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Ana María Salazar

Notorio decomiso

Especialista en temas relacionados con derecho internacional, seguridad nacional, cooperación antinarcóticos, reformas judiciales y conciliac ...

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    23 de marzo de 2007

    El decomiso de 205.6 millones de dólares que se encontraban en maletas, en un vestidor en una casa en una de las colonias más nice de la ciudad de México, es notable y notorio. Notable, porque la cantidad que se incautó es una cifra récord en el mundo. Pero es notorio porque ahora el gobierno federal no puede negar la gravedad del nuevo problema de metanfetaminas que enfrenta el país y que el gobierno de Estados Unidos le ha señalado a México en varias ocasiones.

    México se encuentra entre las naciones que más importan seudoefedrina, precursor de la metanfetamina. Y aunque el gobierno estadounidense reconoce los esfuerzos del gobierno mexicano para controlar y reducir la importación de precursores químicos para la producción de metanfetaminas, el hecho de que hayan sido encontrados casi 206 millones de dólares en la casa de uno de los traficantes de precursores químicos tiene que alarmar a las autoridades de ambos lados de la frontera. No es para menos, pues las imágenes de los fajos de billetes incautados es una prueba visual contundente que permite entender la fortaleza y los recursos que tienen estas organizaciones delictivas.

    A través de los años, la política antidroga de EU ha ido cambiando de prioridades con una preocupación menos marcada por el tráfico y el consumo de cocaína, para concentrarse mucho más en el consumo de metanfetaminas. Esto se debe en parte por el marcado incremento de metanfetaminas en EU en los últimos años y el hecho de que estas se pueden producir en laboratorios caseros en territorio estadounidense, al igual que en México.

    En EU las imágenes de más de 205 millones de dólares incautados deberían de traducirse como un reconocimiento del esfuerzo del gobierno mexicano por combatir al crimen organizado, pero desafortunadamente se vuelve un recordatorio al gobierno y al público estadounidense del papel que juega México como país de paso de drogas y precursores químicos hacia EU. Para reconfirmar esta percepción, hubo otro incidente sin precedente que sucedió esta semana en el que la Guardia Costera estadounidense, en costas panameñas, detuvo un barco que cargaba 19 toneladas de cocaína, procedente de Colombia con rumbo a México, con un valor de 300 millones de dólares. En un reporte publicado por el Departamento de Estado hace menos de un mes, el gobierno estadounidense insiste en que 90% de la cocaína consumida en EU transita primero por México. Para la clase política estadounidense continúa siendo políticamente más fácil culpar a los traficantes mexicanos del problema, que a los consumidores y a los drogadictos estadounidenses.

    Por ahora, cualquier éxito en contra del narcotráfico por parte de México difícilmente podrá ser capitalizado debido al torbellino político que afecta a uno de los aliados en esta lucha, el procurador de Justicia estadounidense, Alberto Gonzales, quien en estos momentos lucha por su puesto. Hay un importante grupo de sectores políticos que exigen su renuncia, así como el procurador está enemistado con legisladores estadounidenses por un escándalo relacionado con el despido de ocho fiscales.

    Aunque es injusto caracterizar a una nación entera basándose en el comportamiento de algunos individuos, el que el líder de la organización que escondía los 206 millones de dólares sea chino, empujará al gobierno de México a enfocar su atención en la importación ilegal de precursores químicos de China.

    Lo anterior se sumará a todos los otros problemas que hay entre ambos países, como el contrabando de mercancías chinas a México y el impacto que ha tenido en el comercio informal con la parcial destrucción de la producción nacional de manufacturas. Se suma también a la competencia desleal en la producción de ropa, calzado y juguetes que ocasiona que cientos de trabajos se pierden al año en el país. Es difícil imaginarse darle prioridad al turismo chino o a las exportaciones mexicanas al coloso asiático teniendo estos problemas que secuestran la relación bilateral.

    En síntesis, lo notorio del notable decomiso es que aunque sea una cifra récord, que seguramente ingresará a los récord Guiness, es sin duda uno de los récords que México no desea, pues pone en evidencia la cantidad de drogas que pasan por el país y la fortaleza de las organizaciones criminales que en él se encuentran.

    [email protected]

    Analista política



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