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La virginidad como negocio

El Tiempo/Colombia/GDA| El Universal
16:01Colombia | Sábado 28 de junio de 2014
La escritora y guionista Patricia Rodríguez investiga sobre este fenómeno que "sigue siendo para muchos un secreto a voces y para el resto, ciencia ficción"

Luego de terminar su libro Viólame suavemente, la escritora y guionista Patricia Rodríguez continua su búsqueda de personajes sin voz.

En ese trasegar encontró a una niña de 11 años cuya madre vendió su virginidad al mejor postor. Este hecho coincidió con un documental sobre tráfico de mujeres en África que vio, en el que la autora se sorprendió cuando una persona decía: "Pobres las niñas de Áfricaâ?".

Así fue como encontró el eje de la trama de su nuevo libro Virginidades vendidas, en el que precisamente le da voz, con su protagonista, a todas las niñas silenciadas de este país. "En Viólame suavemente, narraba la historia de una violación desde el punto de vista de una mujer violada y un violador, dos personas que no son escuchadas, la primera por falta de oportunidad y la segunda por repudio, y me pregunté quién podía estar más silenciado. Entonces, supe, cuando encontré la niña de 11 años, que era ella: la voz de los niños son sus padres y cuando son ellos mismos los que cometen la falta, el silencio es absolutoâ?", anota la autora.

Agrega que, en el país, este fenómeno sigue "siendo para muchos un secreto a voces y para el resto, ciencia ficción. Preferimos ignorar el problema y sus víctimas, porque tememos contagiarnos de su calamidad".

Para ello, la autora pone de ejemplo que mientras la gente de Bogotá cree que es algo que ocurre en Medellín, en esta última ciudad creen que es algo de la costa. Y resulta que según la Unicef, más de 35 mil niñas y niños menores de 10 años, han sido vendidos en toda Colombia.

"Y lo peor es que los clientes no son sólo extranjeros, como muchos piensan: también son colombianos, nuestros compatriotas, que de día son padres de familia, amigos, compañeros de trabajo y de noche pagan por estar con una niñaâ?", anota Rodríguez, quien en la actualidad está adaptando sus obras al cine.

La escritora comenta que en más de una oportunidad intentó abandonar el proyecto, durante la investigación, al encontrar que la sociedad es cómplice, por no denunciar. "Aquí, el deseo sexual de un adulto por una niña es frecuente y natural. Las adolescentes se sexualizan a muy temprana edad, las víctimas son culpadas de su mala suerte, el 'no' de una mujer significa 'sí', y es común que una madre se vea obligada a vender a su hija, para no matar de hambre a su familia, dice.

Por eso, Rodríguez ha decidido que llegó la hora de actuar. "No podemos seguir volviendo cotidianos los problemas de violencia hacia la mujer. Mis intenciones con los libros son que la gente hable de los temas y se dé cuenta de su responsabilidad frente a ellos. Las víctimas no pueden seguir siendo culpadas; el cliché de las mujeres pecadoras, deseosas de sexo, y los hombres inocentes víctimas de su incontrolable deseo sexual debe acabar. Para ello, hay que entender que es culpa de todos, de los perpetuadores por hacerlo y de nosotros por permitirlo", concluye.

sc



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