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Manualidades, bajo el disfraz de artesanías

Abida Ventura| El Universal
00:20Lunes 09 de febrero de 2015

La producción artesanal mexicana tiene una importante presencia en la economía nacional. Poco a poco las artesanías nacionales parecen ir ganando terreno en el mercado internacional, pues cada vez son más las empresas o emprendedores que las promueven en diversos países del mundo. Juan Boites / EL UNIVERSAL

Sin embargo, una buena parte de esos objetos considerados como artesanías que llegan al extranjero suelen ser manualidades o artículos contemporáneos mexicanos que utilizan técnicas y materiales tradicionales. Juan Boites / EL UNIVERSAL

Según especialistas en arte y cultura popular, este tipo de piezas son en realidad manualidades, objetos que pueden tener una temática popular pero que incluyen un proceso industrial y, muchas veces, están marcados por las modas. Juan Boites / EL UNIVERSAL

Entre una artesanía y una manualidad hay una gran diferencia. Una pieza artesanal, es un objeto que conlleva un arduo proceso productivo y una fuerte carga cultural. El productor tiene contacto directo con la materia prima, la prepara, la transforma con herramientas sencillas o complejas, y tiene una identidad porque proviene de un contexto cultural específico. Juan Boites / EL UNIVERSAL

Una manualidad, en cambio, consiste en elaborar un objeto con materiales prefabricados y no implica una mayor transformación por quien lo elabora. Juan Boites / EL UNIVERSAL

En ambos casos hay un proceso manual, pero la diferencia radica en el contenido que posee la pieza. La artesanía tiene la cosmovisión del creador, su forma de ver y entender su entorno; una manualidad no tiene esa carga. Juan Boites / EL UNIVERSAL

En los mercados nacionales se ha incrementado la oferta de productos tradicionales junto a piezas de

DISFRAZ. En los mercados nacionales se ha incrementado la oferta de productos tradicionales junto a piezas de plástico, objetos de moda o ensamblados industriales.. (Foto: JUAN BOITES. EL UNIVERSAL )

Aumentan las ventas de objetos que se hacen pasar por creación artesanal, pero son bienes industriales

abida.ventura@eluniversal.com.mx

De acuerdo con la primera Cuenta Satélite de Cultura 2008-2011, realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), de 2.7% que la cultura aporta al Producto Interno Bruto (PIB) de México, los bienes y servicios que más sobresalen son las artesanías con 21.7%. Estos datos sugieren que la producción artesanal mexicana tiene una importante presencia en la economía nacional. Además, poco a poco las artesanías parecen ir ganando terreno en el mercado internacional, pues cada vez son más las empresas o emprendedores que las promueven en otros países.

Sin embargo, una buena parte de esos objetos considerados como artesanías que llegan al extranjero suelen ser manualidades o artículos contemporáneos mexicanos que utilizan técnicas y materiales tradicionales.

"Estos productos se consideran ‘chic' y esta es la imagen que estamos queriendo proyectar de México, sin dejar de usar las técnicas tradicionales", declaró recientemente una emprendedora mexicana en Reino Unido, cuya empresa comercializa, entre otras piezas, tazas tradicionales de peltre con motivos mexicanos o bolsas de papel picado con el rostro de Frida Kahlo.

Para muchos, estas piezas podrían considerarse auténticas artesanías porque en alguna parte del proceso de creación (bordado, decoración o ensamblado) intervinieron las manos de productores mexicanos.

Lo mismo se puede decir de artículos como las máscaras de luchadores, bolsas de plástico intervenidas con algún bordado o aplicaciones de chaquira, bordados de fieltro con aplicaciones, piezas de vidrio o tazas de aluminio decoradas, así como figuras de fomi o unicel, que proliferan en los mercados tradicionales de artesanías.

Sin embargo, según especialistas en arte y cultura popular, en realidad este tipo de piezas son manualidades, objetos que pueden tener una temática popular pero que incluyen un proceso industrial y, muchas veces, están marcados por las modas.

Hecho a mano. Artesanía y manualidad son diferentes. Una pieza artesanal, coinciden las antropólogas Martha Turok y Elena Vázquez y de los Santos, es un objeto que conlleva un arduo proceso productivo y una fuerte carga cultural. "El productor tiene contacto directo con la materia prima, la prepara, la transforma con herramientas sencillas o complejas, y tiene una identidad porque proviene de un contexto cultural específico", dice Turok.

Una manualidad, en cambio, consiste en un objeto elaborado con materiales prefabricados; no implica una mayor transformación por quien lo elabora. "Generalmente es un proceso de ensamblado o de pegado. Es el caso de la bisutería: voy a una tienda en Mesones, compro las cuentas, un alambre, unas tijeritas, ensamblo y elaboro una pulsera o collar. Esas cuentas posiblemente fueron hechas por artesanos en la India, pero no lo hace artesanía porque no estoy realizando todo el proceso de transformación, como recolectar la materia prima", explica Turok.

En ambos casos hay un proceso manual, pero la diferencia está en el contenido de la pieza, precisa Vázquez y de los Santos, encargada de la Coordinación de Arte Popular de la Dirección de Culturas Populares: "Para que sean artesanías deben tener un contenido e incluir una tradición. Una manualidad puede estar muy bien hecha y estéticamente bien, pero no nos deja nada. La artesanía tiene la cosmovisión del creador, su forma de ver su entorno; una manualidad no tiene esa carga".

Para la antropóloga Victoria Novelo, la diferencia también está en el proceso de trabajo de cada pieza. "Tejer a gancho es una técnica, hacerlo con las agujas también, pero cuando el tejido implica una labor mayor, la tejeduría se vuelve un oficio. Cuando tiene más técnica, se necesita de más habilidades", dice la investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS).

Las artesanías del mañana. Novelo considera innecesario categorizar lo que es una manualidad, una artesanía o los diseños contemporáneos porque, sostiene, la valoración estética, económica o ideológica es subjetiva y siempre dependerá de las personas o instituciones interesadas en hacerlo.

Turok explica que este tipo de diferenciaciones no tienen el propósito de demeritar el trabajo de quienes se dedican a las manualidades, pues logran plasmar su creatividad en los objetos. Pero es necesario dejarlo claro porque, dice, estamos "corriendo y viviendo el riesgo de que las manualidades de hoy se conviertan, en muchos casos, en la artesanía del mañana".

"Hay una confusión, y si no la aclaramos ahora los que van a salir más afectados son los artesanos tradicionales porque llevan las de perder; mucha gente ve que los productos de los artesanos son caros, pero no lo son, son costosos por el trabajo que conllevan", dice Turok y añade que hoy "la palabra mágica es el diseño, lo ‘chic', que es lo que atrae a los jóvenes y estamos perdiendo al consumidor joven de esa tradicional artesanía mexicana".

En 2006, Turok participó en la creación de la Matriz de Diferenciación entre Artesanía y Manualidad, que incluye 11 criterios para clasificar, "no juzgar", los diversos objetos. Esa herramienta, adoptada por el Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (Fonart), fue creada para ayudar a instituciones y personas a la hora de reconocer y apoyar a los productores, sean artesanos tradicionales o no.

El manual, explica la antropóloga, surgió ante la falta de conocimiento de las autoridades encargadas de otorgar los créditos y apertura de espacios para los artesanos, dado que para los funcionarios la bisutería o los productos de diseño y la joyería artesanal o alfarería pueden compartir un mismo espacio en una feria de artesanías.

Sin embargo, para Novelo el manual es subjetivo y limita el trabajo del artesano a esas categorías. "A lo que llaman artesanías es lo que para Fonart son artesanías, es decir, que tienen esos valores supuestamente nacionales y que deben tener una buena calidad. Pero no me parece válido que saquen del mercado muchas otras cosas que hacen otros artesanos porque no entran en su definición de artesanías. A veces no incluyen piezas porque no tienen una carga ideológica, porque tienen que resaltar lo mexicano".

Para Turok el manual es efectivo si se aplica de acuerdo a los criterios establecidos, pero considera que tiene que ser actualizado e incluir tendencias que van surgiendo. Cuando se planteó, explica, no se incluyó a la "artesanía urbana", que se refiere a productores que habitan en las ciudades y que hace productos dotados de una identidad.

"Creo que es válido revisar esa herramienta, que sí fue hecha mediante un trabajo serio. Quienes están aplicando el manual son personas que no están recibiendo la capacitación o no lo están aplicando como debe ser".

jram



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