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Carol Miller frente al espejo mexicano

Sonia Sierra| El Universal
Sábado 01 de septiembre de 2012
Carol Miller frente al espejo mexicano

CONVICCIÓN. Carol Miller nació en Los Ángeles, California, pero un día se dio cuenta de que había nacido en el sitio equivocado y tomó un camión hacia el sur. (Foto: ADRIÁN HERNÁNDEZ I EL UNIVERSAL )

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Periodista, traductora, cronista, investigadora y escultora, Carol Miller, quien llegó a México hace más de 50 años, publica un nuevo libro, Alma de mi alma. El México de los extranjeros, donde precisamente se dan cita artistas, intelectuales y científico

La escultora y escritora publica un libro sobre artistas que, como ella, llegaron de otras latitudes atraídos por México

ssierra@eluniversal.com.mx  

Periodista, traductora, cronista, investigadora y escultora, Carol Miller, quien llegó a México hace más de 50 años, publica un nuevo libro, Alma de mi alma. El México de los extranjeros, donde precisamente se dan cita artistas, intelectuales, científicos y otros ciudadanos nacidos fuera de México quienes, como la propia Miller, llegaron y encontraron aquí el espacio para desarrollar su carrera o vivir nuevos retos creativos.

“México se va metiendo primero por los ojos -escribe Miller-, luego por los oídos, el olfato, finalmente debajo de la piel, hasta que se te ha impregnado, está en tu sangre y en tu corazón”. Miller nació en Los Ángeles, California, y es también ciudadana mexicana. Con más de 30 libros publicados y cientos de esculturas creadas en bronce, buena parte de las cuales ambientan el jardín de su casa en el DF, la periodista que fue corresponsal de las revistas Mexican Life y Life en español, explica el origen de este nuevo libro:

“La idea del libro nació de mi asombro por la indiferencia o rechazo o negación de los mexicanos hacia las bellezas y fascinación de su propio país. El mexicano tiene un país maravilloso, a todo el mundo le encanta su país excepto al mexicano. El mexicano, en mi experiencia, en su inmensa mayoría, no aprecia a su país. Entonces decidí hacer un homenaje a México desde el punto de vista de los extranjeros que amamos México, que nos encanta. Yo soy naturalizada mexicana, sin embargo sigo siendo extranjera en el sentido de ese aprecio por la magia, el misterio de este insólito país”.

Un año le tomó a Miller hacer este libro que, en todo caso, es producto de experiencias de toda una vida porque los 17 personajes que reúne en el libro, 18 con ella misma, son o fueron sus amigos a lo largo de este medio siglo de estancia en el país.

Miller dedica el libro a México y acompaña su dedicatoria con una frase de Rilke: “Nacemos sólo provisionalmente. Es con el tiempo que descubrimos nuestro verdadero lugar de origen”.

Al respecto dice: “Cuando la gente me pregunta ‘si dejaras México, ¿qué es lo que más extrañarías?’ Yo les contesto: no dejaría México. México soy yo. No podría dejar México, estaría dejando algo de mí misma”.

Alma de mi alma fue editado por DGE Equilibrista, y los institutos nacionales de Migración y de Antropología e Historia. Es un libro de 422 páginas donde relata anécdotas de la vida de estos personajes que han hecho grandes aportes a México. El propósito de Miller con su libro es claro: “Que los mexicanos sientan orgullo renovado por nuestro gran país que cautivó las almas de visitantes de todos los lugares del mundo”.

Entre las figuras que aparecen en el libro están Paco Ignacio Taibo I, Leonora Carrington, Edward James, Conlon Nancarrow y Alma Reed. Comparten o compartieron un deslumbramiento o “embrujo” por México; aquí desarrollaron gran parte de sus obras y aquí pudieron explorar otras capacidades que las circunstancias no les habían permitido.

—¿Qué la embrujó a usted?

Me encantó. Un día decidí que había nacido en el lugar equivocado y subí a un camión y llegué a México. Yo nací en Los Ángeles, que en cierta manera es una ciudad mexicana, la parte mexicana era lo más interesante entonces, ahora Los Ángeles es una ciudad con mucha vida cultural, pero en gran parte ha sido por esa inyección de vitalidad de lo hispano.

—¿Qué hace singular a México?

La respuesta siempre es personal. Para mí, México ha sido un reto. Cada reto que se presenta lo sobrellevo, lo resuelvo. Ha sido fascinante. En México las cosas no son como aparentan ser. Es como “Alicia a través del espejo”: es lo que parece ser y es todo lo contrario; es lo que te dice que es, pero resulta que no lo es. Te abre todas las posibilidades, nada es imposible porque todo es tan mágico que lo que llega a tu cabeza, las ideas, los sueños, los proyectos todo se puede hacer realidad. Sí descubrí que nada es imposible: tienes una idea, la puedes desarrollar. A lo mejor alguien te dice que no se puede, pero yo me he dedicado a demostrar que sí se puede.

Predilección por el mundo maya

Aunque Miller reconoce que el DF es una ciudad que le sigue fascinando, las culturas, historia y arquitectura de los mayas son lo que más disfruta de México. Su próximo proyecto será un libro de viajes por el mundo maya con apuntes, artículos, vivencias, fotos, que resumen de 20 años de trabajo.

Afín desde muy joven a la escritura, en México, Miller descubrió su otra vocación: la escultura. Cuando escribía para Life acerca de Charlotte Yazbek, se hizo amiga de ella y acabó por intentar hacer sus obras. Muchos años creó grandes esculturas en bronce que se han presentado en galerías y museos como el Dolores Olmedo; algunas obras son reflejo de su experiencia con arias culturas del mundo: la mexicana, la India, la de Japón y varios países de África.

El cuerpo ha sido el tema de sus obras desde el principio. Creadas en bronce, son piezas que han evolucionado, que expresan la anatomía. Salvo la labor de fundición, todas las etapas previas son creadas sólo por Miller. En sus piezas está el sello de lo cultural más que del de la historia del arte: incorpora mitos, personajes, líneas, hace homenaje a culturas y formas de pensamiento.

“El mundo entero tuvo que ver en mi escultura. Soy una asidua investigadora. Gracias al mundo maya me pareció que existían detalles, elementos, sobre todo en su cosmogonía, semejantes a los de otras culturas y como me gustaba mucho viajar por el mundo, empecé una investigación, y una pista me llevó a otra”.

En su estudio, que comparte con su esposo Tomás González, Miller muestra esculturas de los últimos años como una serie de perros xoloescuincles, cuya preservación ha sido también una de las actividades en las que se ha comprometido.

Aun cuando su pasión por las artes la ha llevado a crearse una carrera en este campo, Miller no se siente afín a la pintura. “Nunca fue antitético escribir y esculpir. Yo nací escritora. Nunca he dejado de ser escritora y, por consiguiente, nunca he dejado de ser investigadora, y traductora, porque estoy viviendo constantemente en dos idiomas, manejo la gramática y la sintaxis, además los conceptos y filosofías de los dos idiomas”, dice Miller.

—¿Qué le ha permitido expresar la escultura?

El fenómeno de la creatividad se puede aplicar a diferentes caminos. El ser creativo lo puedes canalizar a través de diferentes medios: la cocina, el arte, el diseño, la poesía, pero el ejercicio de la creatividad requiere de diferentes áreas de tu sensibilidad. Esculpir es manual, es el cerebro comunicando a través de las manos. Cuando esculpo puedo tener música, no interfiere en la comunicación del cerebro a las manos. Escribir, en cambio, es de una concentración absoluta, en mi caso.



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