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Guadalupe, el perfil griego de Culiacán

Moisés Ramírez Segundo/Enviado| El Universal
Miércoles 07 de febrero de 2001
Descendientesde Pericles viven su sueño americano en Sinaloa. Producen tomate y chile y los exportan a Estados Unidos. Huían de la guerra. Hoy son también ?culiches?

CULIACÁN, Sin. Se atisba la radiante ciudad desde el mirador de la Lomita, al que se llega ascendiendo por serpenteantes calles.

Se observa también la gigantesca bandera nacional, que ondea majestuosa sobre la azotea del palacio de gobierno. Permite la claridad mirar el prolongado valle y los lejanos cerros.

Bordean este peñasco lujosas residencias, propiedad de las aproximadamente 100 familias griegas que dieron nacimiento a la colonia Guadalupe.

Por ondulantes calles se aprecia la hilera de casas, construidas de piedra volcánica.

Pareciera que son casas pequeñas por lo diminuto de sus fachadas, pero no es así. Tras cruzar alguna puerta, se topa la mirada con extensas áreas verdes, bordeadas de palmeras, cuya sombra apenas permite que el sol asome e ilumine lo azul de las aguas de grandes albercas y jacuzzis.

Viven en este paraíso familias griegas que llegaron a la ciudad en 1942.

Familias que abandonaron Grecia en busca del sueño americano. O acaso huyendo de los horrores de la Segunda Guerra Mundial. Al no poder permanecer en Estados Unidos decidieron continuar la aventura en territorio mexicano.

Juan Kastis, que llegó hace 32 años a Culiacán a la edad de 20, recuerda: Mis compatriotas decidieron bajar hacia México y establecerse en los estados de Sonora y Sinaloa. Y fue en Culiacán, donde aplicaron su filosofía del comercio, una filosofia milenaria desde los tiempos de Pericles. Sonrientes, observaron el fértil valle, limpiaron la tierra y cultivaron el tomate principalmente.

Llegó Kastis a Culiacán invitado por un pariente, que se dedicaba a la agricultura.

Llegó sin un centavo y comenzó de inmediato a trabajar. Por las noches se quedaba a dormir debajo de una lámina. El imponderable no doblegó a Kastis, que soportó las noches de calor y frío durante cinco años.

En otros cinco años compró una hectárea, la sembró y hoy es Kastis un próspero agricultor, con una empresa de 1000 trabajadores, que exporta tomate y chile, principalmente a Los Angeles. Y cuando se vino la crisis del tomate, se asoció con un chino para exportar verdura china.

Casó Kastis con una libanesa, cuyos parientes también son parte de las decenas de libaneses que se han establecido y hecho negocio en Culiacán, que viven y comparten esta pomposa zona.



***

Sigue despierta la ciudad, se manifiesta y vive aún la magia de la pelota caliente de la Serie del Caribe. Contagia la atmósfera.

Hace calor y se intensifica la luminosidad que envuelve desde el amanecer a la vieja ciudad.

Se escucha el tañer de la campana de la iglesia de La Lomita, que se yergue majestuosa en la parte más alta de este peñazco. Es su estructura un triángulo en otro triángulo. Más que iglesia parece carpa. Pocos fieles oran ante el altar y la luz del sol se filtra por algunos interticios de cristales multicolores.

Afuera, se observan parejas de enamorados que charlan, sonríen y miran la ciudad quieta, inmersa en la siesta.

Observan también,las numerosas casas de los griegos que llegaron en la década de los cuarenta. De los griegos que vieron la tierra y vislumbraron también el negocio.

Estos hombres y mujeres que, tras dejar sus raíces en el Peloponeso, hoy también son orgullosamente ?culiches?.



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