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El arte de Marín llega a Bruselas con El Cuerpo como Paisaje

Sonia Sierra| El Universal
Sábado 09 de febrero de 2013

Con su obra "Las alas de México" Jorge Marín ha conseguido que miles de personas tengan contacto con la escultura y rompan con la distancia que supone una obra de arte. Cortesía Jorge Marín

Luego de exhibirse durante un año y medio en ciudades como Madrid, Lisboa, Budapest, Berlín y San Petersburgo, la muestra "El Cuerpo como Paisaje", se inauguró el pasado martes en el Instituto Cervantes de Bruselas. Cortesía Jorge Marín

Marín aplaude que hoy haya en la ciudad de México espacios para ver el arte público, para que el público pueda tener contacto con las obras. Cortesía Jorge Marín

El pintor y escultor acaba de regresar a México después de inaugurar en el Instituto Cervantes de Bruselas una exposición con 16 esculturas de mediano formato, todas en bronce. Cortesía Jorge Marín

Jorge Marín (1963) es pintor y escultor, estudió la licenciatura en diseño gráfico en la Universidad Nacional Autónoma de México y Restauración de Bienes Inmuebles de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museográfica "Manuel del Castillo Negrete". Cortesía Jorge Marín

El arte de Marn llega a Bruselas con El Cuerpo como Paisaje

ELEMENTOS. El trabajo de Marín presenta alas, máscaras, acróbatas. (Foto: )

El artista michoacano inauguró una muestra con 16 piezas de bronce en mediano formato, en el Instituto Cervantes

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Con su obra Las alas de México, Jorge Marín ha conseguido que miles de personas tengan contacto con la escultura y rompan con la distancia que supone una obra de arte. Ubicada sobre Paseo de la Reforma, a la altura del Museo Nacional de Antropología, la obra marca una parada en el paso de los peatones que se fotografían ante las alas de ese personaje de cuatro metros de alto como si de un ángel se tratara. De manera singular, la fotografía ha llegado a redes sociales y se ha multiplicado; es algo poco común con una obra de arte. Esa es una de las satisfacciones que más disfruta Marín.

El pintor y escultor acaba de regresar a México después de inaugurar en el Instituto Cervantes de Bruselas una exposición con 16 esculturas de mediano formato, todas en bronce.

“Es una selección de obra de los últimos cinco años, de temas como el equilibrio, el balance, la introspección -dice el artista-. Están la figura humana, que es el elemento por excelencia de mi obra y la geometría que complementa las piezas”.

Luego de exhibirse durante un año y medio en ciudades como Madrid, Lisboa, Budapest, Berlín y San Petersburgo, la muestra El Cuerpo como Paisaje se inauguró el pasado martes en el Instituto Cervantes de Bruselas. Justo en esta ciudad coinciden otras muestras de mexicanos, como el Vocho huichol y los Ex Votos de artistas contemporáneos en diálogo con la música de Lila Downs, una circunstancia que para Marín es ejemplo del interés que hay en Europa por el arte de América Latina y de México.

El cuerpo como paisaje presenta obras con elementos propios del trabajo de Marín: alas, máscaras, acróbatas. Aunque el artista espera que sea el público quien haga sus interpretaciones, explica que son piezas donde el cuerpo no sólo es elemento y centro, sino un espacio “escenario de la batalla humana”.

 

 

Proyecto mundial

Nacido en Uruapan, Michoacán, Jorge Marín (1963) es pintor y escultor, estudió la licenciatura en diseño gráfico en la Universidad Nacional Autónoma de México y Restauración de Bienes Inmuebles de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museográfica “Manuel del Castillo Negrete”.

La muestra del artista michoacano se presenta con el apoyo de la Embajada de México en Bélgica y Luxemburgo y de la Secretaría de Relaciones Exteriores.

Marín actualmente exhibe también en Los Ángeles, California, así como en Campeche y Torreón. En su agenda está programado continuar con el proyecto “Alas de México” que inició con la puesta de 13 esculturas en Paseo de la Reforma, mismas que han sido muy visitadas por el público durante dos años.

Esa gran pieza escultórica de Marín, que tiene unas dimensiones de cuatro metros de alto, cuatro de ancho, y uno y medio de profundidad, detonó un proyecto para crear otras como ésta en siete ciudades más, ciudades en las que hay, dice el escultor, culturas muy representativas, culturas madre. Por lo pronto, la iniciativa arrancó el año pasado en Tel Aviv, Israel y la agenda de las siguientes está por definirse.

Marín aplaude que hoy haya en la ciudad de México espacios para ver el arte público, para que el público pueda tener contacto con las obras.

“El acercamiento a las obras puede llevar a un siguiente paso que es el acercamiento de la gente a los museos. Aunque lo mío es lo figurativo creo que es importante desarrollar la curiosidad de la gente por nuevas formas de expresión plástica. La gente lo ha aceptado y eso es bueno”, comenta el artista.

Sin embargo lo que el escultor lamenta es que en bazares y en la calle se sigan vendiendo esculturas piratas: “Es tremendo lo de la falsificación. Yo sólo vendo obras con las galerías Lourdes Sosa y Oscar Román; pero lo que está pasando es que en tianguis y bazares las venden incluso con firmas y hasta con certificado. Eso es lo grave. No hay respeto al derecho de autor en México”.



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