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Cautiva en Bellas Artes el pequeño prodigio del violonchelo, Gabriel Beigel

Notimex| El Universal
Sábado 05 de abril de 2008
Se presenta el músico de 12 años en el llamado Palacio de Mármol al lado del veterano clarinetista Giora Feidman

La admiración que ha causado en el mundo el pequeño prodigio del violonchelo, el israelita Gabriel Beigel, se hizo patente anoche en el Palacio de Bellas Artes, donde el público reconoció los dotes que el niño de 12 años mostró a lo largo del concierto ofrecido al lado del clarinetista Giora Feidman.

Una gran ovación ofreció el público mexicano en el debut en el país de la promesa de la música, que en la Sala Principal del máximo recinto cultural del país hizo sublime la noche, acompañado de la Orquesta Sinfónica de Minería, bajo la dirección de José Arean.

Su primera aparición en México no pudo ser mejor, pues el programa elegido para ser testigo de sus capacidades se integró de piezas del llamado Padre del Cuarteto de Cuerdas, el austriaco Joseph Haydn (1732-1809), y del alemán Max Bruch (1838-1920).

Nacido en 1996 en Israel y ganador de los primeros premios en competencias nacionales de su país, el menor sorprendió y cautivo al auditorio que abarrotó el recinto de mármol, y que salió sorprendido y conquistado por sus capacidades.

Estudiante del sexto año de primaria en Jerusalén, dejó en claro porqué ha participado en gran número de conciertos, como el del Festival para Jóvenes Chelistas Excepcionales, en el Auditorio Mann en Tel Aviv.

Asimismo, en el Concierto de Música de Compositores Israelíes, en el Centro de Música de Jerusalén, y en un recital de la serie "Chispas del futuro", en el Auditorio de Kfar Sabas.

Con su participación, el reconocido clarinetista Giora Fiedman (Argentina, 1936), uno de los grandes intérpretes de la música contemporánea, hizo más amena la velada musical, acompañando al pequeño en la pieza "Variaciones de clarinete y violonchelo", del compositor Lucas Richman (1964).

Estos dos luminosos exponentes de la música de concierto deleitaron a más de dos mil personas que se dieron cita en el recinto de esta ciudad, para disfrutar de un gran concierto, no obstante la diferencia de edades que hay entre ambos y que, por el contrario, dio mejor sentido al recital.

Para esta ocasión la pequeña promesa del mundo de la música dedicó el melancólico sonido del instrumento de cuerdas a la memoria de sus abuelos, que nunca conoció, sobre todo a su abuela Yetty Beigel Halpern, sobreviviente de los campos de concentración nazi.

Apenas se apagaron las luces del recinto, de inmediato el también director de la Compañía Nacional de Opera tomó su batuta para iniciar el concierto con la "Obertura" del "Concierto para orquesta de cuerdas", de la también pintora y poeta israelí Ora Bat Chaim.

Uno cuantos minutos después, acompañando la pieza, apareció de entre el público Giora Feidman, quien con un sonido dulce y suave que emergía de su instrumento cautivó a los presentes.

Posteriormente le siguieron las piezas "Juntos", "Oración", "Hava Nagila" y "Ningún".

Cabe destacar que esta última pieza se conoce porque se conecta con un estadio superior de conciencia y hacia la transformación del ser. Se trata pues, de una pieza espiritual superior.

Para la segunda mitad del concierto, tanto Beigel como Feidman interpretaron "Kol Nidrei", de Max Bruch, que en realidad se trata de una plegaria central en la tradición judía.

De acuerdo con las notas al programa, realizadas por Juan Arturo Brennan, se dice que entre todas las fiestas del judaísmo, la más importante es la de Yorn Kippur (Día de la Expiación), dedicado al ayuno, la meditación y el arrepentimiento.

El Yorn Kippur es el día más solemne del calendario judío y en su liturgia está incluido un canto que es, entre otras cosas, un reto a los israelíes que han abandonado su religión, y tuvo su origen en la Diáspora.

En la parte final del recital, el clarinetista hizo patente su virtuosismo al interpretar "A la manera jasídica. Suite para clarinete y orquesta", una pieza de Gil Sldema (1928) con la que se llevo el aplauso y una gran ovación de parte de los asistentes.

Así pues, por espacio de 120 minutos, más allá de las fronteras generacionales y culturales, Beigel y Giora invitaron al público a participar en la conversación espiritual, a través del lenguaje de la música.


mzr



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