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Economía Informal | Macario Schettino

Oferta y demanda

Macario Schettino se dedica al análisis de la realidad, en particular la de México, desde una perspectiva multidisciplinaria: social, políti ...

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Se publicaron los datos de Oferta y Demanda agregadas en México, para el primer trimestre del año. Esta información es muy útil porque, además del PIB, importaciones y exportaciones, que ya conocemos, detalla la manera en que se utiliza el resto de la oferta, es decir cómo se demanda en el país

Jueves 24 de junio de 2010

Aunque tenemos ya una serie mensual para la Formación Bruta de Capital Fijo (la inversión), los datos del consumo y su separación entre sector público y privado sólo podemos conocerlo con la publicación a que nos referimos.

Por ejemplo, esto nos permitió saber que el gobierno efectivamente aplicó un esfuerzo para reducir el impacto de la crisis que vino de fuera. Durante 2009, los únicos rubros que crecen en la demanda agregada son el consumo de gobierno y la inversión de gobierno. El primero creció poco más de 2% en 2009, mientras que la inversión pública lo hizo en casi 11%. No sólo hubo mayor gasto durante el año pasado, sino que además se concentró en infraestructura, que es lo que debe hacerse. Medido en puntos del PIB, el gasto del gobierno creció en un punto y la inversión en 0.8 puntos. Esos dos puntos son poco frente a la caída de 6 y medio del PIB, pero el gobierno mexicano no tenía mucho margen.

Bueno, si esto ocurrió en 2009, en el primer trimestre de 2010 las cosas son muy diferentes: el gasto del gobierno apenas crece, y la inversión pública se reduce. Y puesto que la inversión privada no ha recuperado el crecimiento, hay una caída en el conjunto. Finalmente, sí hay un pequeño crecimiento en el consumo, de 2.8% en tasa anual, pero muy lejano de compensar las caídas vividas el año pasado.

De hecho, si comparamos con el 2007, el PIB del primer trimestre está abajo por casi 3%, el consumo todavía más que eso, 3.4% por debajo de su nivel en aquel año. Nuevamente, sólo el gasto del gobierno y la inversión pública muestran crecimiento (4 y 16%, respectivamente). Las exportaciones están ya al mismo nivel (el primer trimestre de 2010 contra el 2007) pero las importaciones caen casi 6%.

Lo que esto quiere decir es que todavía en el primer trimestre de este año la crisis se sigue sintiendo, y lo único que la ha aminorado un poco ha sido el esfuerzo del gobierno. Puede ser insuficiente para muchas personas, pero sin duda existe. Sin embargo, como ya decíamos, en este año se va retirando este apoyo, y todavía el resto de la economía no toma la estafeta. Si acaso, las exportaciones, pero no la inversión privada, ni el consumo.

Gracias a que el consumo y la inversión privada no crecen, las importaciones están creciendo menos que las exportaciones, y por eso la diferencia que mencionábamos hace un momento, con las exportaciones prácticamente iguales que las de 2007, pero las importaciones por debajo en 6%. Conforme la inversión crezca, y el consumo se recupere, lo mismo pasará con las importaciones, que volverán a crecer más rápido que las exportaciones, y nos empezarán a preocupar.

Eso es algo que hemos comentado en muchas ocasiones. Desde mediados de los 60, cuando México crece, el déficit comercial lo hace con mucha rapidez, y pronto nos quedamos sin dólares suficientes para financiarlo. No es algo que sólo le ocurra a México, en todos los países, el crecimiento del ingreso implica un crecimiento en las importaciones. Nuestro problema es que no logramos hacer crecer las exportaciones, ya no digamos al mismo ritmo, sino siquiera a uno que no nos complique la vida tan rápido.

Ésta es la mejor demostración de que el problema económico de México no es de demanda, y por eso las recetas keynesianas no tienen ningún sentido para nosotros. No lo tenían desde aquella época, y no por eso los años 60, en que estas políticas se aplicaron con amplitud, nos llevaron a una crisis casi terminal en 1982. Sólo Cantarell impidió que nos hundiéramos de manera definitiva.

Cada vez que alguien insiste en que lo que pasa es que nos falta impulsar el mercado interno, lo que en realidad dice es que quiere un incremento en la demanda (impulsado por el gobierno, claro). Y eso sólo nos lleva más rápidamente a un problema de cuentas externas. Lo que tendríamos que hacer en México es impulsar la productividad, pero eso no sabemos hacerlo. No es que no se sepa en otras partes del mundo, es que nosotros en México no sabemos cómo. No porque seamos tontos, sino porque nunca lo hemos hecho, y no queremos hacer las cosas necesarias para ello.

Menos regulación, mejor educación, más infraestructura, más competencia, son condiciones básicas para incrementar la productividad. Hacerlo, sin embargo, exige esfuerzos que rechazamos: pagar impuestos, hacer la reforma laboral, meter en orden a los privilegiados, sean los maestros o los empresarios. Y sin eso, pues no hay mucho que hacer. Ya le comentaré, en otra ocasión, cómo es que México no logró incrementar su productividad en todo el siglo XX, y cómo es que hoy no podemos hacerlo por exactamente las mismas razones.

De momento, lo importante es que la información de oferta y demanda nos indica que todavía el sector privado no alcanza a salir de la crisis, y que cuando lo haga, lo veremos reflejado en un mayor déficit comercial. Y esto ocurrirá con un menor colchón petrolero. Vamos a ir siguiendo esta información, para que no lo tome desprevenido.



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