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Reparten libros hasta en mercados

María Pérez-Plá| El Universal
Sábado 09 de junio de 2007
Bogotá ostenta este año el título de Capital Mundial del Libro, pero a pesar de la desarrollada red de bibliotecas con que cuenta, entre ellas la Luis Ángel Arango , una de las más visitadas de América Latina, sus habitantes leen muy poco

BOGOTÁ.- Bogotá ostenta este año el título de Capital Mundial del Libro, pero a pesar de la desarrollada red de bibliotecas con que cuenta, entre ellas la Luis Ángel Arango , una de las más visitadas de América Latina, sus habitantes leen muy poco.

Un estudio reciente sobre hábitos de lectura en Colombia adjudica a la capital, de unos 7 millones de habitantes, un libro y medio al año por persona, mientras que en la caribeña ciudad de Cartagena llegan hasta cinco.

"El hecho que muchas personas no puedan comprar los libros no es un problema mayor, porque el problema no es tanto el precio de los libros, sino el gusto por la lectura, pues la persona que no puede comprar un libro lo busca en la biblioteca", explica Ana Roda, gerente de Literatura de la Secretaría de Cultura en la capital.

Bogotá cuenta con cuatro megabibliotecas, tres de ellas inauguradas hace menos de cinco años en los barrios más marginales, y aunque tienen una afluencia de público considerable, la Alcaldía decidió tomar medidas menos convencionales para acercar la lectura a los citadinos.

"A mí nunca me gustó la lectura", explica Luz Miriam, que pertenece a Misión Bogotá, un ejército de jóvenes contratados por la Alcaldía para desempeñar distintos servicios en la ciudad, entre ellos, atender los puestos del programa Libro al Viento -lo que en México sería a iniciativas como Para Leer de Boleto en el Metro-, que presta ejemplares gratis en los lugares más insospechados. Cuando le tocó ser "librera" en una estación de autobús, su coordinador le explicó que tenía que leer obligatoriamente.

"Yo hago lo que usted quiera menos leer. A mí me arden los ojos, me da sueño, me da de todo", dijo. Sin embargo, y después de llevarlo en el bolso durante 15 días, leyó Radiografía del Divino Niño, una serie de crónicas sobre Bogotá que la llevó a leer otros 12 libros más.

Libro al Viento ha editado su propia colección: 80 mil ejemplares de 30 títulos distintos asumidos por las secretarías de Cultura y Educación, en los más de tres años que lleva funcionando. Así, en cuatro de las principales estaciones del novedoso sistema de transporte masivo Transmilenio, los pasajeros se pueden llevar a casa a Carlos Fuentes, Bryce Echenique, Juan Rulfo, García Márquez y hasta Lovecraft, Marco Polo o Shakespeare. Cualquiera puede acercarse al puesto y llevarse un libro a casa sin siquiera dejar su nombre.

"No hay requisitos, estamos apelando a la confianza de la gente para que lo devuelva", explica María Isabel García, coordinadora del programa. "La devolución está en 30%, lo cual no está mal en un lugar donde nadie presta nada y nadie devuelve nada, pero ya llevamos mucho tiempo y hay que mejorarlo".

Los 600 mil libros que el programa ha puesto a circular por Bogotá ya no se limitan a las estaciones de autobús, sino que este año llegaron a las plazas de mercado y a los comedores comunitarios. Entre las verduras y las carnes, los vendedores tienen mucho tiempo libre y cada vez son más los que se acercan al singular puesto de libros que llegó a la plaza hace ya 14 meses. En este lugar el control y la devolución son más fáciles, pues las familias se inscriben como habituales de la improvisada biblioteca, y de las 70 que arrancaron a leer en los primeros meses, ya van por 130.

Recientemente comenzaron a prestarse libros en 127 de los 130 comedores comunitarios que hay en Bogotá; sin embargo, aunque el servicio aún no es permanente, María Isabel está dispuesta a cambiar eso. "Tenemos dos aspiraciones para este año: llegar con puntos fijos de lectura a todos los comedores para que la gente tenga el libro como aperitivo o postre y encontrar socios maravillosos que le apuesten a poner libros en todas las viviendas de interés social de Bogotá para entregar la casa con la colección completa".



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