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Historias de reportero | Carlos Loret de Mola

“Patyfló” y el “Maseco”

Carlos Loret de Mola nació en Mérida, Yucatán, México, en 1976. Tiene una licenciatura en Economía por el Instituto Tecnológico Autónomo ...

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Martes 05 de octubre de 2010

Una de las mujeres más poderosas del sexenio tuvo que salir del país porque su renuncia al gobierno del presidente Calderón estuvo marcada por el escándalo. Patricia Flores Elizondo empacó sus cosas de la oficina más influyente de Los Pinos y encontró refugio de inmediato en Dallas, Texas, gracias al abrigo familiar que le brindó su firme cercanía con uno de los empresarios más acaudalados del país, Roberto González Barrera, dueño de Banorte y Maseca.

Conocido más bien por ser ferviente priísta, asiduo financiador de sus campañas, el también apodado Maseco encontró en Paty Flores la puerta de acceso al presidente Felipe Calderón: cooperó con su gobierno cuando la crisis alimentaria disparó el precio de la tortilla y se volvió tan íntimo que, en coordinación con Paty Flores, buscó acercar a Los Pinos a varios empresarios de alto nivel, desencantados por la ruta que iba tomando la administración Federal.

No fue gratuito. En la recta final de 2008 estalló la crisis económica internacional. Gruma, como otros consorcios, quedó atrapado por su especulación: había comprado y promovido entre inversionistas los instrumentos financieros "derivados", que resultaron papeles perdedores. La especulación que no le salió puso en jaque los números de González Barrera, quien cabildeó con Flores Elizondo para que el gobierno inyectara los recursos de todos los mexicanos para salvar a las empresas emproblemadas; una especie de Fobaproa que, no obstante los poderosos cabildeos Flores-Maseco, no prosperó.

Luego, al arranque de 2009, cuando el gobierno de Estados Unidos compró participación en varios bancos de su país para poder rescatarlos (incluyendo Citibank que es dueño de Banamex), la dupla Flores-Maseco echó a andar otro cabildeo, que incluso encontró simpatías priístas en el Senado de la República: que el gobierno de Calderón obligara a Banamex a venderse con el argumento de que un banco mexicano en realidad era propiedad de un gobierno extranjero y eso lo prohibía la ley. El objetivo de fondo era que Banorte se quedara con Banamex a precio de remate. La presión de Estados Unidos dio al traste con el intento.

En ese camino, la relación entre ambos se fue solidificando. Cuando los escándalos en torno a los presuntos desvíos de Paty Flores empezaron a tocar la figura de su esposo, Jesús Cabrera, el señor terminó trabajando en una oficina de Gruma en Dallas, Texas, justo donde meses después se refugió la ex jefa de la oficina presidencial al salir de Los Pinos.

De esos abrigos tomó baterías para estar de vuelta.

SACIAMORBOS

Si el departamento en Polanco de Navalú causó revuelo, hay que esperar la casa que Patyfló construye en Las Lomas.



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