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Carlos Monsiváis

La ecología popular: el nuevo patriotismo

Carlos Monsiváis es ante todo un hombre observador. Escritor que toma el fenómeno social, cultural, popular o literario, y que, con rápido b ...

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    24 de junio de 2007

    E n el siglo XIX, al sentimiento patriótico, esa fuerza movilizadora inmensa, lo define la decisión de -si es preciso- dar la vida por la entidad que recién surge. ¡Murió por la Patria! Se grita cada 13 de septiembre en memoria de los Niños Héroes y, todavía hace unas décadas, el altar de la Patria es la causa variable por cuyo avance se sacrifican los patriotas en beneficio de las generaciones del porvenir. Luego, el patriotismo parece exhausto, devorado por el cinismo y la impunidad. "Ya no hay héroes, ya no hay patriotas". Y sin embargo, sin ser reconocido como tal, el patriotismo persiste a través de otras acciones intrépidas, con el peso de la ideología nacional (no nacionalista), y la aceptación de los riesgos en defensa del tiempo presente y el tiempo por venir. Un sector importante de estos patriotas distintos localiza su patria, la patria, en la comunidad con la naturaleza, en la defensa de los ambientes, los bosques y los ríos (Ver el poema "Alta traición" de José Emilio Pacheco). Al respecto de los nuevos patriotas, señala el periodista Jesús Ramírez Cuevas:

    "A lo largo de toda la sierra que va desde la zona otomí en el municipio de Isidro Fabela, al norte del estado de México hasta Ocuilán, Morelos, diversas comunidades indígenas llevan años cuidando y defendiendo los bosques, enfrentados a los talamontes, los caciques, los especuladores de tierras, los fraccionadores y las empresas que se apropian de los recursos naturales para sus fraccionamientos privados, sus campos de golf, o sus industrias contaminantes. El caso de Zempoala es la punta del iceberg de un proceso que lleva a sectores de la población a tomar conciencia del medio ambiente y a defender el agua y los bosques. Es parte de una conciencia ecológica popular, un ecologismo popular que involucra a comunidades enteras".

    * * *

    El ecologismo popular es uno de los acercamientos más radicales a la patria posible y la soberanía concebible. Y ante la conciencia popular se levanta la represión homicida. Reproduzco la noticia:

    "17 de mayo de 2007. ciudad de México, México.- Aldo y Misael Zamora, junto con tres de sus familiares, fueron emboscados por cuatro personas en Santa Lucía, Ocuilán, estado de México. Aldo murió y Misael, que se encuentra hospitalizado, identificó a dos atacantes: Luis y Alejo Encarnación, conocidos taladores de la zona e hijos de Feliciano Encarnación, uno de los principales cabecillas de las bandas de talamontes de esa zona. Cabe recordar que estas personas figuraban en la lista de órdenes de aprehensión solicitadas desde noviembre de 2005 por el Ministerio Público, las cuales fueron denegadas por el juez Gerardo Eduardo García Anzures, del estado de México. El propio Feliciano Encarnación fue detenido hace sólo dos semanas en un operativo realizado por Profepa y liberado bajo fianza".

    ¿Quién es el juez Gerardo Eduardo García, o para el caso, quiénes son el procurador de Justicia y el gobernador del estado de México? Las más de las veces, además de funcionarios típicos por muy limitados, son cadenas de promesas emitidas desde la convicción virtual. ¡Ah! Ya los oigo: "Llegaremos hasta donde sea preciso llegar/ se hará justicia/ no nos detendrá nada para hallar a los culpables/ el crimen no quedará impune". Detrás de la oquedad del bla-bla-blá que suele patrocinar la huida de los asesinos, aparecen los hechos, por ejemplo los denunciados por Héctor Magallón, coordinador de la campaña de bosques y selvas de Greenpeace:

    "La tala ilegal ocasiona la destrucción acelerada del Parque Nacional Lagunas de Zempoala, zona protegida que forma parte del Gran Bosque de Agua. Este bosque es prioritario ya que alberga el 2% de la biodiversidad mundial; abastece de agua a los ríos Lerma y Balsas y brinda tres cuartas partes del agua que se consume en la ciudad de México.

    "La tala ilícita se comete a plena luz del día, a unos metros de la carretera, ante patrullas que no hacen nada cuando ven pasar a los camiones repletos de madera. En esta zona siempre se escucha a las motosierras en acción."

    * * *

    A la reclamación urgente responde "la indolencia" gubernamental. Así, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente se resigna e incluye a la región del Gran Bosque de Agua entre las 15 zonas críticas de tala ilegal en el país. Como entre sueños, algunas autoridades toman nota... no me repite por favor el nombre de la zona... y luego de que lo mataron, ¿qué hizo la víctima?... La corrupción acelera la lentitud y las autoridades federales y regionales proceden como si cada investigación fuese una rémora y por eso, durante más de siete años la comunidad indígena tlahuica de San Juan Atzingo, dueña de estos bosques, ha denunciado la atrocidad de la situación. Y en sí misma la eternidad se archiva.

    ¿Se suicidan los países? Se pensaría que no, que la resistencia popular exhibe la voluntad de sobrevivencia, pero a estas afirmaciones las contrarían las legiones del exterminio, los presidentes de la República indiferentes ante el ecocidio (no cabe el tema en el millón de spots), los sistemas de protestas con sus (incumplibles) 250 millones de árboles sembrados en dos años; los gobernadores asociados con los depredadores; los diputados y senadores ansiosos por exhibir su complicidad; los presidentes municipales emocionados con sus residencias, sus viajes, sus placeres; aquellos jefes de las zonas militares (Dios me libre de calumniarlos, Dios los libre de su falta de escrúpulos) que saben que si todo está podrido, quiénes son ellos para salvar al mundo; los jefes policiacos, ansiosos de igualar su desprestigio con sus cuentas de banco; los comisarios...

    * * *

    ¿Y qué sucede con la sociedad que acepta todo esto por omisión, apenas se entera o ni eso, o se lamenta con la vista fija en la telenovela o en la serie de cable, y no reacciona ante hechos como el asesinato de Aldo Zamora?

    No pretendo que la sociedad y los ciudadanos respondan a todos los acontecimientos delictivos en el país pero, entre otros ejemplos, el caso de Aldo Zamora y su familia nos enfrenta a lo que se creía inexistente o desaparecido, el patriotismo puntual, la defensa de la energía patrimonial de la nación que con frecuencia abarca a dos o tres generaciones de una familia. Merecen reconocimiento los soldados asesinados por el narco y los policías muertos por cumplir con su deber, pero también los defensores de los recursos comunitarios, y ahora de manera especial, la familia Zamora, su patriarca Ildefonso, y los jóvenes Aldo y Misael. Emblematizan o, mejor, le dan corporeidad al nuevo patriotismo, que no declara, ni es protagónico, ni resguarda las prebendas de las "nuevas izquierdas", ya sólo ansiosas del botín.

    Escritor



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