aviso-oportuno.com.mx

Suscríbase por internet o llame al 5237-0800




Demetrio Sodi de la Tijera

Tepito: barrio bravo

Licenciado en Administración de Empresas por la Universidad Iberoamericana con un curso de desarrollo administrativo en la Universidad de Har ...

Más de Demetrio Sodi de la Tijera



ARTÍCULOS ANTERIORES


    Ver más artículos

    10 de marzo de 2006

    TEPITO es el barrio de la ciudad de México que más se ha resistido a la modernización urbana en cuanto a la implantación de nuevos patrones, puesto que ha conservado con gallardía y constante lucha su fisonomía y arraigada vocación comercial.

    Tepito permaneció fuera de los límites de la ciudad y comenzó a poblarse de mesones a los que acudían los arrieros que venían a México a vender sus mercancías, con la introducción de los ferrocarriles esos mesones se transformaron en grandes vecindades cuyas rentas bajas acabaron por atraer inquilinos de economía modesta.

    En los años 20, con la guerra cristera, vino al Distrito Federal inmigración procedente del Bajío, Jalisco y Guanajuato, que decidió alojarse en Tepito. La gran mayoría de ellos eran zapateros de oficio. La tradición comercial de este barrio fue creciendo cada vez más y se convirtió en un lugar en donde se podía encontrar "de todo", desde ropa, aparatos usados y la mayor variedad de zapatos a un precio bastante accesible.

    El pasado domingo inicié una marcha de mil kilómetros a pie por todas las colonias populares del DF. La idea es recorrer, desde ahora hasta el día de la elección, las zonas más pobres de la ciudad para conocer directamente los principales problemas que enfrenta la población. Decidí empezar por el barrio de Tepito debido a la gran tradición, historia e importancia del lugar, así como porque es uno de los espacios con mayor inseguridad, desorden y violencia de la ciudad capital.

    En la colonia Morelos, zona aledaña a Tepito, viven un número importante de los niños de la calle y fue con ellos con los que tuve mi primer encuentro en la glorieta ubicada entre avenida Reforma y eje 1 Norte. En un principio se resistían a tener contacto y sólo accedieron si los medios de comunicación, las cámaras y grabadoras, no estaban presentes.

    Es dramática la situación que enfrentan jóvenes y adultos (niños) que han sido marginados totalmente de la sociedad. Viven, comen, duermen en la calle y de ella obtienen los escasos recursos que tienen para vivir. Los cuatro jóvenes con los que platiqué son limpiaparabrisas y obtienen diariamente un ingreso superior a los 100 pesos, con los que a veces pueden dormir en un cuarto de hotel que les cuesta 50 pesos por noche. Los cuatro tienen hijos y están separados de sus familias, seguramente por la calidad de vida que llevan. Se quejan de la falta total de apoyo del gobierno del DF y de la extorsión de que son objeto por parte de la policía, quien les quita el poco dinero que llevan con la amenaza de llevarlos a la cárcel 36 horas si se resisten o denuncian. Su demanda principal es empleo, pero la gran mayoría de ellos no tienen acceso a él por falta de papeles y capacitación.

    El escaso apoyo que tienen lo reciben de organizaciones privadas que tratan de apartarlos de las drogas y, si bien no esperan ninguna ayuda del gobierno, lo que sí exigen es que cuando menos no los agredan.

    Durante los últimos cuatro años los niños de la calle han sido ignorados totalmente por el gobierno de la ciudad y es una vergüenza que una ciudad como la nuestra no se preocupe por ellos, ya que pueden convertirse en un problema más serio si no logramos incorporarlos dignamente a la sociedad.

    A pie, sobre el eje 1 Norte, llegué al corazón del barrio de Tepito. Durante la caminata he decidido no realizar mítines o concentraciones, lo que busco es un contacto directo con la gente al margen de los operativos y brigadas que llevan normalmente los candidatos. El acercamiento fue sorpresivo para la gente pero el recibimiento fue abierto, respetuoso y, en la mayoría de los casos, cálido.

    La principal demanda de la población, como en toda la ciudad, es mayor seguridad, ya que los miles de comerciantes que viven en la zona son asaltados y agredidos frecuentemente. Se quejan de la falta de apoyo y escaso número de policías y del contubernio entre éstos y los delincuentes. Les da miedo enfrentarse a los maleantes porque saben que si llegan a detener a alguno de ellos a los pocos días regresarán a las calles y pagarán las consecuencias.

    Se quejan también de la creciente venta de drogas que amenaza a los jóvenes e induce a la delincuencia, no entienden cómo el gobierno, a pesar de saber perfectamente en dónde se venden los estupefacientes, simplemente se hace de la vista gorda.

    El problema del narcomenudeo es, en este momento, la principal amenaza para la niñez y la juventud del Distrito Federal y nadie se explica cómo el gobierno no hace nada a pesar de saber dónde se vende y consume la droga.

    Fui invitado a la famosa cancha del deportivo Fray Bartolomé de las Casas, mejor conocido como "El Maracaná", un campo de futbol en el mero corazón de Tepito. Da lástima ver las condiciones en que se encuentra la cancha y la falta total de apoyo del gobierno capitalino, pero da esperanza la unidad de los tepiteños para defender su espacio ante la presión de la delegación para construir en él un desarrollo inmobiliario.

    Los tepiteños están unidos y decididos a defender hasta con la vida este espacio deportivo y familiar.

    Fui invitado también por la asociación de boxeadores del mismo deportivo, cuna de campeones de box de nuestro país. Nuevamente el deterioro de las instalaciones es alarmante, la lona del cuadrilátero está destrozada, los guantes de box, las peras y los costales están hechos pedazos y los boxeadores corren altos riesgos de lastimaduras. Los baños son un asco y el lugar se mantiene abierto y funcionando gracias nuevamente al compromiso de la gente, los mánagers y los boxeadores.

    Tepito es uno de los lugares en la ciudad donde más venta ilegal se realiza. La piratería de programas de cómputo, discos y películas, así como la evidente venta de productos de contrabando y robados está a la vista en la gran mayoría de los puestos, con la protección y complicidad del gobierno capitalino.

    Es un hecho que la ilegalidad es parte de una de las zonas más importantes de la ciudad. Obviamente Tepito no es sólo eso y la mercancía ilegal que se vende es responsabilidad de los introductores y las autoridades que lo permiten y no sólo de los comerciantes.

    Tepito es ejemplo de muchas cosas: violencia, desorden, piratería e ilegalidad, pero también es ejemplo de coraje ciudadano para defender el barrio. Los tepiteños exigen que no se condene a la gente, son orgullosamente nativos del lugar y son los principales aliados para recuperar el barrio.

    El verdadero problema son las autoridades delegacionales que se han coludido con las bandas, el contrabando y la piratería para crear el caos que les permite altos ingresos ilegales. Los verdaderos enemigos de Tepito han sido los delegados, quienes promueven el desorden, la corrupción y protegen la piratería y el narcomenudeo.

    El barrio bravo de Tepito es un espacio tradicional de la ciudad que hay que recuperar, los mejores aliados son los tepiteños. La gente demanda vigilancia, seguridad, orden, limpieza, áreas deportivas y sociales, están dispuestos a participar, pero no creen en las autoridades.

    Hacía algunos años que no iba a Tepito, me impresionó la actividad económica de la zona y la energía de la población. Es sin duda uno de los barrios con mayor tradición y belleza de la ciudad.

    Pero lo que más me impresionó es la voluntad de la gente por no perder su barrio, por defender los espacios públicos que aún tienen, por defender sus tradiciones y, sobre todo, por el gran orgullo que tienen de ser tepiteños.

    La conclusión que saco de esta aleccionadora visita es que Tepito no es un barrio perdido, que es un espacio muy vivo, pero paradójicamente que la gente de este barrio bravo vive con miedo por la delincuencia y el narcomenudeo.

    tuopnion@demetriosodi.org.mx

    Senador de la República



    ARTÍCULO ANTERIOR
    Editorial EL UNIVERSAL Un Hoy No Circula más justo


    PUBLICIDAD.