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El robo que cambió al museo

El Universal
Miércoles 22 de septiembre de 2004

El 25 de diciembre de 1985 México despertaba con una noticia que lo sacudía nuevamente. No estaba muy lejos la desolación entre la población por las consecuencias que provocaron los terremotos del 19 de septiembre de ese año. Así, enterarse de que el Museo Nacional de Antropología había sido saqueado, daba un nuevo golpe al decaído ánimo de la nación.

Sin duda, este acontecimiento marcó el futuro del museo en lo que a seguridad se refiere. El propio director, Felipe Solís, dice que a partir de entonces los sistemas de vigilancia se reforzaron y que en la actualidad el MNA cuenta con diferentes dispositivos para disminuir los riesgos de un robo.

"Tenemos vitrinas blindadas, cámaras de seguridad, detectores de metales, detectores de movimiento y guardias en todo el museo. Hacemos todo lo posible y lo que nuestro presupuesto nos permite para no sufrir otro robo, pero se ha visto que ningún museo en el mundo está totalmente blindado contra esos acontecimientos. El ejemplo más cercano está en el robo que sufrió el museo Munch de Oslo, a plena luz del día por un comando armado. ¿Contra eso qué se puede hacer?".

Las páginas de EL UNIVERSAL dieron cuenta del espectacular robo. Se trataba de la sustracción de 140 piezas arqueológicas correspondientes a las salas Maya, Mexica y Monte Albán, de las cuales algunas alcanzaban un valor en el mercado de los coleccionistas de hasta 15 mil millones de pesos de esa época.

Era la segunda ocasión que el MNA era blanco de un robo. En 1959, cuando la sede del museo era el inmueble localizado en Moneda 13, Centro Histórico, una persona robó la pieza mexica conocida como el Coyote Emplumado. Su estrategia fue sacarla del recinto envuelta en un rebozo y aparentar que llevaba cargando a un bebé. Así burló la vigilancia de los custodios. La pieza fue llevada y vendida en Estados Unidos y más tarde recuperada con la ayuda de la Interpol.

Pero el robo de diciembre pasó a la historia como el más grande e importante que se haya realizado a un museo de nuestro país. Según versiones de las autoridades del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de ese entonces, el delito fue cometido por ladrones ligados al tráfico ilícito de joyas culturales.

El mismo 25 de diciembre se informó que la Interpol inició investigaciones a nivel internacional y se ordenó a todas las policías mexicanas mantenerse alertas, ya que las piezas pudieron haber sido sacadas del país o llevadas fuera de la ciudad. El tamaño de todos los objetos hacía que su transportación pudiera pasar inadvertida, ya que bien podían ser empacadas en maletas de uso común.

Las piezas arqueológicas fueron sustraídas de siete vitrinas correspondientes a las salas Maya, Mexica y Monte Albán, Oaxaca. Las autoridades del museo elaboraron un inventario de los bienes robados e hicieron la denuncia correspondiente ante la Procuraduría General de la República, la cual estuvo al frente de las investigaciones. Se anunció también una recompensa de 50 millones de pesos a quien proporcionara información.

Cuatro años más tarde, el 10 de junio de 1989, la PGR recuperó 133 de las 140 joyas robadas. El anunció fue hecho al día siguiente por el entonces presidente de la República, Carlos Salinas de Gortari.

El INAH explicó que las piezas recuperadas eran las más valiosas, pues entre ellas se encontraba la famosa máscara de jade del Dios Murciélago de la cultura zapoteca, y una vasija de obsidiana en forma de mono.

La PGR informó también que fueron ocho los responsables del robo y estaban encabezados por el experto en arte prehispánico Carlos Perches y la vedette "Princesa Yamal". También se vinculó a narcotraficantes y se dijo que las piezas no recuperadas se habían cambiado por cocaína.

Estos dos robos que ha sufrido el MNA durante su historia han representado los momentos más difíciles para la institución, pues ha sido entonces cuando se le ha cuestionado acerca de la adecuada protección del patrimonio nacional. Tal vez por ello dichos pasajes no formen parte de la historia oficial que el INAH ofrece en la página web dedicada al museo.



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