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Mascotas, víctimas de fumadores

El Universal
Lunes 10 de septiembre de 2007
Al igual que los humanos, los animales domésticos se convierten en fumadores pasivos cuando conviven con quienes consumen tabaco en su habitat

El humo que respiran los no fumadores no sólo afecta a las personas y al medio ambiente, sino también a los animales, particularmente a las mascotas que conviven con quienes consumen tabaco. Según Carolynn MacAllister, de la Universidad Estatal de Oklahoma, los perros y gatos, así como las aves, son susceptibles de desarrollar cáncer por esta causa.

Diariamente, millones de personas en todo el mundo que no consumen tabaco están expuestas al humo del cigarrillo de fumadores, tanto en sus casas como en sitios públicos, mismo que puede conducirles a padecer cáncer pulmonar. Si llevamos estos efectos a las mascotas, encontramos que se magnifican.

“Existe un buen número de publicaciones científicas recientes que han reportado la amenaza significativa que representa el humo para las mascotas. Como fumadores pasivos los gatos pueden desarrollar cáncer y linfoma, en tanto que los perros pueden padecer cáncer nasal y pulmonar, al igual que las aves”, dijo MacAllister.

La especialista citó un estudio llevado a cabo en el Colegio Tufts de Veterinaria, el cual mostró que el número de gatos que presentó cáncer en el hocico fue mucho más elevado en aquellos que vivían con fumadores.

“Una de las razones por las que los gatos son tan susceptibles a enfermar por causa del humo de tabaco es debido a sus hábitos de acicalamiento. Constantemente se lamen y es así como los carcinógenos se acumulan en sus lenguas y hocicos. Además, al limpiarse exponen las membranas mucosas del hocico”, aseveró.

Asimismo, los felinos que cohabitan con fumadores tienen doble riesgo de desarrollar linfoma maligno, un tipo de cáncer que ocurre en los nódulos linfáticos y es de consecuencias fatales en tres de cada cuatro gatos a los 12 meses de haberlo contraído.

Caninos

Tocante a los perros, estudios especializados indican que aquellos que viven en casas de fumadores son susceptibles de desarrollar cáncer en la trufa y en el área de los senos nasales, particularmente en razas con hocicos largos, debido a que sus narices tienen una superficie mayor que está expuesta a los carcinógenos y también para acumularlos. Los animales que padecen esta enfermedad normalmente no sobreviven más de un año.

En el caso de los caninos de hocico mediano y corto, a pesar de que presentan menor incidencia de cáncer nasal, son más propensos a desarrollar cáncer pulmonar. MacAllister explicó que “ello se debe a que como sus pasajes nasales son tan cortos, resultan ineficaces para retener y acumular los carcinógenos que contiene el humo emitido por los fumadores. El resultado es que una mayor cantidad de estas sustancias nocivas alcanza los pulmones”.

Las aves también se encuentran en riesgo de desarrollar cáncer pulmonar, así como neumonía, dado que sus sistemas respiratorios son hipersensibles a cualquier tipo de contaminantes en el aire.

La investigadora dijo que a fin de ayudar a prevenir los efectos adversos del humo del tabaco en las mascotas, sus dueños deberían tener designada un área para fumar, preferentemente separada de la casa, o simplemente dejar el hábito.

Diagnóstico

El cáncer animal, al igual que el humano, es un crecimiento anormal de las células, y puede ser benigno o maligno, así como localizarse en un área específica del cuerpo o diseminarse por el mismo.

El cáncer animal es una enfermedad común, cuya incidencia incrementa con la edad. De hecho, es responsable de 50% de las muertes de mascotas mayores de 10 años. En el caso de los perros, éstos tienen una tasa de incidencia del mal muy similar a la de los humanos, mientras que en los gatos es menor.

Para realizar un diagnóstico certero, los expertos se valen de rayos X, análisis de química sanguínea, ultrasonografía, historial médico de los animales y exámenes físicos. Sin embargo, muchos tipos de cáncer requieren de biopsias (remover una parte del tejido dañado para su análisis posterior) a fin de poder determinar el grado de severidad de la enfermedad y el mejor tratamiento posible.

A diferencia de otras enfermedades que aquejan a las mascotas, hasta ahora no existe una manera eficaz de prevenir el cáncer. Lo que sí es posible es realizar un diagnóstico temprano para detectarlo y tratarlo con más oportunidades de éxito.

El cáncer en los animales es tratable por lo general cuando se realiza un diagnóstico oportuno, por ello los especialistas recomiendan visitar al veterinario con regularidad, sobre todo cuando se presentan algunos de los síntomas citados.

Cada tipo de cáncer requiere cuidado individual e incluye terapias combinadas como cirugía, quimioterapia, radiación, criocirugía (que consiste en el congelamiento de las áreas afectadas), hipertermia (calentamiento) o terapia inmunológica.

Una vez que se ha efectuado el diagnóstico, el veterinario es el único indicado para determinar el tipo de tratamiento que deben recibir los animales, aunque en casos de excepción, puede referirlos con algún experto en oncología.

La tasa de éxito en el tratamiento en perros y gatos depende esencialmente del tipo de cáncer que padezcan, así como de la agresividad del tratamiento. Algunos cánceres pueden ser curados en casi todos los pacientes, pero en otros casos sólo pueden ser tratados hasta cierto grado. (Live Science, Animal Health, Sociedad Oncológica Veterinaria)



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