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El libro Cartas cruzadas revela un Paz inédito

José Juan de Ávila| El Universal
Domingo 22 de enero de 2006
En las misivas con Arnaldo Orfila se asoma contradictorio, cambiante de opinión y a veces capaz de ceder

Un Octavio Paz inédito aparece en las cartas que intercambió entre 1965 y 1970 con el editor Arnaldo Orfila, en las que ejerce lapidario la crítica, palomea o tacha autores para la polémica antología Poesía en movimiento, propone nuevas publicaciones, se contradice, pierde batallas, cede o chantajea, pero sobre todo participa activamente -aun estando en la India- en la vida cultural y política del país, en un lustro clave para la historia de México.

Siglo XXI decidió conmemorar su 40 aniversario y el de la primera edición de Poesía en movimiento con la publicación de Cartas cruzadas, un epistolario salido del archivo histórico de la editorial fundada por Orfila después de que fuera destituido como director del estatal Fondo de Cultura Económica en 1965 por el presidente Gustavo Díaz Ordaz.

Aunque las cartas también abordan la gestación de otras obras de Paz como Corriente alterna o Posdata, la discusión alrededor de una revista cultural (que a la postre terminaría siendo Plural), la matanza de Tlatelolco o los "ataques" en los 60 de gobiernos priístas contra la cultura, la mayor parte de la correspondencia se centra en la gestación de Poesía en movimiento, una antología a tal grado controvertida que cuatro décadas después de su primera edición, uno de sus autores, el poeta José Emilio Pacheco, pretende modificarla, según comenta el director desde 1990 de Siglo XXI, el filósofo y escritor Jaime Labastida.

"Me lo ha expresado en varias ocasiones, incluso me ha pedido que modifique la antología -que va en su reimpresión 33- y yo le he respondido que no tengo facultades para hacerlo. Para ello se habrían tenido que poner de acuerdo los cuatro, pero si en vida de Octavio no se hizo, muerto él menos. Yo mismo no me reconozco en mis poemas seleccionados para esa antología cuando yo rondaba los 25 años. Pero eso fui", refiere Jaime Labastida.

La correspondencia inicia en 1965 con una "derrota" para Paz, quien propone a Orfila preparar -originalmente para el FCE- "una antología general de la poesía en lengua castellana" y le subraya su importancia: "La publicación de esta obra sería fundamental y bastaría para que se recordase la labor del Fondo en el campo de la cultura hispanoamericana por muchos años. Aunque es innecesario subrayar su importancia, le diré que la edición de esta antología contribuiría a afirmar la unidad de nuestros pueblos, hoy más que nunca amenazada. Saber que tenemos un pasado en nada inferior al de los angloamericanos tal vez nos dé fuerzas para afrontar lo que vendrá...".

Sin embargo, el que sería 25 años después Premio Nobel de Literatura fracasa: Orfila le hace una contrapropuesta, que prepare mejor una antología de la poesía mexicana moderna. Paz cede, aunque a lo largo de los meses no cesa de promover su proyecto original. Acepta también compartir la elaboración de la antología con Alí Chumacero y más tarde con José Emilio Pacheco y Homero Aridjis, dos jóvenes poetas de ese entonces. Rechaza a otros.

A lo largo de un año, los cuatro poetas se enfrascan en una disputa alrededor de los criterios para seleccionar no sólo a los autores antologados, sino también a sus poemas: Paz quiere ruptura; Aridjis lo secunda; Chumacero y Pacheco buscan una representación más vasta.

Paz descalifica la selección de éstos, le parece "una nómina". Sus cartas dan cuenta del debate desarrollado en dos escenarios -India y México-, pero en un idioma, la crítica.

No obstante, Paz se contradice o corrige con frecuencia, al grado de que exaspera a los otros.

Si no se cumplen sus condiciones, a principios de agosto de 1966, amaga a Orfila con renunciar al proyecto; Pacheco le da un ultimátum también vía carta. Orfila concilia.

Al final, todos ceden, aun Paz. Nadie queda satisfecho, sólo Orfila.

Labastida destaca la apertura de Paz y, en cambio, rechaza que el Nobel se muestre chantajista e intransigente."¡Paz cede! No es el Octavio Paz que estamos acostumbrados a ver", dice.

Sobre la postura de la viuda del Nobel respecto a la publicación de Cartas cruzadas, Labastida refiere que Marie José Paz, puso sólo una condición.

"Ella lo único que me solicitó fue una copia para poder leerlas y me dijo que quería cuidar un poco la imagen de Octavio. ´Tú sabes que a veces era muy duro en sus juicios; no quiero que se quede lastimado nadie, no quiero lastimar a nadie. Si lo que dice Octavio es muy duro, trata de matizarlo´, me pidió Marie José. Pero no hubo necesidad. Los juicios son duros, fuertes, pero son de carácter literario, aunque sí hay algunos de carácter moral respecto de algún autor en particular", explica el director de Siglo XXI.



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