aviso-oportuno.com.mx

Suscríbase por internet o llame al 5237-0800




Casa Tibet en contra del estereotipo

Juan Solís| El Universal
Martes 05 de octubre de 2004
Difundir de manera fidedigna la filosofía y religión tibetana, al margen de mitos producto de la mercadotecnia, es propósito de este centro abierto en 1989

Se trata de quitar ese halo de magia y esoterismo new age con que la mercadotecnia envuelve a la cosmogonía oriental, para difundir de forma fidedigna y adecuada la rica herencia propia de la tradición clásica tibetana y de su religión: el budismo tibetano.

Tal es el objetivo primordial de Casa del Tibet, representación en México del gobierno tibetano en el exilio, que tiene como sede una casona porfiriana de principios del siglo XX, ubicada en el número 93 de la calle de Orizaba, colonia Roma.

Fue fundada en julio de 1989 por Su Santidad el XIV Dalai Lama, en el marco de su primera vista a México.

Adornada con motivos tibetanos, la casa cuenta con una sala de meditación, un templo y un pequeño auditorio, además de un departamento para los maestros residentes.

Inició con un par de personas, ahora cuenta con centros en ciudades del interior de la República mexicana, como Monterrey, Guadalajara y Cancún, además de países centroamericanos como El Salvador y Guatemala, así como grupos de estudio en Nuevo Laredo, Tampico, Valle de Bravo, Uruapan y León.

Su comunidad activa se estima en cerca de 2 mil personas y, a través de sus cursos, llegan a más de 5 mil personas al año.



Educación

El budismo que se difunde en la casa es el tibetano, descrito como el del Camino del Diamante y que es la última fase de desarrollo que el budismo tuvo en India y que fue exportado a Tibet donde se le practica hasta la fecha. Se le llama también Tantrayana o el vehículo de la eterna continuidad.

En su programa de educación continua, Casa del Tibet ofrece Seminarios de Introducción a la Teoría y Práctica del Budismo Tibetano con una duración de 17 horas, los fines de semana.

El programa académico está dirigido por Marco Antonio Karam, el más connotado budólogo y tibetólogo de nuestro país y uno de los más importantes de América Latina. Su duración es de cinco años y está encaminado a la formación de individuos que comprendan y utilicen las metodologías de transformación personal que la tradición budista tibetana ofrece.

Además de los seminarios, hay visitas de académicos tibetanos, de especialistas occidentales, así como retiros que exigen un entrenamiento previo.

Karam, director de la Casa, señala que, a diferencia de otras tradiciones espirituales, la del budismo tibetano no es proselitista. No hay misionerismo ni se interesa en buscar adeptos, pero por otro lado no rechaza el interés que alguien pueda tener en sus enseñanzas.

"Hay diferentes tipos de personas que visitan la Casa del Tibet: aquellos que lo hacen con el objetivo de ampliar su horizonte cultural; quienes buscan complementariedad espiritual, y finalmente, quienes hacen un compromiso de largo plazo para con el budismo tibetano."



Amor y Compasión

La primera Casa del Tibet fue fundada en Nueva Delhi en 1965; la segunda en Nueva York en 1987, gracias a la iniciativa de artistas como Richard Gere y Philip Glass; la tercera fue la de México y ahora hay en Barcelona, Madrid, París, Londres y Roma.

Aunque la de México se fundó bajo los auspicios del Gobierno Tibetano en el Exilio y la Oficina del Tibet en Nueva York, se mantiene con recursos generados a partir de sus actividades académicas.

"Hemos demostrado que no es necesario contar con recursos oficiales para difundir la cultura, ni tampoco con patrocinadores. Sólo con el trabajo se pueden financiar proyectos de esta naturaleza."

Su director, elegido para tal misión por el Dalai Lama, es Lama Marco Antonio Karam, investigador de la Facultad de Filosofía y Letras y del Colegio de México, con estudios en el monasterio de Ka Ñin Shedrup Ling en el valle de Katmandú, Nepal, y en la Biblioteca de Obras y Archivos Tibetanos en Dharamsala, India.

Karam explica que a lo largo de los 15 años de vida de la Casa del Tibet, "una de las actividades más importantes es la promoción de lo que llamamos `budismo socialmente comprometido`, que es el que tiene que ver con ideales fundamentales de la civilización tibetana como el amor y la compasión."

En ese sentido, Casa del Tibet sostiene a cerca de 200 niños tibetanos, que se encuentran en la Aldea de Dharamsala, India.

"Hemos construido hospitales en el este del Tibet para atender a varios cientos de familias, hemos fomentado varios programas para ancianos y, en México, hemos apoyado a niños de la calle, niños indígenas y madres solteras."

Otro de los objetivos de la Casa del Tibet es informar a la comunidad hispanoparlante de todo lo que concierne a la situación política del Tibet. La casa cuenta con una librería sobre temas tibetanos y una biblioteca que puede ser consultada por todo aquel interesado.

"Los objetivos de la Casa del Tibet con muy ambiciosos concluye Karam. Hemos logrado incrustar al mundo tibetano dentro del ámbito cultural en nuestro país. Seguimos luchando por fortalecer al Tibet."



Ver más @Univ_Cultura
comentarios
0