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Jorge Chabat

¿Crisis superada?

Analista político y profesor de la División de Estudios Internacionales del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), donde tam ...

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    23 de marzo de 2007

    La semana pasada el presidente Calderón declaró, al cumplir 100 días en el poder, que habían sido superados el panorama sombrío y la crisis que se vivía en el país cuando tomó posesión. Y ciertamente el panorama político luce hoy diferente de lo que lucía a fines del sexenio de Fox. Baste recordar la situación en Oaxaca, los descabezados en Guerrero y Michoacán, así como la toma del Paseo de la Reforma por los seguidores de López Obrador e incluso la amenaza del PRD de impedir la toma de protesta de Calderón. Existe pues, un sentido de "normalidad" que no existía hace cuatro o cinco meses. Sin embargo, ¿qué tan cierto es esto? Veamos.

    Por un lado se encuentra la situación de seguridad pública en muchos estados del país. Si bien es cierto que los operativos policiaco-militares han inhibido las manifestaciones de violencia que se presentaban en los estados donde se intervino, al parecer la violencia está brotando en otros estados, como Tabasco, en donde el gobierno no ha intervenido. Esto es, se está conformando el llamado efecto cucaracha que consiste en que la violencia del narco se desplaza de las zonas en las que el gobierno interviene a otras regiones del país. Ciertamente, habrá que ver las cifras de las ejecuciones para poder hacer comparaciones, pero si el propósito de los operativos era mejorar la imagen del país, los nuevos brotes de violencia, pueden dar al traste con ello.

    Por otro lado, está la relación del gobierno de Calderón con el PRD. En este aspecto, es evidente que el panorama ha cambiado de manera muy sensible, a pesar de que existe un sector del partido del sol azteca que insiste en llamar a Calderón "presidente espurio". Sin embargo, lo cierto es que hay una mejor comunicación entre Los Pinos y el PRD, por lo menos con los legisladores de ese partido, aunque existen todavía temas pendientes, como la reforma electoral y la permanencia del Consejo del IFE, que marcarán el tono de la relación entre ese partido y el gobierno federal.

    Si eventualmente se logra una reforma político-electoral en la cual esté incluido el PRD, es probable que la relación con el gobierno de Calderón mejore.

    Por lo pronto, la forma en que se dio la negociación de la urgentísima reforma del ISSSTE no apunta en esa dirección, pero habrá que esperar para ver cómo avanzan las negociaciones en otros temas.

    En la parte económica el panorama luce estable aunque no está claro que las promesas de Calderón de generar empleos se vayan a cumplir pronto. Ciertamente la estabilidad macroeconómica fue uno de los mayores logros del presidente Fox y la presencia de Agustín Carstens en la Secretaría de Hacienda augura una continuidad en ese sentido. Sin embargo, no está claro que la inversión vaya a fluir a carretadas y es probable que la generación de empleos que el país necesita tome todavía algunos años.

    Adicionalmente a lo anterior, existe una percepción generalizada en la población de que el gobierno de Fox fue altamente ineficiente e incluso irresponsable, lo cual genera una presión sobre el gobierno de Calderón para que haga algo al respecto. El escándalo de la megabiblioteca Vasconcelos, la cual ha sido cerrada debido a fallas estructurales así como la agonía en que se encuentra el proyecto Enciclomedia, dos de las joyas de la corona foxista, han conformado la impresión de que el gobierno anterior fue un desastre, lo cual no está muy lejos de la realidad, y ello implica que el gobierno actual debe tomar medidas para exigir el cumplimiento de responsabilidades.

    Y ese es quizás el mayor reto del presidente Calderón: cambiar la imagen tan arraigada en la población de que los presidentes protegen a los gobiernos anteriores. Ciertamente no se trata de encontrar chivos expiatorios de irregularidades reales o inventadas sino simplemente de que se finquen responsabilidades de acuerdo con la ley.

    Es cierto que la situación de crisis en la que vivía el país a fines de 2006 ha mejorado de manera sustancial y ello hay que atribuirlo, sin duda, a la capacidad política del presidente Calderón.

    El ha sido el artífice del cambio en la percepción de la población de que hay alguien a cargo del timón del país, después de seis años en que el país se conducía por "piloto automático". Y ciertamente, este no es un logro menor.

    Sin embargo, es difícil decir que ya todo camina sobre ruedas. Aunque el PRD está más dispuesto a dialogar, todavía existe una parte de la población que desconfía profundamente del gobierno de Calderón y que está convencida de que las elecciones de 2006 fueron fraudulentas. Para esa parte de la población el gobierno es sólo una red de complicidades.

    Y en este sentido Calderón tiene que dar muestras de que la ley se va a aplicar parejo. Si el Presidente logra convencer a la opinión pública de que ello es así, caiga quien caiga, podemos empezar a hablar de que la crisis del 2006 ha sido, en efecto, superada.

    [email protected]

    Analista político e investigador del CIDE



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