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Marco Fabián pone a soñar al Guadalajara

Daniel Blumrosen Juárez| El Universal
Sábado 07 de mayo de 2011
Marco Fabin pone a soar al Guadalajara

TEMPLE. El jugador rojiblanco demostró que puede con la responsabilidad de ser titular y desequilibró a la zaga de Tigres. (Foto: ARCHIVO EL UNIVERSAL )

Espera mantener el aporte para que el Rebaño logre una gran fase final

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Con la entereza marcada hasta en el acta de nacimiento, Marco Fabián es el guerrero que hace soñar al Guadalajara en plena Liguilla, el chico que le cambia la cara a un equipo cada vez más convencido de su potencial.

Jhonfai es el peculiar segundo nombre del habilidoso volante. Tan extraño como mágico. A sus padres les enamoró el significado, que está relacionado con un guerrero chino, al que caracterizaba el temple.

Virtud que hace brillar al hombre sensación de las Chivas, quien ha hecho gol en seis de los más recientes siete encuentros del equipo dirigido por José Luis Real.

Ha marcado ocho de las últimas 13 anotaciones del Rebaño Sagrado, cuota que le permitió llegar a nueve en el Clausura 2001, su mejor cosecha dentro de la Primera División.

“Vivo mi mejor momento, pero no hay que aflojar ni un instante. Esperemos ver al mejor Marco en la Liguilla”, desea el canterano rojiblanco. “Debo entrenar día a día y prepararme bien antes de cada partido”.

La mesura en el discurso se debe al oscuro pasaje que vivió hace casi un par de meses.

Tras iniciar el campeonato como titular, Fabián fue relegado al banquillo por una marcada baja de juego. Dejó de ser el generador de futbol ofensivo que necesita el Güero.

Después de 11 jornadas, apenas llevaba un tanto marcado. Se lo hizo al Morelia, en la segunda fecha del campeonato. Parecía que la magia se había ido... Hasta que la suplencia y una que otra palabra del estratega tapatío hirieron el orgullo de este guerrero.

Real le pidió públicamente dejar de ser “Marquito” y consolidarse como “Marco”. En menos de una semana inició el repunte.

Emergió de la banca para anotar el gol con el que el Guadalajara se impuso al Necaxa (2-1), pero el Clásico de clásicos significó su retorno al protagonismo. Los dos tantos que firmó ante el América le devolvieron titularidad y confianza en el momento más oportuno.

“Gracias a Dios, cada día [me siento] mejor”, comparte, emocionado. “Se me vienen dando los goles, estoy cerrando un buen torneo, que era lo que estaba buscando y no hay que aflojarle de aquí para adelante”.

La afición más numerosa del país agradecerá si cumple su palabra. Más allá de que coronó su actuación ante los Tigres con aquel penalti cristalizado en gol, Marco dio muestras de que puede con la responsabilidad. Una genialidad suya generó la anotación de Omar Arellano y sembró desesperación entre los rivales, al grado de que Damián Álvarez le propinó una fuerte entrada en los minutos finales del cotejo celebrado el pasado miércoles.

Hijo de Marco Antonio Fabián, volante que se proclamó campeón del futbol mexicano con el León (temporada 1991-1992), Jhonfai es inquieto dentro y fuera de la cancha.

El balompié no es su única pasión. Le agrada la música; toca la batería, pasatiempo al que define como “otro gran amor”, aunque para él nada es equiparable a estar dentro del lienzo verde, ese en el que anhela marcar hitos con el Guadalajara, la Selección Mexicana y emigrar al balompié europeo.

“Lo primero es concentrarme en Chivas. Que las cosas se den y ayudar a que el equipo llegue a lo más alto”, expone. “Todos queremos trascender”.

Marco empieza a hacerlo, con el espíritu de un guerrero como estandarte, tal como lo demanda su nombre.



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