiente) en el imaginario colectivo, muy probablemente para no ligarse a una visión satírica. Otro ejemplo de la relación entre un chiste aprobado masivamente y la atención mucho mayor a un escándalo, es lo que ha rodeado a las acusaciones por pederastia a Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, que culminan con su jubilación forzadísima por parte del Vaticano. A Maciel no le sirve la protección de los poderes porque, además de las pruebas, y en lo social, su contrincante es el chiste.

    * * *

    Lo que decide el registro humorístico del Chinogate es la frase culminante: “Copelas o cuelo”. Cooperas o cuello, la expresión que muy probablemente se incorporará a esa Hall of Fame donde están otras joyas:

    — Mátalos en caliente (Porfirio Díaz)

    — La moral es un árbol que da moras o sirve para una chingada (Gonzalo N. Santos)

    — La mejor izquierda es un gancho al hígado (Alacrán Torres)

    — Todo se lo debo a mi mánager o a la Virgencita de Guadalupe (Raúl Ratón Macías)

    — La radio inventó al ama de casa (Emilio Azcárraga Vidaurreta)

    — Ya nos saquearon, no nos volverán a saquear (José López Portillo)

    — Un político pobre es un pobre político (Carlos Hank González)

    — (A los opositores) Ni los veo ni los oigo (Carlos Salinas de Gortari)

    — Sorry, no traigo cash (Ernesto Zedillo a una vendedora indígena)

    — Llegamos por la fuerza de las armas y no nos van a sacar con los votos (Fidel Velázquez)

    — Comes y te vas (Vicente Fox)

    Escritor



    ARTÍCULO ANTERIOR
    Editorial EL UNIVERSAL Un Hoy No Circula más justo


    PUBLICIDAD.