aviso-oportuno.com.mx

Suscríbase por internet o llame al 5237-0800




Tintero económico | Alejandro Villagómez

Modificando la ley del Banco de México

Doctor en Economía por la Universidad de Washington. Especialista en macroeconomía, política monetaria y fiscal, ahorro y pensiones. Profeso ...

Más de Alejandro Villagómez


La semana pasada algunos medios dieron cuenta de una iniciativa de la fracción del PRI en el Senado, que toca temas que han estado en el debate desde hace tiempo respecto al papel de Banxico

Miércoles 10 de marzo de 2010

Debido al interés personal por el tema monetario, quiero ofrecer una nueva reflexión que ojalá sea de utilidad para la discusión en el Senado de la República y su decisión al respecto. La iniciativa contiene tres puntos fundamentales que comento brevemente en orden de complejidad, de acuerdo a mi punto de vista.

TRANSPARENCIA. Se propone agregar como mandato que la Junta de Gobierno del banco haga públicas las minutas de sus reuniones después de 21 días de realizadas. De hecho se propone algo similar para la Comisión de Cambios. No puedo estar más de acuerdo con esta propuesta en la que hemos insistido varios colegas por años. Es un elemento mínimo de transparencia en temas económico centrales (políticas monetaria y cambiaria), además de que permite al observador externo interesado formarse un mejor criterio sobre estas reuniones, desde luego en la medida en que en estas minutas efectivamente se incluyan aspectos sustantivos del debate realizado.

ASIGNARLE AL BANCO DE MEXICO PRIMACIA EN LA POLÍTICA CAMBIARIA. En México esta política descansa en la Comisión de Cambios, conformada por tres miembros del banco (gobernador y dos subgobernadores) y tres de la SHCP (secretario y dos subsecretarios, incluido el del ramo), teniendo actualmente el secretario de Hacienda y Crédito Público voto de calidad. La propuesta en el Senado es básicamente otorgarle el voto de calidad al Banco de México.

Este no es tema enteramente resuelto en la teoría económica y las soluciones institucionales son diversas. Sin embargo, dada la estrecha relación entre la política monetaria y la cambiaria, que incluso en algunos aspectos se traslapan, podríamos decir que existe una mayor inclinación en otras economías a que la autoridad monetaria también sea la que tenga la primacía en la cambiaria para evitar posiciones contrapuestas que terminen provocando efectos negativos. En lo personal me gusta más la propuesta en el Senado.

DUALIDAD DE OBJETIVOS: ESTABILIDAD DE PRECIOS Y CRECIMIENTO. Este, creo, constituye el tema más polémico de la propuesta y lo he comentado en otras ocasiones. La teoría económica no ofrece respuesta única y existe un debate de varias décadas, al menos para el corto plazo. Para el largo plazo existiría consenso de que la estabilidad de precios es compatible con la promoción del crecimiento y el empleo, pero en el corto plazo estos objetivos pueden contraponerse.

Esto se refiere a lo que llamamos Curva de Phillips, que en su versión simple documenta una relación negativa entre inflación y desempleo en el corto plazo. No es una ley, sino una relación empírica y no siempre se presenta, pero cuando ocurre, existe una disyuntiva para la autoridad monetaria si su mandato es dual. Si la respuesta de política apunta a disminuir el desempleo, será a costa de mayor inflación y viceversa.

El punto es que con objetivo único (inflación), la autoridad tiene mayor claridad en cuanto al uso y dirección de sus instrumentos. Si el objetivo es dual, la acción a tomar será discrecional para la autoridad al depender en mayor medida de su juicio (y prejuicios), y seguramente sujeta a fuertes presiones políticas.

Adicionalmente, existe un problema de evaluación de esta autoridad (accountability). Con objetivo único es más claro y transparente evaluar los resultados ofrecidos por la autoridad considerando una meta inicialmente propuesta. Cuando existe un objetivo dual, que puede presentar contraposiciones en el corto plazo como ya lo mencioné, la evaluación es más complicada. Siempre existirá el argumento de que no se alcanzó la meta de inflación porque se optó por atender el problema de crecimiento y empleo, y viceversa. Finalmente, si en principio cualquier política macro (y su autoridad responsable) debe tener como objetivo último la promoción del crecimiento, ¿por qué explicitarla por sobre los objetivos inmediatos en el ámbito de cada política? O ¿por qué no considerar otros objetivos igual de relevantes? En el caso de la autoridad monetaria, por ejemplo, la estabilidad del tipo de cambio pudiera ser igual o más relevante en lo inmediato que el de inflación, como queda documentado en estudios recientes para el caso de mercados emergentes.

Como se ve el tema es mucho más complejo y el análisis debiera ser más profundo y técnico. Como dato histórico adicional habría que señalar que bancos centrales con prestigio que tienen objetivo dual, como el inglés o la FED, son bancos con una larga historia de reputación y credibilidad aceptable en su lucha contra la inflación, por lo que no han requerido de modificaciones en su maro legal. Bancos centrales de creación reciente, como el europeo, han optado por el objetivo único de inflación, y bancos centrales no tan viejos pero que se “refundaron” al alcanzar su autonomía en las últimas tres décadas han optado en su mayoría por el objetivo único como mecanismo para garantizar credibilidad en sus políticas.

En principio mi posición sería por mantener el objetivo único, pero si se introduce explícitamente el tema del crecimiento, debiera de explicitarse también una jerarquización a favor del control de la inflación en condiciones que implican posiciones contrapuestas. Pero insisto, el debate en este punto no es tan simple.

 



Comenta la Nota
PUBLICIDAD.