aviso-oportuno.com.mx

Suscríbase por internet o llame al 5237-0800




El ajolote, una metáfora de lo mexicano

Yanet Aguilar Sosa| El Universal
Sábado 08 de octubre de 2011
El ajolote, una metfora de lo mexicano

. (Foto: EL UNIVERSAL )

En Axolotiada. Vida y mito de un anfibio mexicano, Bartra y Villadelángel presentan textos y obras en torno a este animal mitificado

[email protected]

Julio Cortázar escribió sobre ellos: “No eran seres humanos, pero en ningún animal había encontrado una relación tan profunda conmigo. Los axolotl eran como testigos de algo, y a veces como horribles jueces. Me sentía innoble frente a ellos, había una pureza tan espantosa en esos ojos transparentes. Eran larvas, pero larva quiere decir máscara y también fantasma. Detrás de esas caras aztecas inexpresivas y sin embargo de una crueldad implacable…”.

Ese cuento, titulado “Axolotl” es uno de los muchos textos literarios inspirados en esa larva 100% mexicana conocida popularmente como ajolote. Aunque se trata de un ser inquietante y exótico, que genera atracción y horror porque tiene branquias externas y patas, ha inspirado a muchos escritores y artistas visuales.

Octavio Paz escribió su poema “Salamandra” para recrear el mito del rey Axólotl, Salvador Elizondo habló de él en “Ambystoma Tigrinum” y Juan José Arreola lo abordó en “El ajolote”; pero antes, varios historiadores y cronistas de Indias habían dado cuenta de ese ser que el antropólogo y sociólogo Roger Bartra describe como “un héroe mítico de la decadencia de México, de la decadencia de la identidad nacional”.

A esa conclusión llegó Bartra en 1987 cuando escribió La jaula de la melancolía, un largo ensayo donde hace una reflexión crítica sobre la identidad del mexicano que está representado en el ajolote; 25 años después de ese libro, ha retomado el mito del ajolote en Axolotiada. Vida y mito de un anfibio mexicano, una edición de lujo ideada por Gerardo Villadelángel Viñas.

A través de textos y obra visual de más de 18 escritores y artistas, entre ellos Pablo Soler Frost, Héctor Manjarrez, Ana García Bergua, Carlos Chimal, Paulina Lavista, Alejandro Magallanes, Gabriela Parra y Kelly Zamudio, han generado una “axolotiada” que no es más que un divertimento, un experimento visual y literario a partir del ajolote.

 

Y es que el libro publicado por el Fondo de Cultura Económica, Semarnat e INAH, fue planeado como una convocatoria a la fiesta y a la competencia, “como una olimpiada”. Roger Bartra dice que es “una invitación a ajolotearse, a actuar como ajolotes, a representarlos, tiene ese sentido de identificación como el espejo, para que el lector se identifique con el ajolote, tal como se sugiere de alguna manera en el cuento de Cortázar”.

 

 

 

Símbolo de la identidad nacional

Ese animal extraño, típicamente mexicano, que en el libro es abordado en todas sus facetas, es para Bartra el símbolo de la identidad del mexicano.

“Es muy difícil responder quién es este personaje, es como la identidad del mexicano, no existe, pero ahí está, se reproduce, fluye, se divide, entra en crisis. La propuesta de este animal como héroe mítico de la decadencia de México, de la decadencia de la identidad nacional es justamente eso, provocar con la ironía, con la burla, la reflexión sobre estos tiempos de crisis cultural, de crisis del carácter nacional”, señala Bartra.

La propuesta de Bartra y de Villadelángel Viñas es discutir, divertirse y jugar con la identidad nacional a través de la historia literaria, filosófica, científica y hasta biológica de “un bicho aparentemente marginal”, para muchos monstruoso pero capaz de erigirse en un espectáculo mitológico.

El libro es un juego, un divertimento y al tiempo una antología de textos en torno al mito del ajolote, al que Bartra hizo referencia en La jaula de la melancolía y que sigue siendo para él una metáfora.

“Una metáfora que representa el proceso de extinción, de decadencia y de crisis de esta identidad nacional, crisis que entre otras cosas auspicio la transición democrática, la caída del régimen autoritario-nacionalista-revolucionario; el ajolote es la versión mitológica de ese nacionalismo revolucionario, es un animal estancado en una especie de eterna juventud, subdesarrollada, incapaz de metamorfosearse”, señala el antropólogo.

También dice que el ajolote es fruto de un cambio espectacular, también es la imagen de la inmovilidad, son los animales que en el fondo del Lago de Xochimilco o en los acuarios están quietos, esperando qué pase algo para comérselo. “Están quietos como el mexicano que retratan sentado, dormido, debajo de un nopal con su sombrero”.

Mito con branquias externas

La propuesta de “axolotiada” es poner en discusión el tema de forma juguetona y humorística. Lo que hicieron con este libro que incluye textos de Fray Bernardino de Sahagún, Francisco Javier Clavijero, José Antonio de Alzate, Francisco Hernández, José María Velasco, Goerges Cuvier, Auguste Duméril, Stephen Jay Gould, Luis Zambrano, René Daumal, Aldous Huxley y Primo Levi, entre muchos más, es reconstruir toda una historia que tiene más de 500 años de escritura.

Porque el ajolote ha tenido siglos de existencia marginal, al tiempo que una historia inquietante y misteriosa, pensaron en un libro juguetón, aún más cuando partieron de la traducción que tiene el término Xólotl del náhuatl que es “juego de agua”. A partir de allí se propusieron jugar con el mito del ajolote, jugar con su imagen biológica y verlo en sus diferentes dimensiones.

Y es tan amplia la mirada que incluyeron un ensayo de Luis Zambrano, reconocido especialista del ajolote, es decir, un ajolotólogo, quien habla sobre el ajolote en peligro de extinción. Se trata de un texto con una visión bastante pesimista que asegura que es muy posible que no se logre frenar la extinción; sin embargo, deja una luz al señalar que será una especie que pervivirá en laboratorios y criaderos, siempre en un medio controlado.

Uno de los intereses de la edición que es profusa en imágenes de artistas visuales como Juanjo Güitrón, Francisco Eppens, Rodolfo Nieto, Ulf Rollof, Miguel Covarrubias, Rita Ponce de León y Georgina Quintana, es tratar de encontrarle “una cara más amable” a esa larva rebelde.

 

Bartra dice que podría ser el estereotipo de un animal feo, monstruoso, inquietante, porque tiene las branquias externas y patas; es un animal un poco exótico. “Es una larva, se quedó como larva, muchos biólogos sostienen que incluso los seres humanos somos muy parecidos al feto de un chimpancé o a un chimpancé recién nacido”.

También, varios autores juegan con la idea de qué puede pasar si llega la metamorfosis, en todo caso en una reflexión sobre la identidad nacional del mexicano. El fenómeno extraño de la mutación del ajolote ocurrió cuando una larva de salamandra no se metamorfoseó; es decir, no quiso cambiar de acuática a anfibia, tal como lo cuenta Bartra.

“La mutación ocurrió cuando por razones extrañas -que hay que investigar pero que son muy interesantes y tienen que ver con características del medio ambiente-, este animal dejó de metamorfosearse y generó una especie nueva, fue capaz de reproducirse como larva, es como si nuestros hijos de ocho años pudiesen quedarse así pero pudieran tener relaciones sexuales, eso es lo que hicieron los ajolotes, desde el punto de vista biológico e incluso filosófico es una cosa interesante”.

Una vez hecha esta mutación, comenta, se convirtió en un animal que se niega a la revolución, que se niega a metamorfosearse en salamandra, que se niega a la modernidad, que permanece en un estadio infantil eterno.

Gerardo Villadelángel, editor de Axolotiada. Vida y mito de un anfibio mexicano, asegura que el ajolote merecía un libro y al hacerlo su propuesta fue resignificarlo, abrirlo a todas las interpretaciones que se le han dado, desde las interpretaciones eróticas, de las que habla por ejemplo Arreola, como las interpretaciones filosóficas, antropológicas y biológicas. “De alguna manera era un animal que estaba marginado y con este libro lo ponemos en un punto central a partir de los distintos significados por los que ha sido abordado”.

 



Ver más @Univ_Cultura
comentarios
0