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“De Monumento a la Revolución a un monumento al elevador”

Sonia Sierra| El Universal
Sábado 07 de agosto de 2010
Arquitectos e investigadores de la UNAM y miembros de ICOMOS exigen que se retire esa intervención en el edificio

ssierra@eluniversal.com.mx

“El Monumento a la Revolución se ha convertido en un monumento al elevador”, denuncia la arquitecta Martha Fernández, del Instituto de Investigaciones Estéticas (IIE) de la UNAM y reclama: “¡Perdón! No puede ser posible que festejemos el centenario de la Revolución Mexicana destruyendo el Monumento a la Revolución”.

El pasado martes un grupo de especialistas de ICOMOS (Consejo Internacional de Monumentos y Sitios, organismo “A” de la UNESCO), del Seminario de Estudios de la Conservación del Patrimonio del IIE y del Colegio de Investigadores del mismo Instituto, recorrieron las obras que se llevan a cabo en el Monumento de la Revolución y expresaron allí mismo su descontento, en particular, por la construcción de un elevador en el centro del edificio que, dice la especialista en historia de la arquitectura, “destruye el concepto del monumento que fue proyectado por el arquitecto Carlos Obregón Santacilia, en los años 30”.

El próximo lunes, los especialistas sostendrán una reunión para elaborar un documento donde demandarán el retiro de esta estructura.

“Lo que vamos a solicitar es que se destruya lo que tienen hecho -dice la arquitecta en entrevista telefónica-. Ellos dicen que es completamente reversible, entonces que lo destruyan y restituyan el barandal original. ICOMOS, el Seminario y el Colegio de Investigadores del Instituto, el Colegio de Arquitectos de la Ciudad y el Nacional, pedimos que quiten esa estructura, que en todo caso, rehabiliten el elevador antiguo y restituyan el barandal, que no se sabe dónde está. ¡Vamos a llegar al 20 de noviembre para inaugurar un elevador en mitad de un monumento!”.

En octubre de 2009 el Gobierno del Distrito Federal inició las obras de rehabilitación del Monumento a la Revolución con el fin de convertir la parte alta en un mirador donde se habilitarán servicios de cafetería y restaurante. El GDF ha dicho que invertirá en todos los trabajos 250 millones de pesos, que incluyen también la remodelación y ampliación del Museo de la Revolución.

Durante la visita, tanto la presidenta de ICOMOS como el arquitecto Carlos Flores Marini expresaron su molestia por esta construcción. “Dijeron que no entendían por qué estaban haciendo esto, por qué rompían el espacio”.

Además, cuando el grupo subió hasta la cúpula, encontró que se había roto el barandal construido inicialmente, para meter el desembarque del elevador.

La historia del edificio

La arquitecta Martha Fernández cuenta que el Monumento a la Revolución se hizo sobre una estructura de principios del siglo XX, donde se iba a construir el palacio legislativo; era una obra del arquitecto francés Émile Bernard. Y que cuando cayó Porfirio Díaz sólo quedó el espacio del vestíbulo que lo llamaban entonces el salón de los Pasos Perdidos.

La estructura del que iba a ser uno de los edificios más suntuosos de la ciudad, permaneció inutilizada durante varios lustros. Obregón Santacilia propuso aprovechar parte de la estructura de la cúpula para erigir un monumento a la Revolución Mexicana. La construcción tuvo lugar entre 1933 y 1938.

“Entre las cosas que proyectó el arquitecto Obregón -cuenta la especialista- había un elevador dentro de una de las ‘piernas’; en un momento dado decidieron colocar los restos del Presidente Lázaro Cárdenas ahí abajo de esa ‘pierna’.” El elevador construido inicialmente es un espacio interno, en uno de los costados, y funcionó durante algunos años.

“Era un elevador que recorría hasta la cúpula; daba incluso un sesgo hacia la derecha, me parece. El concepto no interfería con el espacio”.

El de ahora se puede ver desde lejos del Monumento y cambia la propuesta diseñada por Obregón Santacilia.

“Por alguna razón que no puede explicar, el Gobierno del Distrito Federal dice que no puede rehabilitar el mismo mecanismo de los años 30 y que entonces tiene que hacer otro elevador. Ponen como pretexto que tecnológicamente no se puede y que en esa misma ‘pierna’ están los restos del general Cárdenas”.

A ello se suma que las obras del GDF en el Monumento, que fue declarado Patrimonio de la Nación, fueron aprobadas por la Dirección de Arquitectura del Instituto Nacional de Bellas Artes.

Martha Fernández dice: “desgraciadamente el INBA dio el permiso; el arquitecto Ramón Vargas, titular de la Dirección de Arquitectura, está convencido de que está muy bien. Por más que se le explica que no está bien, no entiende. Deducimos que debe haber un fuerte negocio en todo esto. La directora del INBA, Teresa Vicencio, aparentemente no tiene conocimiento de esto. ¡Es insólito! ¿Cómo es que el director de arquitectura firma una cosa así sin el conocimiento de su jefa? Yo no lo creo”.

Relata que el mismo martes hubo una reunión de la Comisión de Patrimonio de Conaculta donde dos investigadores manifestaron su oposición a las obras y pidieron que quedara registrado en el acta su desacuerdo con este elevador.

A pesar de que el GDF dice que las obras tenían que hacerse de esta forma, la investigadora cuenta que algunas personas que trabajan en la construcción les dijeron que sí existen otras opciones.

“Nos dijeron que una opción era cambiar los restos del general Cárdenas a otra de las piernas del monumento para que quede libre el espacio y situar ahí el foso del elevador; o bien, en el piso superior a donde se encuentran los restos del Presidente, poner el foso y un nivel más arriba ubicar la cabina del elevador, con lo cual la gente sólo tendría que subir dos tramos de escalera.

“La tercera solución es que existe una escalera completa en la otra pierna para subir a la cúpula, pero no quieren que la gente suba por ahí. Eso me parece absurdo porque el espectáculo que se ve por dentro de la estructura de hierro, es verdaderamente extraordinario. Se podrían poner mamparas de acrílico para que la gente no tuviera inseguridad y ver la estructura que constituye propiamente el monumento”, explica la investigadora.

El hecho de poner el elevador al centro, consideran los especialistas, deforma el espacio del Monumento a la Revolución. “El concepto es espacial, en el momento en que destruyes ese espacio, destruyes el concepto, destruyes el monumento. No importa que argumenten que no tocan la piedra, es el espacio lo que cuenta. El espacio es como los silencios en la música: es necesario para que haya arquitectura”.

Fernández cuenta que durante el recorrido del pasado martes, que realizaron con un funcionario de nombre Daniel Escorza, él argumentó que era necesario poner el elevador nuevo porque en el cubo antiguo sólo podrían poner una cabina para cinco personas, y se requiere que puedan entrar 20.

“No entiendo por qué. Para subir a un mirador donde, perdón que lo diga, pero la vista es tremendamente espantosa. Porque el Monumento a la Revolución no tiene la altura suficiente para ver el panorama de la ciudad como lo tiene la Torre Latinoamericana o como es el caso del Ángel de la Independencia. No pueden privilegiar el mirador por encima del monumento”.

Respecto al trabajo de restauración de la cúpula de cobre, la investigadora dice que, aparentemente, están muy bien las técnicas empleadas. “Parece que son serias las técnicas de restauración”.

El nuevo elevador, que se había pensado fuera transparente, por razones de seguridad -si se hace- no será de cristal.



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