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Se van de la peor manera

Abraham Guerrero G. / Enviado| El Universal
Lunes 28 de junio de 2010
Un gol que no debió contar abre el camino de la debacle tricolor y la despedida para varios veteranos que no volverán a un Mundial

abraham.guerrero@eluniversal.com.mx

JOHANNESBURGO.— El sueño mundialista de México terminó justamente en donde comenzó, en el Soccer City, ante una selección de Argentina que ganó con el peso de su camiseta, tras un error arbitral que abrió el camino a los albicelestes a los cuartos de final, de una justa en la que se han presentado graves errores de los silbantes en momentos decisivos. El Tri se fue de Sudáfrica de la misma forma como llegó, con nada en las maletas.

El de ayer fue un lastimoso adiós para los veteranos del equipo y un pésimo inicio para los jóvenes, en quienes se depositan los ideales del futuro. Futbolistas como Cuauhtémoc Blanco, Óscar Pérez, Gerardo Torrado o el capitán, Rafael Márquez, no volverán a jugar una Copa del Mundo, y en los próximos meses seguro dirán adiós al equipo nacional.

No se querían ir así, ante un rival que ganó (3-1) con muy poco, casi nada, del futbol espectacular que se espera siempre de un cuadro que cuenta con jugadores situados entre los mejores del orbe y que ayer apenas mostraron chispazos.

En la semana previa al duelo, toda la atención se centró en lo que pudiera hacer Leo Messi sobre la cancha. El astro argentino fue poco menos que un fantasma, aunque la escuadra albiceleste demostró que no vive de La Pulga, porque tiene a otros elementos como Carlos Tévez, capaces de aprovechar cualquier instante para componer el rumbo en el peor partido del equipo.

Para enfrentar a la escuadra de Diego Armando Maradona, el estratega mexicano Javier Aguirre y su cuerpo técnico prepararon un esquema diferente a lo que habían presentado a lo largo de la competencia. El cuadro mexicano no fue tan agresivo como en sus pasados encuentros. El Vasco se tomó sus precauciones para no caer en la dinámica de juego de los argentinos.

Aguirre cambió a dos líneas de cuatro y dos atacantes, uno detrás del otro, Adolfo Bautista y Javier Hernández, ninguno de los dos había sido titular en el torneo y recibieron la oportunidad de su vida. Solamente El Chicharito la aprovechó al marcar el tanto que hizo más decoroso el marcador final. Bautista se perdió después de 15 minutos de disposición y algo de futbol. La apuesta no le respondió al técnico como esperaba.

El mejor México de todos los tiempos se fue de la peor manera en la historia: con un gol que no debía contar y con un error de Ricardo Osorio, que terminó de derrumbar el castillo de naipes de Javier Aguirre. Después de 20 minutos de trámite compartido, vino la polémica jugada que terminó en el primer gol de Tévez, al minuto 25.

Un descuido de los operadores de los monitores del estadio dejó en descubierto el grave error del cuerpo arbitral encabezado por el italiano Roberto Rossetti, luego de que apareciera la repetición y todo el equipo mexicano viera el claro fuera de lugar del atacante argentino. Al final, la discusión de los verdes fue estéril. A pesar de las pruebas, el cuerpo arbitral validó un tanto que se convirtió en un duro golpe al corazón de los tricolores, quienes ligaron este yerro de un tercero a uno propio, cuando Ricardo Osorio dejó en bandeja el balón a Higuaín y éste marcó el segundo, al 32‘.

La escuadra de Javier Aguirre no se pudo levantar de estas situaciones tan lejanas a lo táctico y se fue sin paracaídas hasta el fondo de un abismo del que apenas se asomaría de vuelta en los últimos minutos del encuentro. Y si ese par de golpes no hubiesen sido suficiente, vino un golazo de Tévez (51‘), el segundo de la noche para el atacante albiceleste y que puso fin a las esperanzas de México, aún con el tanto de Javier Hernández (71’) en jugada individual.

Al finalizar el encuentro, con los argentinos en pleno festejo y los mexicanos hechos polvo por volver a caer en octavos de final ante Argentina (como sucedió hace cuatro años en Alemania 2006), quedó la sensación de que ni Argentina es tan espectacular como Maradona pretende hacer creer y que la FIFA no es tan justa como lo presumen sus dirigentes, quienes se niegan a introducir la tecnología para sobrevivir a los tiempos que vienen, a la modernidad.

Se terminó el cuento de la cenicienta mexicana, que soñaba con derrotar al grande y hacer su grandeza dentro de la historia de un futbol apagado por errores propios y ajenos. De nueva cuenta se terminó la Copa del Mundo para los mexicanos, quienes comenzarán un nuevo ciclo con las dudas de siempre y la esperanza de regresar y avanzar.



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