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Esta novela es un milagro: Saramago

Ana AnabitarteCorresponsal| El Universal
Miércoles 17 de diciembre de 2008
El escritor presentó “El viaje del elefante”, una metáfora sobre la dignidad humana

cultura@eluniversal.com.mx

MADRID.— Hace unos meses José Saramago estuvo a punto de morir debido a una sucesión de neumonías. Su mujer, la traductora Pilar del Río, le ingresó en una pequeña clínica y no se separó de él ni un solo momento hasta que los médicos lograron salvarle la vida.

El escritor, de 86 años, había empezado una novela que debido a la enfermedad tuvo que abandonar. Apenas llevaba 40 páginas de un texto que pocos pensaban en aquel momento que algún día acabaría publicado. Se equivocaron. Una vez recuperado, el Nobel terminó su novela y ayer, completamente restablecido, lleno de energía, muy bromista y en una rueda de prensa en la que no paró de hablar, la presentó en un acto que acabó con un sonoro aplauso de los periodistas a un hombre, que pese a haber estado a punto de morir, no ha perdido el sentido del humor.

“Tengo 86 años y estoy lo suficientemente lúcido como para entender que ya no voy a escribir muchos libros”, reconoció. “Y si escribo algo ya es un milagro. Por eso este libro es en algún sentido un milagro porque yo estaba mal”, explicó.

Saramago contó que después de realizar un viaje a Buenos Aires, “me sentí como un muerto en vida, perdí 17 kilos. Pero los médicos y Pilar me salvaron la vida en un pequeño hospital”, añadió en referencia a su esposa, a quien dedica el libro con la frase: “A Pilar, que no dejó que yo muriera”.

El viaje del elefante (Alfaguara) es la “novela milagro”. En ella el autor parte de un hecho real: el viaje que hizo en el siglo XVI un elefante asiático junto con su cuidador y una amplia comitiva desde Lisboa (Portugal) a Viena (Austria) al convertirse en el regalo del rey Juan III de Portugal a su primo el archiduque Maximiliano de Austria.

“De la misma manera que el elefante Salomón no sabía qué viaje hacía, nosotros tampoco sabemos a dónde nos llevan”, comparó. “Hoy todo es una metáfora y es fácil interpretar el libro como una metáfora de la condición humana”, explicó.

En la novela hay también otro dato histórico que fue el que le impulsó a escribirla: tras recorrer miles de kilómetros “por capricho de un rey”, el elefante murió al poco tiempo de llegar a Viena y, una vez muerto, le cortaron las patas delanteras para ponerlas a la entrada del palacio para ser utilizadas como un recipiente donde depositar paraguas y bastones. “¡Una humillación!”, aseguró el escritor, quien también recordó las humillaciones que sufre el ser humano.

“Hay tantos atentados a la dignidad humana que no sé ni por dónde empezar, pero creo que la crisis financiera es uno de ellos”, apuntó. “Lo que está ocurriendo es un crimen contra la humanidad, porque los ejecutivos de Wall Street no es que estén matando a millones de personas o que hayan invadido países, pero de alguna manera se le ha cortado el cuello a millones de personas. Que se vayan millones al paro y se les complique así la vida es un crimen contra la humanidad y debería ser llevado a juicio”, denunció.

Saramago explicó que la enfermedad no influyó nada en la escritura de la novela, aunque reconoció que la convalecencia funcionó como “un terremoto que hizo que renacieran segmentos lingüísticos que yo tenía como capas”, dijo, al utilizar palabras “de 60 años atrás”.

Sobre el proceso de creación, el escritor dijo que lo importante es preguntarse por qué escribe uno lo que escribe y por qué pensamos lo que pensamos. “Vale la pena hacerse esa pregunta a pesar de tener la seguridad de que no encontraremos la respuesta. Y en ese sentido recordó cuando una vez le preguntaron cómo es que después de la caída del Muro de Berlín y del imperio soviético, él seguía siendo comunista. “Contesté: yo soy lo que se podría llamar un comunista hormonal”, rió.

 

 



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