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Serpientes y Escaleras | Salvador García Soto

Tamaulipas o el desastre nacional

Autor de la columna “Serpientes y Escaleras”, Salvador García Soto es uno de los periodistas críticos con amplia presencia en los medios ...

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Mientras el gobierno federal no ve mucho a la entidad, viene un nuevo escándalo de fosas clandestinas; ¿el gobernador?, es casi invisible

Sábado 09 de abril de 2011

De todos los estados mexicanos que padecen los estragos de la guerra contra el narcotráfico, ninguno como Tamaulipas ha vivido tales niveles de descomposición social, política y económica, al grado de haberse convertido en una entidad donde gobierna el crimen organizado, donde la autoridad formal, el gobernador del estado y los alcaldes son meras figuras simbólicas y casi decorativas, y donde el gobierno federal también ha fracasado en el desmantelamiento de dos de los cárteles más violentos, que además se disputan el territorio estatal: el de Los Zetas y el del Golfo. Todo un drama.

Cuna, junto con Sinaloa, de las organizaciones delictivas más antiguas en el mapa criminal mexicano, Tamaulipas es un estado donde el crimen organizado tiene raíces tan profundas, que lo mismo permean en la política local —donde siempre se sospecha del involucramiento de alcaldes, legisladores y hasta gobernadores— que en el empresariado de la región o entre la misma sociedad que, especialmente en el norte del estado, ha crecido por generaciones conociendo y conviviendo con los narcos, aunque nunca como ahora había padecido su violencia y terror.

¿Por qué Calderón no va con tanta frecuencia a Tamaulipas y por qué no ha hecho de este estado —base de operaciones de al menos dos cárteles— uno de los enclaves importantes de su estrategia contra el narco? Si bien ha habido presencia militar en tierras tamaulipecas de manera intermitente y las Fuerzas Armadas han logrado algunos golpes importantes contra zetas o integrantes del CDG, cifras con las que firma el cártel del Golfo, pacificar Tamaulipas no ha sido precisamente una de las prioridades de la lucha federal contra las drogas y, si lo ha sido, el fracaso es evidente.

Los hallazgos de más cadáveres en fosas clandestinas en el municipio de San Fernando, que las autoridades federales y locales se han apresurado a decir que son mexicanos —tratando de evitar otro escándalo internacional como el de agosto de 2010 por el asesinato de 72 migrantes latinoamericanos— sólo confirma que hay una amplia franja del territorio fronterizo de Tamaulipas, desde la frontera con EU, pasando por la misma capital Ciudad Victoria, hasta llegar a Ciudad Mante, que está totalmente controlada por los narcotraficantes y en donde la única autoridad real es la del crimen organizado.

El gobernador Egidio Torre Cantú, que llegó a la gubernatura gracias a la muerte de su hermano, el candidato Rodolfo Torre, maneja un perfil tan bajo que por momentos parece que no quisiera aparecer para no incomodar con su presencia a los barones de la droga que se enseñorean en su estado. Ni siquiera en la investigación de la artera ejecución de su hermano, el gobernador ha querido meterse y se ha desentendido del esclarecimiento del crimen. Es como si, sabiéndose acotado de antemano por el poder fáctico de los criminales, el mandatario de Tamaulipas optara por la lógica segura del “dejar hacer, dejar pasar”.

Y mientras el gobierno federal no ve mucho a Tamaulipas y prefiere ignorar el caos que ahí se vive, viene un escándalo como el de las fosas clandestinas, y el gobernador se hace casi invisible, los tamaulipecos viven secuestrados por el miedo y la violencia del narco. Las familias más pudientes, tanto de las ciudades de la frontera como del puerto de Tampico, han emigrado al sur de Texas donde ya forman amplias comunidades de mexicanos de clase media y acomodada, que huyeron de la inseguridad y los secuestros en su país.

Por casi dos años los cárteles del Golfo y de Los Zetas han sostenido una cruenta guerra por el control de Tamaulipas sin que la autoridad federal o estatal hayan hecho nada para evitar que esa disputa afecte a la población civil. Hoy que la vergüenza nacional vuelve a salir en forma de decenas de cadáveres de desaparecidos sepultados en fosas clandestinas, todos dicen que “van a reforzar la vigilancia en Tamaulipas y que se aplicará la ley y se castigará a los responsables”; cuando pase el escándalo mediático y la presión internacional lo más seguro es que los tamaulipecos vuelvan a vivir en el desamparo de autoridad, con la única certeza de que su estado es tierra de nadie para la ley, y codiciado territorio en disputa para los narcos.

NOTAS INDISCRETAS… El aval de Washington y de halcones de la Casa Blanca como Hillary Clinton y Janet Napolitano, no fue lo único que le allanó el camino a Marisela Morales para llegar a la PGR. También sus relaciones y amistades en el gabinete de seguridad nacional pesaron para que el presidente Calderón se decidiera a quitar a Arturo Chávez y ascender a la ex titular de la SIEDO. Entre los que impulsaron a la nueva procuradora está Genaro García Luna, secretario de Seguridad Pública, a quien también le achacan la caída estrepitosa del grisáceo Arturo Chávez Chávez. Las fricciones entre Genaro y Chávez fueron subiendo de nivel, sobre todo a partir de que el ex procurador contrató a Wilfrido Robledo para dirigir la Policía Ministerial. A pesar de haber sido alumno de Wilfrido, García Luna no quiso compartir el control policiaco federal con su antiguo maestro y, aunado a otros sonados fracasos de la PGR como el michoacanazo, caso que armó Genaro y que el Ministerio Público federal no supo acreditar ante los jueces, aceleraron la caída de Chávez. Ahora Marisela Morales, que ya hizo historia con su designación y ratificación, tendrá que demostrar que tiene la capacidad para hacer historia también por su actuación y, de paso, se verá si la PGR no quedó también bajo el control de la poderosa SSP federal… Parece que a Elba Esther Gordillo no le gustó nada la declaración de Eruviel Ávila sobre la necesidad que tiene el candidato priísta del apoyo de la maestra y del SNTE. De inmediato, Elba aclaró que el sindicato magisterial no tiene un solo color partidista y pidió que no traten de adularla. Y es que, aunque la maestra hace sus alianzas y sus pactos electorales, la pluralidad política en el SNTE es real y a Elba no le conviene que sus acuerdos se hagan tan públicos y evidentes… El repentino interés mostrado por la Profepa en los impactos ambientales de la Supervía Poniente, que la llevaron incluso a clausurar un tramo de la obra, hicieron que en el Palacio del Ayuntamiento se preguntaran si tal clausura no era más bien una represalia política porque Marcelo Ebrard ya no quiso apoyar la alianza con el PAN en el Estado de México, ¿será puro sospechosismo del GDF o será que en Los Pinos sí hubo molestia por el viraje de Ebrard?... Cierran los dados con Escalera. Buena semana.



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