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¡Cactáceas en peligro!

El Universal
Jueves 06 de abril de 2006
México posee poco menos de la mitad de las especies conocidas en el mundo. No obstante, el tráfico y la venta ilegal, entre otras causas, las han diezmado

Desde hace años las cactáceas de nuestro país son objeto de una desmedida comercialización clandestina que las ha puesto en peligro.

"Son bellas, curativas, alimenticias y ecológicamente ´inteligentes´. Por eso constituyen un importantísimo recurso natural que debemos conservar", dice la doctora Léia Scheinvar, investigadora del Instituto de Biología de la UNAM, quien se ha especializado en su estudio.

Algunas especies, por su rareza y belleza ornamental, llegan a costar miles de dólares en Estados Unidos, Europa y Asia, donde los cactófilos las coleccionan y propagan en invernaderos con temperatura y humedad controladas.

Scheinvar cita dos casos: "Un ejemplar de la biznaga Geohitonia mexicana, descubierta hace poco en San Luis Potosí, fue sacada de México de contrabando y vendida en Japón en 5 mil dólares. Y hace algunos años, traficantes extranjeros sustrajeron del país alrededor de 40 toneladas de la biznaga ´de bola´ (Echinocactus grusonii), cuyas plantas centenarias alcanzan dimensiones gigantescas. Prácticamente extinta del campo de Querétaro, pues su hábitat natural son los cerros inundados por la hidroeléctrica Zimapán, esta cactácea adorna las entradas de jardines botánicos estadounidenses y europeos."

Propiedades curativas, alimenticias...

Las cactáceas son muy apreciadas también por sus propiedades curativas (contienen, entre otras sustancias, algunas medicinales como alcaloides, saponinas y antibióticos).

Por ejemplo, se ha comprobado que los nopales, cuya raíz masticada alivia el dolor de muelas (esto se decía ya en códices prehispánicos), permiten controlar, además, el colesterol, el peso corporal y la diabetes.

"Se sabe que, ingeridos antes de cada alimento -comenta Scheinvar-, impiden que el azúcar llegue a la sangre, aunque el mecanismo por el cual ocurre esto aún no está bien estudiado."

En cuanto al potencial alimenticio de las cactáceas, es enorme. Los nopales, otra vez, son un ingrediente esencial de múltiples y ricos platillos de la cocina mexicana. También se pueden hacer con ellos mermeladas, jaleas, vinos, queso de tuna...

Algunas, por sus cualidades humectantes, se utilizan para elaborar cosméticos. De Pachycereus marginatus, un órgano muy utilizado como poste para delimitar propiedades en el campo, se obtiene una sustancia negra para fabricar champús, teñir el pelo de negro y combatir la orzuela.

Las cactáceas son plantas ecológicamente ´inteligentes´ porque humidifican el suelo y evitan la desertización.

La investigadora universitaria explica: "Durante el día cierran sus poros (estomas) para evitar la evapotranspiración; en la noche los abren para absorber la humedad del aire. Los nopales tienen, asociadas a sus raíces, bacterias y micorrizas (hongos) capaces de fijar el nitrógeno del aire, muy importante para enriquecer los suelos. Si se les elimina de una zona, la aridez aumenta."

Tráfico y venta ilegal

Toda esta riqueza, sin embargo, es destruida por el tráfico y la venta ilegal. Por tierra, aire y mar, traficantes y "turistas" saquean millares de plantas y semillas, sobre todo de mamilarias y turbinicarpus (de moda hoy), lo cual las pone en riesgo de extinción, ya que algunas únicamente crecen en una región o estado del país.

El peyote es una planta muy saqueada por sus propiedades alucinógenas (contiene diversos alcaloides, entre ellos la mezcalina, que actúa sobre el sistema nervioso central).

Pese a que en México se castiga con cárcel a quien comercia con él y consume mezcalina, no sólo se llevan la planta, sino también se extrae su jugo, para que laboratorios químicos foráneos estudien sus propiedades.

"Para extraer alcaloides -dice Scheinvar- se necesitan unas 70 o más plantas de peyote."

Por si fuera poco, el hábitat de las cactáceas sufre deterioro en parte por la ignorancia de los campesinos, quienes acostumbran arrancar y quemar las plantas para sembrar maíz o para el pastoreo, y en parte por el avance de la mancha urbana, con sus asentamientos humanos, y la construcción de obras como carreteras y presas.

Medidas posibles

¿Cómo se puede conservar esta riqueza? Scheinvar propone realizar campañas de concientización dirigidas a los campesinos para que se conviertan en sus vigilantes y rescaten, en colaboración con jardines botánicos regionales, universidades y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, las plantas que arrancan cuando amplían sus áreas de cultivo.

"También sería muy benéfico -añade- crear más áreas de reserva y viveros para conservar y propagar especies en riesgo de extinción, y enseñarles a los ejidatarios el modo de cultivarlas para su exportación."

Para detener el incremento de la desertización y la erosión de suelos, recomienda reforestar, introduciendo nopales en zonas áridas y semiáridas, propios de la región.

Asimismo, sugiere darle al ganado vacuno, desde pequeño, nopales desespinados y picados, ya que el jugo de éstos contiene mucílago y sales minerales que lo alimentan y evitan su deshidratación y muerte durante las sequías estacionales (además, puede producir leche con menos grasa).

"Otras medidas necesarias son desalentar el saqueo y el comercio ilegal, comprando sólo cactáceas propagadas (éstas se reconocen porque todas son uniformes y del mismo tamaño), divulgar masivamente la Ley Federal de Vida Silvestre y aplicar con rigor sanciones a los colectores furtivos y comerciantes que trafican y venden plantas madres", finaliza. (Fernando Guzmán Aguilar)

 



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