aviso-oportuno.com.mx

Suscríbase por internet o llame al 5237-0800




Editorial de EL UNIVERSAL

Garantía para el voto libre

Inspiración en el interés público, responsabilidad, búsqueda de la verdad, de permanente justicia y del cumplimiento de los derechos humano ...





EDITORIALES ANTERIORES


    15 de junio de 2006

    A dos semanas y media de las elecciones federales, no deja de manejarse la posibilidad de que los resultados pudieran ser dilucidados en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Esta preocupación es examinada hoy por el presidente del TEPJF, magistrado Leonel Castillo González, y por el ministro José de Jesús Gudiño Pelayo, en la página "Justicia a debate" de EL UNIVERSAL.

    Por supuesto, lo ideal es que el proceso electoral termine sin impugnaciones, con una clara victoria y con la aceptación inmediata de los resultados, por parte de candidatos y partidos. El martes pasado se firmó un acuerdo entre ellos en ese sentido y para ajustar sus inconformidades al marco legal vigente.

    Si así no fuera, la intervención del TEPJF está prevista en la Constitución para calificar la elección presidencial, validez que antes hacía la Cámara de Diputados.

    Es decir, lejos de significar un cuestionamiento al proceso, el Tribunal otorga una garantía de vigencia de los derechos fundamentales para que ciudadanos y partidos dispongan de un medio civilizado e institucional para ventilar sus diferencias.

    Pero aunque no existan inconformidades, el TEPJF forma parte del sistema electoral para verificar que los actos del proceso se ajusten a la norma.

    No va el TEPJF a probar su funcionamiento el domingo 2 de julio; ya lo ha hecho en la resolución de impugnaciones en varias elecciones y en varios conflictos durante la selección de candidatos o en pugnas internas de los partidos.

    Suponer que si el resultado electoral se lleva al Tribunal toda la elección queda cuestionada, no es necesariamente cierto. El Tribunal tiene un papel central como garante de que la voluntad del votante sea protegida por la ley.

    Es el orden jurídico el que nos puede poner a salvo de descomedidas o violentas manifestaciones de descontento por una decisión electoral que no puede satisfacer a todos por igual, excepto en que haya sido tomada con respeto a las normas.

    El voto ciudadano no es negociable, sólo defendible. Para eso están las leyes y los instrumentos que nos hemos dado. Ni se judicializa la política ni se politiza la justicia. El Tribunal fue diseñado para fortalecer las tradiciones democráticas.

    El TEPJF nació con el nuevo sistema electoral, pero no para decidir la elección en la Corte en lugar de en las urnas de votación, sino para verificar que cada voto sea debidamente contado y para cuidar que la elección sea legal.

    El reto para cada ciudadano es acudir a las casillas electorales dentro de 17 días y votar por sus candidatos. Así contribuirá a expresar la voluntad popular y reducirá las posibilidades de un proceso postelectoral que, aunque legal, sea desgastante en términos de la tranquilidad social.

    Hay 71.4 millones de mexicanos con credencial de elector, más de 130 mil casillas y casi un millón de funcionarios electorales. La tarea común es la de ejercer nuestro derecho constitucional a elegir a quien habrá de gobernar a México los siguientes seis años, con consecuencias para muchos años después.



    EDITORIAL ANTERIOR
    Editorial EL UNIVERSAL Un Hoy No Circula más justo


    PUBLICIDAD.