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Rosa Montero, a través del espejo de la mujer que fue Marie Curie

Ana Mendoza EFE| El Universal
Martes 12 de marzo de 2013
Rosa Montero, a travs del espejo de la mujer que fue Marie Curie

UN LIBRO MUY PERSONAL. Para Montero, escribir una novela es como picar piedra: cuesta muchísimo, aunque ésta “salió como un torrente”. (Foto: KOTE RODRIGO EFE )

Publica su libro La ridícula idea de no volver a verte, que nace de su historia personal y de la vida de la premio Nobel

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MADRID. —El estremecedor diario que Madame Curie escribió tras la muerte de su marido, Pierre Curie, atropellado por un coche de caballos, fue el detonante del nuevo libro de Rosa Montero, La ridícula idea de no volver a verte, una obra llena de vida aunque en ella se hable de la muerte y del duelo.

“La literatura es un arma poderosa contra el mal y el dolor”, afirma Rosa Montero, que ha tratado de expresar en este libro, original e inclasificable, algo del dolor que le causó la muerte de su marido, que era el periodista y escritor Pablo Lizcano, ocurrida en mayo de 2009.

Pero, como la autora señala, La ridícula idea de no volver a verte (Seix Barral) no es solo un libro sobre la muerte y el duelo. En él trata de desentrañar cuál es el papel de la mujer en la sociedad -“no es un libro feminista”, advierte y reflexiona sobre una serie de palabras que despiertan “ecos” en su cabeza.

Y es, sobre todo, una prueba de que el escritor lo que quiere “es atrapar un pellizco de esa cosa vibrátil y huidiza que es la vida”, señala la narradora Rosa Montero (Madrid, 1951) , quien con este libro ha sentido como si la vida le “estallara entre las manos, casi como si fuera un bombón de licor, que te lo metes en la boca y te la llena de sabor”.

Cuestión de reinventarse

Esta obra, que podría asociarse con su ensayo La loca de la casa, le llega en “un momento álgido” de su vida, y no solo por la muerte de su marido. La edad también influye.

“A los 60 y, si se te ha muerto tu pareja, todavía más, haces como una especie de parada, un intentar reinventarte, recolocar las cosas, saber quién eres...”, comenta la autora de La hija del caníbal o Instrucciones para salvar el mundo, que también refleja su pasión por el mundo de la ciencia en su nueva obra.

A finales de 2011, Montero acababa de empezar una novela ambientada en la selva y cuya trama se le ocurrió durante la enfermedad de su marido. Era la novela “más oscura, más desesperada y acongojante” que había ideado jamás, pero se le cruzó el diario de Marie Curie, que le envió la editora Elena Ramírez porque, según le decía en un correo, ese breve librito “refleja con una crudeza descarnada el duelo por la pérdida de su marido”.

El diario la atrapó por completo: “Pierre mío, la vida es atroz sin ti, es una angustia sin nombre, un desamparo sin fondo, una desolación sin límites”, escribió madame Curie, esa polaca increíble que ganó dos premios Nobel, uno de física en 1903 junto con su marido, y otro de química, en 1911, en solitario.

Además de ser la única mujer en ganar dos Nobel, Marie Curie fue “una pionera absoluta en todo”: la primera mujer en licenciarse en ciencias en la Sorbona, la primera en doctorarse en ciencias en Francia, la primera en tener una cátedra... Tenía un “talento enorme, pero era también muy obsesiva, peleona y tenaz”, comenta Rosa Montero y asegura que “sin tenacidad” no se llega a nada.

“He visto montones de novelistas jóvenes con un talento brutal y que no llegan nunca a nada. Hace falta ser disciplinados, tenaces, resistentes, estoicos... Y, si no tienes nada de eso, ya puedes ser Cervantes. Cervantes llegó tan alto porque tenía todas esas cualidades”, asegura.

A Montero le encantan las biografías porque “son como cartas de navegación por la vida”. Y para su nuevo libro se compró media docena sobre la científica para recrear algunos aspectos de su historia, pero a su manera, con ganas de usar la vida de Marie Curie “como vara de medir para entender” la suya propia.

Y con ganas de reflexionar sobre el papel de la mujer, “pero no desde un punto de vista ideológico, feminista. No es un libro feminista; es existencial”, subraya la escritora, que en La ridícula idea de no volver a verte intenta “entender qué es el hecho de ser mujer”.

“Hablo de nuestros conflictos con la identidad de género. Los nuestros y, por añadidura, los de los hombres, que también andan perdidos. Pero que ese pantano lo explore un varón”, comenta con gracia la narradora Rosa Montero, quien en este libro ha incluido varias fotografías relacionadas con lo que va contando y una lista de hashtags, entre ellos #ambición, #culpa y #honraralospadres.

El verdadero dolor, afirma la escritora, en las páginas de este libro “es indecible (...), porque cuando cae sobre ti sin paliativos lo primero que te arranca es la #palabra”. Pero hay que “intentar nombrarlo, atraparlo, sacarlo a la luz”.

“Ponerle nombre al dolor, al sentimiento de culpa, ya es de alguna manera entenderlos y dominarlos, aunque nunca se consiga del todo y ni siquiera el tiempo cure ese dolor”, señala y deja en claro que La ridícula idea de no volver a verte no es “un libro de autoayuda. Muchas cosas se quedan sin respuesta”.

Tampoco se incluyen “recetas” para superar el duelo. Cada uno lo hace como puede. Madame Curie guardó durante un tiempo la ropa ensangrentada y con restos de sesos de Pierre, y Montero, tras la muerte de Pablo, se mudó de casa, se deshizo de la ropa de su marido y cambió la tapicería del sillón donde él se sentaba. Nunca ha vuelto a sentarse en él.

Rosa Montero es “muy pudorosa y discreta” y ha procurado no contar demasiadas cosas de su marido, un hombre que era “muy celoso de su intimidad. Creo que la intimidad está fuera de las palabras, justo en el centro del silencio”, concluye.



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