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El retorno de Hersúa

María Elena Matadamas| El Universal
Domingo 15 de junio de 2003

En su ya larga carrera como escultor ?que suma 38 años?, Manuel de Jesús Hernández Suárez, mejor conocido como Hersúa, ha tenido que acostumbrarse a vivir en la "congeladora" y al ninguneo de su obra en el medio cultural institucional, como consecuencia, casi "natural", dice, de malhablar de los políticos y de mantener una posición crítica ante el poder.

Sarcástico que es, opina que la gente no debería creer en los curas, en los políticos y menos en los militares "lo más nocivo de una sociedad".

"La política es una farsa y los políticos son personajes muy degradantes y degradados, no son gente de ideas, no hacen nada, nada más joden a las grandes mayorías, limitan la libertad con una falta total de respeto a la dignidad que debe tener el hombre."

De la Iglesia opina que "es una institución que abusa de la ignorancia de las mayorías, actúa condicionando a la gente. Debería haber una institución para castigar esa clase de crímenes que han lesionado mucho al individuo.

Considerado entre los escultores de la segunda mitad del siglo XX que renovaron la concepción y percepción estética de este arte ?con sus esculturas transitorias?, Hersúa abandera una militancia "espacialista", misma que lo llevó, en el año de 1986, a realizar una huelga de hambre para oponerse a la construcción de un hotel de lujo en el terreno que ocupó el hotel Regis antes del terremoto de 1985. Luego de ser encarcelado fue puesto en libertad, pero la construcción (proyectada y elegida mediante concurso), se anuló.

Alejado del mundillo de las artes plásticas, recién reapareció en la escena pública con una inmensa escultura realizada con el patrocinio de la empresa Absolut. La pieza, de cinco metros y medio de altura, por ocho de largo, se encuentra temporalmente instalada sobre la azotea de una casa-galería, en la esquina de Mazatlán y Veracruz, colonia Condesa, donde ocho décadas atrás, la fotógrafa Tina Modotti posara desnuda ante la mirada de su amante Edward Weston.

A cielo abierto, esta obra en forma de una botella que se desdobla ondulatoriamente, lanza destellos al momento en que los rayos del Sol bañan sus paredes, las cuales se asemejan a un tejido hecho con aluminio, "es el tejido que formamos cuando transitamos en la ciudad", explica. La coronan una especie de cresta con rizos que al entrar en contacto con el viento producen movimiento y un suave sonido.



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