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La casa blanca de San Ángel recupera señorío

Abida Ventura| El Universal
Lunes 14 de noviembre de 2011
La casa blanca de San ngel recupera seoro

FACHADA E INTERIORES. El inmueble se ubica en la calle de Hidalgo, número 13; durante tres siglos de historia la vivienda ha sido habitada por decenas de personas y modificada constantemente para satisfacer las necesidades y gustos de sus usuarios. (Foto: RAMÓN ROMERO EL UNIVERSAL Y CORTESÍA GOMEZ PALACIO ARQUITECTOS )

La legendaria residencia del siglo XVII hoy es sometida a una restauración mayor

abida.ventura@eluniversal.com.mx

En las orillas de San Ángel, al sur de la ciudad de México, se levanta una solariega casa blanca cuya construcción se remonta al siglo XVII. De aspecto sobrio y sin mayores ostentaciones, la casa de los condes de Oploca es considerada la construcción particular más antigua de esa zona.

Ubicado en la calle de Hidalgo número 43, en la colonia San Ángel, el legendario edificio, catalogado como monumento histórico por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), se encuentra en proceso de restauración y remodelación.

La intervención de este inmueble, que durante tres siglos de historia ha sido habitado por decenas de personas y que ha sido modificado constantemente para satisfacer las necesidades y gustos de sus usuarios, corre a cargo del despacho Gómez Palacio Arquitectos. Con la debida autorización del INAH y bajo la asesoría del arquitecto restaurador Francisco Pérez de Salazar, los trabajos de remodelación y ampliación comenzaron hace un mes.

El proyecto, explicó a EL UNIVERSAL el arquitecto Gonzalo Gómez Palacio, encargado de la obra, consiste en el rescate total de los elementos originales del inmueble, su enaltecimiento y la conservación de su ambiente colonial, con el fin de alojar una casa habitación unifamiliar con todos los servicios de infraestructura, instalaciones, mobiliario fijo y acabados especiales.

“Quitaremos los elementos construidos que no sean originales, producto de intervenciones anteriores. La idea es regresar lo más que se pueda a las fuentes originales de la construcción, dejarla lo más limpia posible, y se incluirán en algunos casos elementos modernos, para que se vea un contraste entre lo colonial y lo contemporáneo”, detalló.

Tras permanecer deshabitada por varios años y con una que otra propuesta de rescate, la Casa Blanca, en cuya fachada se deja ver un borroso escudo de armas, fue adquirida el año pasado por una familia que confió los trabajos de ampliación y remodelación al arquitecto Gonzalo Gómez Palacio.

“El año pasado nos pidieron intervenir la casa, para lograr una restauración y remodelación, con el fin de conservar su uso original, que es el de casa habitación. Vamos a conservar el área construida y las áreas verdes”, dijo.

“Se va a conservar 95% de los muros originales y vamos a rescatar los que están ocultos o perdidos. Se conservará la viguería del techo y como elementos nuevos vamos a poner, por ejemplo, acabados especiales en pisos o en los muebles de cocina, en closets; cambiaremos algún detalle en las ventanas de las recámaras”, indicó el arquitecto, creador del edificio que alberga la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ECRyM).

La singular fachada de este inmueble, que en 1956 fue sometida a una importante intervención a cargo del arquitecto Manuel Parra, seguirá conservando su mesurado aspecto. “Los dos portones que tiene quedarán iguales. En la fachada no cambiaremos casi nada, retocaremos las paredes, vamos a reponer algunos acabados de las ventanas, más bien por una cuestión preventiva, porque están muy deterioradas, pero las rejas se seguirán conservando”, aseguró el arquitecto.

Tras varias ocupaciones y delimitaciones, el predio de esta casa, que -según el cronista Francisco Fernández del Castillo- poseía la huerta más grande de la población de San Ángel Tenanitla, después de la del Convento del Carmen, ahora alcanza los dos mil metros cuadrados, de los cuales una mitad corresponde a un amplio jardín, que en esta intervención será conservado en su totalidad. “Se seguirán conservando los mil metros cuadrados de las áreas verdes, que comprende unos árboles maravillosos, de casi cinco metros de altura, y que son el gran atractivo de la casa”, comentó el arquitecto.

De acuerdo con la “Memoria descriptiva del proyecto de restauración, remodelación y ampliación de la ‘Casa Blanca’”, documento que describe los procesos de intervención que se realizarán en la casa, una de las acciones más significativas será la construcción de un estacionamiento para cuatro o cinco autos a nivel semisótano.

“Tenemos la autorización del INAH de excavar y volver a recuperar el patio central tal como estaba, sin que alteremos nada”, aseguró Gómez Palacio.

Este trabajo comprende la excavación de 2.70 metros de profundidad, debajo del patio central, para lo cual personal de la Subdirección de Salvamento Arqueológico del INAH realizó trabajos de inspección para descartar cualquier vestigio arqueológico, ya que en el siglo XVI el área correspondía a un asentamiento indígena, entonces conocido como barrio de Tenanitla.

Lo único que se encontró, indicó el arquitecto, fue una cantidad de enormes piedras de río, que indican que por ahí pasaba una corriente de agua.

Los trabajos planeados para concluirse en 18 meses, lleva 10% de avance. “Estamos comenzando, apenas llevamos el 10%. Se están haciendo trabajos de excavación y demolición para ir recuperando los espacios originales. Estamos tirando muros y puertas impuestas en intervenciones anteriores. Hemos estado tirado algunos plafones y hemos descubierto viguerías”, comentó Gonzalo Gómez Palacio, quien asegura que el proyecto cuenta con el apoyo de los vecinos de esa zona, declarada en 2010 como Patrimonio Cultural Tangible de la ciudad de México por el Gobierno del Distrito Federal.

“Nuestro interés es salvar el edificio, el chiste es respetar la estructura original del edificio, pues el secreto de toda intervención está en respetar al grado máximo los espacios originales del inmueble, porque eso será el disfrute de la obra. Si una persona compra un inmueble del siglo XVII es porque quiere que se vea como de esa época, si prefiere un edificio del siglo XXI, pues que mejor se compre un lote baldío y haga una casa a su medida”, comentó Gonzalo Gómez Palacio.

Un edificio con historia

La historia de esta antigua casa, semejante a las casas campestres de la época, comprende desde relatos sobre ocupaciones militares y religiosas, hasta una famosa leyenda, que cuenta que en una de sus ventanas , en ciertas noches de luna, se puede ver a doña Guiomar esperando a su amado.

De acuerdo con las crónicas de Francisco Fernández del Castillo, también fue conocida como la casa de “Los niños de China”, porque alojaba una fundación dedicada a catequizar y proteger a niños procedentes de Filipinas.

En 1847, durante la Invasión estadounidense, la casa alojó a las tropas invasoras, quienes colocaron en el casi destruido escudo de los condes, la bandera yanqui y se alimentaron de los frutos de la huerta.

En los años 30 del siglo XIX fue adquirida por el juez cívico de la Ciudad de México, José del Villar y Bocanegra, quien la facilitó para que sirviera como cuartel a un destacamento de Maximiliano, cuando éste llegó a México. Posteriormente, pasó a manos de una congregación de monjas, y después fue vendida una y otra vez hasta llegar en 1902 a ser propiedad del señor Willian Lucien Morkil.

Según el libro San Ángel. Una invitación a su rescate, publicado en 2007 por la Fundación Espinosa Rugarcía, la casa estaba, hasta entonces, a merced de la depredación inmobiliaria y urgía ser rescatada, por lo que se proponía la construcción de un Centro Versátil de Uso Cultural, con el fin de conservar el histórico inmueble.

Pero fue hasta el año pasado cuando los actuales propietarios adquirieron la legendaria casa, que tras cinco años de abandono, recuperará su señorío y retomará el destino para el que fue diseñado: ser una casa habitación.

 



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