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Peligra la melena verde de Yasuní

Gilda Selis/ La Nación/Argentina/GDA | El Universal
09:59Miércoles 11 de febrero de 2015

La navegación por uno de los principales afluentes del Río Amazonas es en forma zigzagueante.. (Foto: ITT )

El parque nacional en la Amazonia ecuatoriana, es uno de los lugares con mayor biodiversidad del planeta. El increíble viaje entre árboles gigantes, tarántulas, pirañas y caimanes

Francisco de Orellana (informalmente, El Coca), es la última población del norte de Ecuador a la que se puede llegar por carretera. Lo que sigue es una sucesión de canoas, ríos marrones y caminatas por pantanos hasta la selva amazónica.

Yasuní es un parque nacional declarado Reserva de la Biósfera por la Unesco y una de las regiones de mayor biodiversidad del mundo.

El río Napo es ancho, con lecho arenoso y agua turbia. La navegación por uno de los principales afluentes del Río Amazonas es en forma zigzagueante. Cada tanto se asoman pozos petroleros explotados en la región.

Foto tomada de El País Viajes GDA

Luego de navegar 300 kilómetros, llegamos a Nuevo Rocafuerte, un pueblo de casi mil habitantes y punto fronterizo con Perú: una hilera de dos manzanas con dos docenas de casas de madera y techos de paja, paralelas al Napo. En la entrada hay un puesto de inmigraciones. En la calle principal, un comedor ofrece caldo de gallina y un plato de arroz con carne y patacones (rodajas de plátanos fritos) por tres dólares. En la cuadra siguiente hay dos hospedajes sin agua caliente.

Sobre una pared cuelga un cartel: "El petróleo mejora tu comunidad". La riqueza petrolera en el subsuelo del Yasuní está valorada en 18 mil millones de dólares y la presión por explotarlo ha sido demasiado fuerte. Pese a las críticas de la oposición y los ecologistas, el gobierno aprobó la explotación en el Yasuní, que comenzará en 2016.

A las ocho de la mañana Fernando, nuestro guía, tiene lista la canoa de motor con provisiones para la aventura: ponchos, botas de lluvia, salvavidas, agua, garrafas de gas, frutas, linternas, machetes y antídotos. Acamparemos en un lugar talado, a merced de tarántulas y alacranes. Vemos delfines rosados y hoatzines, unas aves prehistóricas. A medida que la canoa avanza, la selva se extiende hacia el infinito. Penetramos lentamente en el Yasuní, a través de ríos y pantanos.

El parque, de 980 mil hectáreas, tiene forma de herradura; una sucesión de colinas suaves, hogar de 600 especies de aves, 200 de mamíferos, 150 de anfibios, 120 de reptiles, 380 de peces y más de 100 mil especies de insectos en una hectárea.

Los tiempos de la selva
Si fijas la atención por más de 30 segundos en el colchón de hojas del suelo aparecen hormigas, escarabajos, arañas y ranas camufladas. Un mundo micro, pero inmenso a la vez.

Algunos árboles de 50 metros de alto tapan el sol. El reloj no existe, pero llega la hora del caimán, la hora de pescar pirañas, y la de navegar por la laguna Jatuncocha. El tiempo no se mide en minutos sino en momentos.

Foto: Jean-François Renaud

Además de navegar, hay que caminar. Siempre a paso lento, observando con atención donde se pone el pie. En esa maraña de verdes que marea. Aparecen musgos, helechos y orquídeas en medio de lianas y trepadoras. También caobas.

Fernando explica algunos detalles: un árbol que camina, el que estrangula y mata a otro árbol, la diminuta rana venenosa, una hormiga del tamaño de un pulgar y hongos alucinógenos.

En los manglares amazónicos se reproducen anacondas y caimanes de más de cinco metros que son posibles de ver desde un bote. Durante la noche, la selva se vuelve más temeraria. Los sonidos son otros y los murciélagos, los felinos y los roedores recién salen a cazar. También cobran vida insectos que no se ven durante el día. Suenan como una orquesta sinfónica. Y si eres afortunado (o desafortunado), podrás ver arañas del tamaño de la mano de cualquier boxeador.

Foto:  ITT

Cómo llegar
Adquiere un paquete turístico en una agencia de viajes que cumpla con todas las normas ecológicas y permisos. Los tours tienen itinerarios de 3 a 7 noches y parten desde Quito en avión hasta Francisco de Orellana (El Coca).

Guía: Fernando Sifuentes es uno de los guías autorizados para ingresar al Yasuní (está prohibido acceder sin guía). Correo: [email protected]

 

SMGH

 



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