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Leonora Carrington, "animal" artístico

Miguel Angel Ceballos| El Universal
Lunes 05 de diciembre de 2005
Reacia a las entrevistas, la pintora de origen inglés, una de las últimas leyendas surrealistas, descubre su universo cotidiano

Leonora Carrington Moorhead es como uno de los personajes de sus cuentos a quien le aterroriza la oscuridad. Le asusta y le fascina porque en ella ve las cosas más terribles y las más bellas de cuanto ha conocido. Como ese personaje, quizá también piense que a la mayoría de los niños no les gusta la oscuridad porque tienen una visión más aguda que los adultos. "A veces pienso que una persona que conservara la sensibilidad del niño, al hacerse mayor, se moriría de miedo al ocultarse el Sol".

A sus 88 años de edad, la escritora, pintora y escultora de origen inglés no sólo es una leyenda viva del surrealismo, es también una niña a quien le encanta lanzar preguntas, que ironiza con sutiles bromas y que continúa creando mundos míticos de imágenes y textos, en donde los seres mágicos y los animales ocupan un lugar sobresaliente.

Leonora Carrington abrió las puertas de su casa de la colonia Roma a EL UNIVERSAL para platicar de cualquier cosa, todo excepto de su trabajo, un tema que siempre evade porque dice que "es más interesante la opinión de otros sobre mi obra, que la mía".

La plática sucede en la cocina, donde Carrington calienta café en una pequeña estufa de cuatro quemadores y ofrece una taza aún antes de terminar con los saludos de bienvenida. Está muy abrigada, al igual que su amigo, Adam hijo de una de sus mejores amigas, quien la visita luego de un viaje desde Inglaterra. Más tarde Carrington lo acompañaría a conocer el Museo Nacional de Antropología.

A pesar de tener más de 60 años en México, la artista siempre utiliza su lengua materna para comunicarse con sus amigos y familiares: sus hijos Pablo y Gabriel, así como su esposo, el fotógrafo húngaro Emerico (Chiki) Weisz.

¿Por qué le gustan tanto los animales?

Yo no sé por qué nosotros pensamos que no somos animales, porque somos primates. ¿Qué diferencia hay entre nosotros y los gorilas? Yo no me siento diferente a la gata, nos comprendemos, nos hablamos.

¿Tiene una gata? ¿Cómo se llama?

Es una gata ya muy vieja, como yo. Primeramente se llamó Ramona.

¿Cambió de nombre?

Pues no sé porque no decimos mucho su nombre. Ella sabe cuando le hablo porque le hago unos ruidos así: ?Pchu, pchu, pchu, pchu?. Esto no sé cómo lo va a escribir usted.

¿Cuál es la historia del nombre de Ramona?

Es una canción de mi juventud que dice: "Ramona, cuando viene el día oigo tu voz / Ramona, te voy a ver junto a la caída del agua / Tengo miedo al amanecer porque cuando despierto ya te fuiste...". Y así sigue durante unos 40 minutos. ¿Tiene paciencia? (sonríe) ¿Siempre ha tenido animales con usted?

Siempre. Perros, gatos, iguanas, tejones, loros y hasta un armadillo, pero me lo trajo un amigo y me dio mucha pena porque no pude descubrir lo que comía. Entonces tomamos un taxi y lo llevamos a su hogar, en la naturaleza.

?Yo no sé. ¿Usted sabe qué comen los armadillos? Bueno, lo más importante de todo esto es que somos animales. Ánima es alma, todos somos animales y todo tiene alma, hasta este bote de azúcar.

¿Qué hace cotidianamente Leonora Carrington?

Le voy a contestar con un chiste argentino: cosas maravillosas y encantadoras. ¿O se lo cuento de verdad?

Venga la verdad.

La verdad, con duras penas me despierto. Como hace mucho frío no quiero salir de la cama pero poco a poco me salgo de ella. Primeramente estoy como borracha, pero no estoy borracha. ¿Sabe qué edad tengo yo?

Lo sospecho.

¿Su sospecha es arriba de los 100 o 150 años? Por ahí voy. Entonces decía que estoy como borracha porque mi cuerpo todavía no funciona. Empiezo a pensar qué hago primero: tomo el baño o primero como papaya y luego tomo el baño. Decidir eso me lleva como una hora. ¿Sigo?

Por favor, es interesante.

Bueno. En general decido por la papaya y como un gran pedazo. Últimamente también tomo café para darme coherencia, pero no lo logro. Luego bajo y le digo a la persona que está cuidando a Chiki (su esposo)... Ella lo está cuidando porque tampoco funciona. Le pregunto: ¿hay algo para la comida? Y ella me dice: no hay nada, hay un poco de arroz pero está congelado. Entonces le digo que tengo que ir al supermercado. ¡Todavía no me baño, eh! ?Más tarde me baño, pero ahí voy a brincar los detalles porque uso una cosa japonesa para lavarme. ¿La conoce? Es una cosa que se compra en el supermercado, es amarilla, como papel de lija. A eso se le pone mucho jabón y se pasa por todo el cuerpo. Duele un poco pero primero se echa agua caliente y luego se lava con esa cosa. Es cómoda porque calienta, con el frío que hace en el baño. Te quita toda la mugre. Así me baño una vez cada dos semanas. No es verdad, sólo bromeo?.

¿Y después?

Déjeme recordar. Vamos a estar aquí hasta la noche, ¿eh?, ¿quieres hablar a tu esposa para decir que no vamos a comer? le dice a su hijo Gabriel, quien está sentado junto a ella.

"Lo del supermercado es aburrido, ¿no? Bueno, para mí no. Yo estoy hipnotizada. Yo creo que ellos tienen un sistema hipnótico para que uno se pare enfrente de una lata de sardinas y quede hipnotizado. ¿Nunca han sentido esa sensación? Tienen una música especial para hipnotizar a la gente, ¿no se fijó? Fíjese porque es interesante.

"Entonces voy caminando hasta el supermercado y me regreso en un taxi".

Le gusta más el supermercado que el mercado?

Es más rápido. Aunque ayer fui al mercado, llevé a Adam porque él está aquí unos días solamente y se regresa a Inglaterra. Pero eso que lo cuente él. Cuéntale a... ¿Cómo dijo que se llama usted?

Miguel Angel.

Michelangelo, bonito nombre. Hay un chiste de eso, ¿se lo cuento? Van al cielo Michelangelo, Leonardo da Vinci y Bush. Entonces se encuentran a un ángel muy grande en la puerta, esperándolos. Primero llega Michelangelo y el ángel le pregunta: ¿y usted quién es? "Me llamo Michelangelo y pues, pinto un poco." El ángel le responde: pásele, yo sé quién es usted. Luego pasa Leonardo y le pregunta lo mismo y responde que muchas cosas: pinto, invento... Y le dicen: pásele, yo sé quien es usted. Cuando pasa Bush, antes de que el ángel pueda abrir la boca, dice: yo soy el jefe de todas las Américas y de todo el mundo y me llamo George Bush. Y el ángel le dice: mira, calma, acaban de pasar Michelangelo y Leonardo da Vinci... Y Bush responde: ¿quiénes?

Le gustan los chistes. Lleva dos en un ratito.

Pero ya, porque creo que me voy a desmayar. Ya.

¿Cómo recibió la noticia de que le otorgaron el Premio Nacional de Ciencias y Artes 2005?

Me parece maravilloso que me hubieran dado el premio. Estoy muy agradecida con México y los mexicanos. Fue una enorme sorpresa.

Desde 1968 Leonora Carrington ha alternado su residencia entre México, Chicago y Nueva York, y ha presentado su obra tanto en exposiciones individuales como colectivas alrededor del mundo. Entre las colecciones que albergan su trabajo destacan: The Edwards James Foundation, en Chinchester, Inglaterra; The Metropolitan Museum of Art, en Nueva York; el Museo de Arte Moderno, en la ciudad de México; el National Museum of Women in Arts, en Washington, D.C. y el Museo Nacional de Arte, en la ciudad de México.



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