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Detrás de la Noticia | Ricardo Rocha

Peor, imposible: ¡ya basta!

Ricardo Rocha ha sido redactor, reportero, corresponsal de guerra, productor y conductor de programas.

En 1977 cubrió por dos meses la ...

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Jueves 28 de octubre de 2010

El escenario de nuestra violencia de cada día es un homenaje a la muerte, la sangre, las balas y el absurdo: el señor Blake admite que 400 municipios no tienen policía, lo que deja espacio al crimen organizado, pero que a pesar de esto, no está en riesgo la gobernabilidad en este país; como botón de muestra, los 14 policías del municipio de Los Ramones, en Nuevo León, renuncian luego de un ataque con granadas y disparos que dejaron cacariza la fachada de su comandancia y como coladeras sus vehículos; en Oaxaca, por la carretera a Tuxtepec aparecieron cuatro cuerpos con huellas de tortura; “el programa Todos somos Juárez no ha dado resultados, es más, ni caso tiene que vuelva a venir el presidente Calderón”, lo dice no un crítico trasnochado o un priísta resentido, sino el mismísimo obispo de Ciudad Juárez, don Renato Ascencio; mientras, la dirigencia del PAN en el DF pide no caer en la paranoia nada más por las recientes matanzas en Juárez y en Tijuana ya que, dice, son las organizaciones criminales las que están nerviosas por los golpes del gobierno federal. O sea que vamos ganando aunque no lo parezca. Pero ¿acaso la nueva matanza de 15 jóvenes, apenas ayer, en Nayarit, sigue siendo una casualidad, otro hecho aislado?

En respuesta simultánea, apenas ayer surgieron tres gritos coincidentes en sus términos: ¡Ya basta! El primero del rector José Narro, quien advierte que nuestra UNAM está inconforme y dolida por la muerte de jóvenes, una situación que no es aceptable bajo ninguna condición ni circunstancia, por lo que urge mejorar las condiciones que padecen millones de muchachos que siguen sin trabajo ni escuela; en paralelo, una veintena de organizaciones de derechos humanos también gritan un “¡Ya basta… ni uno más!” en un desplegado que denuncia la “catástrofe humana” en que están sumidas muchas ciudades del territorio, sobre todo en la frontera norte; al mismo tiempo, nuestro admirado Carlos Fuentes alerta sobre la fuga de jóvenes a las filas del crimen organizado, por lo que demanda un proyecto nacional visible y urgente para contrarrestar esta tendencia, al grado de comparar esta crisis con el histórico New Deal que en su tiempo propuso Roosevelt para dar empleo masivamente a los jóvenes… “o damos un viraje o nos lo dan”, puntualizó Fuentes.

 

Curiosamente, ayer mismo, en EL UNIVERSAL, se publicó el diagnóstico implacable de que México es cada vez más corrupto y menos democrático. Y es que Transparencia Internacional nos da la peor calificación en 10 años en corrupción, algo que, según Transparencia Mexicana, tiene que ver con las enormes probabilidades de corruptelas que ha abierto la llamada guerra contra el narco. Para acabarla, en la misma edición se asienta otra evaluación internacional que nos exhibe a la baja en bienestar. Todas, asignaturas que obviamente tienen que ver con todo lo anterior.

 

Parece un rompecabezas desafiante e imposible. Pero no lo es tanto. Sólo que requiere de inteligencia y determinación para juntar las piezas. A ver quién le atora.

 

 



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