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Reflexiona sobre el poder

Sandra Licona| El Universal
Lunes 12 de enero de 2009
Expone Miguel Ventura “Cantos Cívicos” en el MUAC. El “cerebro” del proyecto lo constituyen 86 ratas Wistar albinas

sandra.licona@eluniversal.com.mx

 

La instalación de Miguel Ventura, Cantos cívicos, que ocupa una de las salas del recién estrenado Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC), es una de las propuestas más inquietantes que se pueden visitar en este espacio, no sólo porque su “cerebro” lo constituyen 86 ratas Wistar albinas, sino también porque está lleno de imágenes perturbadoras, en las que destacan la suástica, el signo del dólar y la pornografía.

La pieza se erige como una enorme “crisálida” de plástico y aluminio, que envuelve una serie de miniprocesos artísticos y una serie de reflexiones en torno al fascismo, al poder y las economías neoliberales.

Esta obra, originalmente producida por Miguel Ventura en complicidad con el curador español Juan de Nieves para el Espai d’Art Contemporani de Castelló en Valencia, España, se concibe además como un proyecto que “evidencia los paralelismos irónicos entre las agrupaciones humanas y animales.

El mayor reto para instalar la pieza fue “negociar” con las autoridades de la UNAM para poder usar las 86 ratas, situación que no se pudo concretar en Castelló ante la amenaza de activistas defensores de los derechos de los animales.

“El uso de los animales tenía que estar a la altura de los lineamientos institucionales, como es un lugar público y dentro de la UNAM hubo una negociación, nos pidieron que hubiera sicólogo y veterinario al pendiente de las ratas, eso fue lo más difícil, pero se pudo dar gracias a la Facultad de Veterinaria”, cuenta Miguel Ventura en entrevista con EL UNIVERSAL.

Muchas posibilidades del kitch contemporáneo y la parodia coexisten en la pieza de Ventura. Lo que está en las mamparas es una especie de decoración sui generis, un conjunto de objetos que van desde fotografías, postales, cuadros, animales disecados, recortes de periódicos, hasta miles de fomis con la figura de la suástica o del signo del dólar.

“Es un conjunto de muchas cosas, aunque la parte central es el biotero, el área donde están las ratas, y el laberinto. Es como el cerebro y lo otro es la estructura que rodea este núcleo”.

A Ventura, quien es de origen puertorriqueño, pero nació en San Antonio, Texas, en 1954, y vive en México desde hace más de 20 años, le interesa hablar del poder, sobre todo del militar.

“Lo de la suástica —cuenta— aparece de la mano con el signo del dólar, que para mí es el centro de nuestros tiempos neoliberales, con economías que supuestamente son democráticas, pero que en realidad son tan fascistas como ciertos regímenes militares, y eso incomoda a mucha gente”, explica.

Ventura presenta una mezcla de colores y formas que conviven con el horror de ciertas imágenes, como la guerra en Irak o la pornografía. Su pieza es como un museo dentro de otro museo, donde se parodia “la manipulación de la publicidad o la propaganda en las prácticas capitalistas de nuestro tiempo”.

“Es un proyecto que se fue desarrollando a lo largo de tres años, así que tuve tiempo de ir acumulando material visual y aspectos decorativos, como una colección de parafernalia nazi, luego postales de soldados y una serie de retratos, donde aparezco yo midiendo a unos compañeros con el signo del dólar o con la suástica, pero que en realidad son una parodia de las fotografías de un antropólogo sueco midiendo a indígenas lacandones”.

El espectador entra a esta crisálida, como lo hace una rata dentro de un laberinto, y se va encontrando con las claves de la exposición, para hacer su propia lectura, a través de una asociación de ideas.

Cantos Cívicos es una obra realizada en colaboración con el NILC (New Interterritorial Language Committee), institución ficticia inventada también por Ventura que, a manera del African Interterritorial Language Committee, que en los años 30 buscaba la estandarización de las lenguas africanas, propone la creación de un Nuevo Lenguaje Universal.

Esta organización fascista representa el desprecio hacia los oprimidos y el sojuzgamiento de la cultura.

“Y las ratas, como animales que han sido compañeras fieles de la humanidad, desde los primeros viajes trasatlánticos, son una analogía de los movimientos migratorios”.

 

 



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