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Historias de reportero | Carlos Loret de Mola

La Teoría del Ciudadano Idiota

Carlos Loret de Mola nació en Mérida, Yucatán, México, en 1976. Tiene una licenciatura en Economía por el Instituto Tecnológico Autónomo ...

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Jueves 07 de julio de 2011

El país dio un salto muy importante cuando, después de décadas de “elecciones”, los votos empezaron a contar. Hoy difícilmente se puede negar que el resultado electoral es, fundamentalmente, la suma de las boletas tachadas por ciudadanos a favor de un candidato, y son cada vez más aislados los casos de prácticas rupestres como urnas embarazadas, casillas con más votos que votantes, etcétera.

Ahora la defraudación electoral es más sofisticada y tiene que ver con las condiciones durante las campañas: que no se usen recursos públicos, que no intervengan los gobiernos, que las autoridades electorales sean independientes, que tengan acceso parejo a los medios de comunicación.

En dar ese siguiente paso democrático y erradicar tales vicios, los partidos no están comprometidos. Lucen conformes con condiciones de ilegalidad que les permiten fungir como autócratas en los territorios que dominan: el PRI hace en el Estado de México lo que el PAN en Guanajuato o el PRD en el DF.

Cuando pierden, se quejan y esgrimen la ofensiva teoría de que la población es manipulada por gobiernos, dinero y medios de comunicación, y que por tanto, su voto es imbécil. En síntesis, la Teoría del Ciudadano Idiota.

La soberbia de algunos políticos les impide descubrir que, en realidad, los ciudadanos son más inteligentes que ellos. ¿O realmente piensan que la gente cree a ciegas las promesas de campaña?, ¿que se deslumbra por el que sale más grandote en el póster? ¿Suponen que el ciudadano ignora las corruptelas del PRI?, ¿que no se da cuenta de las ineficacias del PAN?, ¿que se cree el cuento de que el PRD no es ineficaz ni corrupto?, ¿que Montiel, los hijos de Marta y Bejarano no existieron? ¿Imaginan que el votante no ha caído en cuenta de que décadas de PRI en Tamaulipas, 12 años de PAN en Los Pinos o 14 de PRD en la capital del país no han podido contra la inseguridad?, ¿que la población no se sabe el teatrito de que cuando se acercan las elecciones llegan despensas, cemento, techos y luego el olvido? ¿Realmente consideran que el ciudadano se cree a pie juntillas todo lo que ve en la tele, escucha en la radio o lee en el periódico o la internet? ¿Creen que el ciudadano es idiota?

La realidad no les da la razón: de la última veintena de elecciones para gobernador, sólo en la mitad ha ganado el partido en el poder, aun cuando empleó todos los instrumentos ilegales a su alcance para vencer. ¿O Ulises Ruiz no metió las manos contra Gabino Cué y Mario Marín abrió la puerta a Moreno Valle? No. Hicieron hasta lo imposible para que no llegaran, pero llegaron, porque también usando apoyos legales y extralegales construyeron una candidatura que un grupo minoritario de ciudadanos, conscientes de los pros y contras de sus trayectorias y partidos, quizá condenados a votar por “el menos malo”, fueron a la casilla y, seguramente con alguna ilusión que nunca se pierde, escogieron a quien les pareció con algún futuro. Y eso, de idiota, no tiene nada.



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