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El Museo Tamayo batalla con el éxito de Kusama

Sonia Sierra| El Universal
00:20Miércoles 17 de diciembre de 2014

La muestra de Yayoi Kusama ha obligado a cambiar la dinámica del Museo Tamayo, que nunca en su historia había recibido en una sola exposición a más de 2 mil 200 personas al día, esta exposición lleva alrededor de 170 mil en el tiempo que lleva. Lourdes Martínez/EL UNIVERSAL

Algunos hechos novedosos de la exhibición son la participación masiva e inédita a través de redes sociales y la asistencia ante todo de jóvenes que quieren conocer la obra de Yayoi Kusama. Lourdes Martínez/EL UNIVERSAL

La exposición representa un reto para el propio museo desde el punto de vista de cómo ofrecer una visita de calidad, no sólo de cantidad, y también por la pregunta de cómo cautivar a esos cientos de miles de visitantes para que regresen. Lourdes Martínez/EL UNIVERSAL

A partir del 26 de septiembre el público ha podido visitar la exposición "Yayoi Kusama. Obsesión infinita" que hasta el 18 de enero de 2015 exhibirá el Museo Tamayo Arte Contemporáneo. Jair Cabrera / EL UNIVERSAL

Con más de 100 obras entre dibujos, pinturas, videos e instalaciones, la muestra llega a México tras presentarse en ciudades de Argentina y Brasil, en el marco de su primera retrospectiva en América Latina Jair Cabrera / EL UNIVERSAL

En conjunto son más de un centenar de obras creadas entre 1949 y 2013 por una de las artistas más significativas del siglo XX Jair Cabrera / EL UNIVERSAL

Nacida en Japón en 1929, Yayoi Kusama formó parte de los artistas de la postguerra, luego vivió y trabajó en Estados Unidos, y posteriormente regresó a Japón Jair Cabrera / EL UNIVERSAL

Desde 1977, Kusama -por decisión propia- se internó en una clínica psiquiátrica, donde reside desde entonces, y donde continúa produciendo su obra, a los 85 años Jair Cabrera / EL UNIVERSAL

Curada por Frances Morris y Philip Larrat-Smith, la exposición "Yayoi Kusama. Obsesión infinita" incluye obras tan representativas como sus "Infinity Nets", así como la película Kusama"s Self-Obliteration, registros de sus happenings "Love-in Festiva Jair Cabrera / EL UNIVERSAL

La muestra de la artista japonesa ha cautivado en  Mxico, pues casi todos los visitantes se toman s

ÉXITO. La muestra de la artista japonesa ha cautivado en México, pues casi todos los visitantes se toman selfies en las obras "de inmersión", que luego publican en redes sociales. (Foto: ARCHIVO. EL UNIVERSAL )

La exposición, la más visitada en su historia, ha significado el incremento de custodios y guías, la demanda de eventos y la multiplicación de visitantes en su web

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El éxito que ha representado la exposición de Yayoi Kusama ha cambiado a todos en el Museo Tamayo: desde los custodios que de 21 pasaron a 32, hasta los guías que se incrementaron en cinco y que ahora ya suman nueve.

El personal del museo ha tenido que aprender a convivir con 2 mil 100 usuarios, en promedio, cada día, cuando antes lo hacía con un aproximado de 5 mil personas en un mes. Al día de ayer, 204 mil personas habían visitado la muestra que abrió al público el 26 de septiembre y que podrá recorrerse hasta el 18 de enero.

Alfredo Espíndola Vélez, jefe de seguridad, dice que aunque estaban notificados de que habría aumento de la afluencia, no esperaban tal cantidad:

"Ha sido un reto, ha implicado ampliar el sistema de seguridad, capacitarlo en Servicios Educativos para dar la información correcta, en el trato con el público y en cómo manejar grupos tan grandes. Para mí esto es nuevo a pesar de que llevo 20 años aquí. Es pesado, pero a la vez es bonito; son a veces hasta 12 horas parados, excepto una hora para ir a tomar sus alimentos".

El espacio físico no es el único que ha incrementado el flujo de visitas, también el sitio web. El tema se ha vuelto viral y los selfies de quienes estuvieron ahí se multiplican por miles en la red. La idea básica parece ser: "Kusama está en el Tamayo y yo estuve ahí".

Sofía Provencio, jefa de Comunicación del museo, cuenta que la página web recibía entre 15 y 18 mil visitas al mes y que hoy son alrededor de 200 mil usuarios (no únicos); los twits se han multiplicado y el personal tiene que responder a las preguntas y comentarios que permanentemente les envían. Justamente, más que la publicidad (casi nula al principio), las redes sociales han sido el medio para comunicar y contagiar la idea de asistir a la exposición: lo dicen muchos entrevistados cuando esperan para entrar, Eunice, por ejemplo: "Me enteré en Facebook, muchos compañeros ya vinieron".

Ha habido otra situación inusual: el público juvenil es el que más ha llenado el museo, es el que a veces espera hasta cuatro horas para pasar según el turno que le corresponda. Y a pesar de que algunos no han visto las otras exposiciones, muchos sí lo han hecho. Es así como, a finales de noviembre, la exhibición de Sophie Calle alcanzó la cifra de 85 mil 779 visitas.

La dinámica de recorrido que se tuvo que generar para la muestra Yayoi Kusama. Obsesión infinita ha sido muy cuestionada por algunos visitantes; se tomó la decisión, en parte porque desde el manual de la exposición se fijaron límites de tiempo dentro de determinadas obras de la artista, conocidas como inmersiones, y de tiempo de avance del público. Además, en el Museo Tamayo se decidió controlar el número de personas (130) que entra por turnos programados cada media hora. Esto no es igual a lo que ha pasado en las cuatros ciudades de Brasil y Argentina, donde un millón y medio de visitantes vieron la obra de Kusama.

Lo que se decidió aquí fue generar un mayor número de visitas aunque se sacrificara "el sentirse a sus anchas", como dice Provencio.

Pero ¿cómo afectó esto la visita de calidad? Ella responde: "¿Qué hacíamos? ¿limitar más el número de gente? Puedes garantizar una visita menos saturada pero para el 18 de enero tendrás un número grande de público que querrá entrar y no podrá. Te limitas entonces, y tratas de hacer un esquema con poco más de 100 personas, con momentos adentro que no son muy cómodos en la visita; pero se comunica al público cómo son las pautas. Extendimos el horario los sábados hasta las ocho, antes cerrábamos a las seis; pero la cantidad de usuarios seguirá en 2 mil 100, no se va a incrementar, sería inverosímil, ya con ese número llegamos al tope práctico y funcional, podemos no ser la visita más agradable del mundo, pero no queremos ser un infierno".

El tema ha pasado por negociaciones en cuanto al tiempo de trabajo y horarios del personal de vigilancia. "Ha habido una negociación de hasta dónde podemos llegar, sin ‘estirar' al personal y sin estirar el presupuesto porque son horas extras y no podemos pagarlas todas, hay que recordar que la taquilla se va al INBA".

La exposición, en cierta forma, ha pasado a ser un evento social donde ha habido interés de otros públicos por estar en el museo, de ahí que haya crecido el número de eventos del Instituto Nacional de Bellas Artes o de la Fundación Tamayo, en las noches; si antes se hacían dos a la semana, ahora son cuatro; están también las visitas guiadas que sólo en la muestra de Kusama han llegado a ser más de 340, con la presencia de cerca de 8 mil personas.

El reto para el museo, lo reconoce Provencio, es qué viene ahora, cómo mantener cautivo a ese público que pasó por el recinto para esta muestra. Por lo pronto, y a la espera del proyecto de su nuevo director, Juan A. Gaitán, para 2015 se prepara una gran muestra de Francys Alÿs.

Sobre lo que ha pasado con Kusama, la artista Mónica Mayer opina: "Me parece espléndido que haya esos públicos en cualquier museo, creo que tendría que ser su objetivo en todas las exposiciones, que todas fueran taquilleras. Y es muy bueno que sean de mujeres artistas. El peligro es que los museos programen en términos de lo que es taquillero. Debería haber fórmulas para que estos públicos que van por moda luego fueran más frecuentemente, no sé si los museos estén pensando en eso; y que hubiera discusión sobre obras icónicas que están ahí -algunas de las de Kusama son de las primeras que abrieron la discusión del arte feminista-. Debe haber una discusión que lleve a que el público vuelva".

jram



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