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La Magdalena, un personaje incómodo, según Saramago

Yanet Aguilar Sosa| El Universal
Sábado 23 de abril de 2011
La Magdalena, un personaje incmodo, segn Saramago

“VOCES DE MUJERES”. La figura de la Magdalena fue abordada en un reciente montaje escénico, en Bellas Artes, en el que participaron Pilar del Río, Ely Guerra, Lourdes Ambriz, Lydia Cacho, Ofelia Medina, Irene Azuela y Clarissa Malheiros. (Foto: ARCHIVO EL UNIVERSAL )

Poco antes de morir, el Premio Nobel portugués abordó la relación de Jesús de Nazaret y su discípula en un breve texto humanista que tituló “Un capítulo para el Evangelio”

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La María Magdalena que fue retratada por José Saramago en un texto que publicó en su blog, casi un año antes de su muerte, no clama ni reclama a la sociedad que la estigmatizó.

La que habla en ese relato de tres cuartillas es una mujer que años después de la muerte de su amado muestra a Jesús como el hombre de carne y hueso que fue y no como el Hijo de Dios.

Ese texto que el Premio Nobel de Literatura 1998 publicó en su blog el 24 de julio de 2009, bajo el título Un capítulo para el Evangelio, fue definido por el director de escena Antonio Castro como un texto en el que “José Saramago logra iluminar la relación de Jesús y María Magdalena desde una óptica muy humana; es un texto de un humanismo desbordado”.

Y es que Antonio Castro fue uno de los primeros, en nuestro país, que conocieron el relato cuando este todavía no se publicaba como parte del libro y era anunciado como el texto inédito con el que se cerraría el montaje escénico Voces de mujer en la obra de Saramago, en el que participaron varias reconocidas mujeres como Pilar del Río, Ely Guerra, Lourdes Ambriz, Lydia Cacho, Ofelia Medina, Irene Azuela y Clarissa Malheiros y que fue la manera en que México le rindió homenaje al famoso escritor nacido en Portugal.

El director de escena Antonio Castro, quien dirigió el singular espectáculo protagonizado solamente por mujeres, comentó que el relato lo hace María Magdalena como una carta dirigida a Jesús al final de su vida.

“Hay que recordar que María Magdalena es un personaje muy incomodo en la religión; en realidad, el cuerpo de la mujer es incomodo”, dijo.

Pilar del Río, traductora y viuda de José Saramago, aseguró en entrevista que de ese texto escrito como una carta que María Magdalena escribiría años después de la muerte de Jesucristo, habló muchas veces con el escritor.

“José Saramago y yo hablamos de qué habría sido de María Magdalena después de la muerte de Jesucristo, del futuro que esta mujer tendría”, comentó Pilar del Río.

En busca de la resonancia humana

“De mi ha decirse que tras la muerte de Jesús me arrepentí de lo que llamaban mis infames pecados de prostituta y me convertí en penitente hasta el final de la vida, y eso no es verdad”. De esta forma comienza el texto que forma parte de El último cuaderno, un libro que recoge los textos escritos por José Saramago para su blog y que ahora ha sido publicado por la editorial Alfaguara.

Pilar del Río recuerda que en el libro El evangelio según Jesucristo, José Saramago comparte los tres años de vida pública de Jesucristo.

Así fue como “un día José escribió lo que habría sido su vida, una especie de carta de por qué amó y por qué un día ya no tuvo nada más que contar: porque cuando se ha amado ya no hay nada más que contar”.

También para Antonio Castro hay mucho de bello en el texto de Saramago sobre María Madgalena.

El director escénico que en 2006 ya había trabajado en un montaje con Saramago y con Gael García, afirma que en ese texto, el escritor portugués parece estar buscando una resonancia muy humana, tanto que logra desmitificar a los personajes.

“María Magdalena habla de su oficio de prostituta como un ejercicio libre y pleno, nos la han pintado siempre como una beata que se arrepiente de sus horribles actos, pero en este texto ella no se arrepiente, narra la toma de conciencia, habla de él como hombre, no como el hijo de Dios; describe con mucha precisión el amor que tuvo por Jesús y cómo él amo a esta mujer tremendamente marginada y estigmatizada”, comentó Antonio Castro.

Es por eso que el director escénico no duda en decir que en este texto hay una reivindicación de esa mujer; y sin embargo, el texto no tiene ningún espíritu moralizador. “Es de verdad un texto muy hermoso”.

En el texto de José Saramago, María Magdalena observa a Jesús con una luz muy humana, muy poco deidificada, muy amorosa, que no rehuye a la sexualidad, sino que lo muestra de una manera plena y descarnada.

Tal como lo muestra el relato que Del Río quiere que se convierta en epílogo en las próximas ediciones del libro titulado El Evangelio según Jesucristo: “Dejé de ser prostituta el día en que Jesús entró a mi casa trayendo una herida en el pie, para que se la curase, y de esas obras humanas que llaman pecados de lujuria no tendría que arrepentirme si como prostituta mi amado me conoció y, habiendo probado mi cuerpo y sabido de qué vivía, no me dio la espalda”.

Castro afirmó que Un capítulo para el Evangelio es un texto transparente, que es una de las cosas que caracteriza a la obra de Saramago. “Él es capaz de llegar a esas síntesis que iluminan la realidad en lugar de oscurecerla”.



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