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Itinerario Político | Ricardo Alemán

Calderón y Moreira; regresa el nepotismo

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Martes 02 de noviembre de 2010

En Michoacán, hermana de Calderón busca el poderEn Coahuila, los hermanos Moreira se perpetuan

Una de las figuras que gustaba censurar el PAN del siglo pasado —previo a que el partido azul llegara a Los Pinos—, era el nepotismo del que hacía gala el poder público en manos del PRI. ¿Quién no recuerda al rey del nepotismo en el viejo partido tricolor? En efecto, hablamos de José López Portillo, presidente que instaló en altos cargos a la parentela toda.

Pero no es el único caso. Ya en los tiempos de la alternancia y la democracia, el ex presidente Vicente Fox pareció tocado por la tentación nepotista, cuando echó a caminar la estrategia perversa de heredar el poder a su esposa, “la señora Martha”, que de suyo era el poder detrás del trono. Para fortuna de todos, el despropósito desbarrancó y hoy los Fox no son más que una amarga pesadilla.

En el PRD también menudearon las tentaciones nepotistas, y acaso el ejemplo más notorio sea el de la dinastía Cárdenas; pasando por el grosero intento de heredar el poder a su esposa, que en su momento pretendió el gobernador de Tlaxcala, Alfonso Sánchez Anaya. Claro, sin olvidar la mafia familiar que han creado en Baja California Sur los caciques Cota-Montaño-Agúndez.

Y el tema viene a cuento, porque todo indica que asistimos a los previos de dos nuevos ejemplos de nepotismo; uno en el PAN y en el gobierno de Felipe Calderón, en donde se catapulta a la hermana del presidente para buscar el gobierno de Michoacán, y otro en el gobierno de Coahuila, en donde el gobernador, Humberto Moreira, mueve todos los hilos del poder a favor de su hermano, Rubén Moreira, a quien heredará el gobierno estatal.

En el primer caso, para nadie es un secreto que Luisa María Calderón —conocida popularmente como La Cocoa—, es la más fuerte candidata del PAN al gobierno de su natal Michoacán. Más aún, hace días, la ex diputada y ex senadora —además de consejera nacional—, prácticamente anunció el arranque de su precampaña en una comilona que reunió a gobernadores, legisladores y panistas de los más altos círculos.

En Michoacán, todos saben que la hermana del presidente ha trabajado por años para buscar la candidatura al gobierno estatal por su partido, el PAN, y que hoy las condiciones parecen inmejorables. Sin embargo, “la hermana incómoda” —como ya la motejan algunos malquerientes—, tiene un problema que se puede convertir en un gran problema. Que su hermano es el Presidente. ¿Y que tendría de malo?

En realidad, no debiera tener nada de malo o de extraño. Claro, salvo que pocos o nadie creerán que Luisa María Calderón será candidata por méritos propios. Resulta inevitable que los ciudadanos de a pie, incluso en Michoacán, imaginen que “La Cocoa” será candidata y probablemente gobernadora, gracias a que su hermano es el Presidente de la República.

Para efectos prácticos, para causas político-electorales y con fines de propaganda, para los adversarios y malquerientes del calderonismo —y para no pocos ciudadanos de a pie—, todo cargo político o de elección popular que consiga la señora Calderón Hinojosa, será visto como una concesión graciosa del poder del presidente. Todo ello a pesar de que Luisa María hizo su carrera política independiente a la de su hermano Felipe.

Pero quizá el caso más escandaloso resulte el del gobernador de Coahuila, Humberto Moreira, quien ha impuesto un cacicazgo feroz que podría tener su momento cumbre cuando se lleve a cabo el proceso para elegir al nuevo presidente del PRI. Resulta que Humberto Moreira es el más aventajado precandidato a la presidencia nacional del PRI. Esa ambición no tendría nada de particular, si no fuera porque Moreira tiene todo listo para empujar —al mismo tiempo—, la candidatura de su hermano Rubén Moreira, como sucesor.

En este caso, el conflicto es distinto, ya que Rubén Moreira es un invento de su hermano, Humberto. Resulta que el gobernador hizo jefe del PRI a su hermano, lo hizo diputado federal, jefe de los diputados federales, representante de Coahuila en México, vocero y, claro, primerísimo prospecto a sucederlo. En la práctica, Humberto Moreira podría ser presidente del PRI, árbitro de la contienda priísta para seleccionar al candidato presidencial, pero además, jefe de campaña de su hermano, el potencial candidato al gobierno de Coahuila.

Pero además, Humberto Moreira también podría ser, en los hechos, gobernador de Coahuila por 12 años. ¿Y cómo se le llama a eso? En efecto, nepotismo. ¿Y ese es el PRI que regresaría? En realidad ese PRI no es distinto al PAN y menos al PRD. ¿O sí?



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