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Empresa | Alberto Barranco

Pájaros en el alambre

Periodista, cronista de la Ciudad de México, hombre de letras y, al mismo,tiempo profesional de la economía. Analiza en la radio y en la pren ...

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Colocada en la picota más por los decibeles del escándalo que por la gravedad de su supuesta falta, la embestida oficial contra la ex subsecretaria de Comunicaciones, Purificación Carpinteyro, la origina una supuesta parcialidad a favor de Teléfonos de México

Jueves 11 de marzo de 2010

La ex funcionaria dejó correr una alternativa ficta, es decir permitir que se agotara el plazo para asumir, ante el silencio, como positiva una respuesta de la autoridad, en este caso frente a una petición de la firma del magnate Carlos Slim para aplazar la entrada en vigor de la segunda etapa de la integración de áreas locales para efecto de cobro de llamadas de larga distancia.

La maniobra descarriló el proceso.

Sin embargo, detrás de la solicitud de Telmex estaba una exigencia de revisar el esquema, exhibiéndose pruebas de que se favorecía a determinadas empresas en comunidades con gran tráfico de llamadas de y hacia Estados Unidos.

Lo cierto, sin embargo, es que impuesta por el presidente Felipe Calderón en el cargo en tributo a una larga amistad que nació en su época de estudiantes de la Escuela Libre de Derecho, desde la llegada de Carpinteyro a la dependencia encabezada entonces por Luis Téllez, se inició una guerrita en su contra, en afán de descalificarla.

De entrada, se filtraron informes del órgano de control interno de Correos de México, la última dependencia encabezada por Carpinteyro antes de subir en el escalafón, en que se hablaba de un gasto descomunal en el cambio de imagen de la instancia.

La sorna hablaba de miles de galones de pintura para impregnar de rosa mexicano y verde pistache las oficinas, vehículos y logotipos de correos, además de la compra de uniformes para carteros.

Lo cierto es que el gasto extraordinario lo había autorizado el presidente Felipe Calderón bajo la promesa de una partida especial para cubrirlos… que nunca llegó. De hecho, el Ejecutivo fue testigo de honor en el lanzamiento de lo que se llamó el nuevo servicio postal mexicano, cuyo eje, al margen de los colores pastel, era abrir el abanico hacia nuevas opciones en materia de telecomunicaciones, ya los mensajes electrónicos como la facturación vía cibernética.

Ahora que, en paralelo, se lanzaban uno y otro obuses para exhibir la supuesta incapacidad de la funcionaria, filtrándose, por ejemplo, su pretensión de crear una tercera red nacional de telecomunicaciones en paralelo a la de Teléfonos de México y la Comisión Federal de Electricidad.

El clímax llegó ante la pretención de Carpinteyro de allanar salidas justas frente al cúmulo de expedientes jurídicos abiertos contra la Secretaría de Comunicaciones y Transportes por particulares inconformes con sus decisiones.

En ese marco, se hicieron públicas conversaciones privadas del titular de la dependencia, Luis Téllez, con una mujer con quien supuestamente sostenía algo más que amistad. En ellas se deslizaban, por ejemplo, inculpaciones al ex presidente Carlos Salinas De Gortari por haberse robado la mitad de la llamada partida secreta de la Presidencia de la República.

Ante el escándalo, el entonces Secretario de Comunicaciones debió dar la cara, señalando que lo dicho no le constaba. Se le chipoteó, pues. En la presión, Téllez le comentó a sus amigos, entre ellos el presidente Calderón, que la mujer había intentado chantajearlo; que su relación era sólo epistolar o telefónica, por más que alguna vez se habían visto en Tijuana; que no era la única vez que ésta intentaba chantajear a un personaje público. Incluso lo había hecho con empresarios.

El caso es que de pronto la ola apuntó hacia la subsecretaria de Comunicaciones, de quien se presumía había enviado un anónimo a su jefe exigiendo su renuncia, bajo la amenaza velada de dar a conocer nuevas conversaciones.

El correo electrónico señalaba a manera de menú, un catálogo de ejemplos: “¿Te acuerdas cuando hablaste barbaridad y media del PRI? ¿Y de Gamboa y de Manlio? ¿Te acuerdas de tu larga llamada en la que afirmas que el corrupto gobernador del estado de México tiene comprados a los jueces?”.

Y más: “También te expresaste muy mal del equipo del candidato Calderón cuando estábamos en la mitad de la campaña 2006. Sacrificaste a tu compadre Joaquín (Vargas, quien fuera presidente de Multivisión) con tal de salir tú muy bien librado y quedar bien con otros empresarios. ¿Por qué hablar tan mal del gordito Agustín Carstens al que te refieres como un miedoso?...”.

El documento, a la par de otro redactado a mano, son la evidencia que permitió a un juez dictar una orden de aprehensión contra la ex funcionaria, tras de que otro se negara a hacerlo justo por considerar a ésta inconsistente.

La Procuraduría General de la República apeló contra el rechazo.

En el camino, Carpinteyro declaró a la prensa que tenía en su poder un disco compacto con supuestas conversaciones privadas de Téllez… pero que se lo había entregado el presidente de la Comisión Federal de Telecomunicaciones, Héctor Osuna.

El caso es que éste jamás fue requerido en la indagación de la Procuraduría General de la República, como tampoco el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, a quien supuestamente se le había entregado el disco de la discordia. Se diría, pues, que desatada la inquina contra la ex funcionaria, al gobierno no le importan las graves secuelas del escándalo ni la exhibición pública de que en este país nadie se salva de ser espiado.

Balance General

Curiosa, por endilgarle un calificativo, la forma del presidente Felipe Calderón de señalar sus filias y fobias: A los que se mantienen en gracia les empuja la cabeza para embarrarles la cara de pastel, y a los que se alejan de ella los elogia hasta el exceso.

Se diría, pues, que con el panegírico de Rodolfo Elizondo, hace unos días, el Ejecutivo leyó su epitafio como Secretario de Turismo.

Lo inaudito del caso es que durante meses se hayan puesto oídos sordos a las quejas de los empresarios del sector, que hablaban de ausencias del funcionario ante los problemas de la industria, al punto de batear citas, eventos y hasta cartas personales de auxilio.

Ahora que durante meses se le rogó que aceptara la candidatura panista al gobierno de Durango, su supuesto sueño dorado desde hace tres años, posibilidad que Elizondo rechazó una y otra vez.

¿Otra que se nos va?

De acuerdo a la correduría inglesa Evolution Securities, antes de finalizar el año podría repetir el Grupo Modelo el numerito de FEMSA con su división cerveza, al ceder la mayoría de su capital a uno de los gigantes mundiales, de hecho la primera del planeta.

Estamos hablando de la firma Anheuser-Busch InBev, quien está por adquirir ya la mitad de las acciones de la fabricante de la cerveza Corona, tras la compra de la primera por parte de la segunda. La distancia entre el dicho y el hecho la mantiene una objeción de Modelo planteada ante los tribunales, alegando su derecho de decidir quién puede ser su socio.

Por lo pronto, el run run provocó una alza extraordinaria en el precio de las acciones de la firma mexicana con mayor nivel de penetración en el mercado mundial.

 

 



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