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Economía Informal | Macario Schettino

Coincidente y adelantado

Macario Schettino se dedica al análisis de la realidad, en particular la de México, desde una perspectiva multidisciplinaria: social, políti ...

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Entre tanta información que produce INEGI, hay un par de indicadores que resultan de la combinación de varias series de datos que tienen como objetivo dar una idea general de lo que está pasando en el país y lo que pasará

Martes 09 de marzo de 2010

No son pronósticos, como los que hacen las consultoras, o nosotros los opinadores, ni son propiamente hablando datos brutos, sino esta combinación que le comento.

 

Estos indicadores son el llamado coincidente, que busca reflejar el comportamiento de la economía no únicamente con el PIB, sino con otras series, y el adelantado, que le suma otros datos que reflejan las expectativas de los actores económicos. Permítame empezar con el primero, el coincidente, que está formado, según informa INEGI, por el PIB mensual, el índice de actividad industrial, el número de asegurados permanentes del IMSS, el índice de ventas al menudeo y la tasa de ocupación parcial y desocupación, de las tasas alternativas de empleo.

 

La idea, como le decía, es dar una idea no sólo de cuánto valor agregado producimos, sino de la economía en su conjunto, por eso se suman dos variables de empleo, como son los asegurados del IMSS y la tasa de ocupación parcial, y dos sectoriales, como la actividad industrial y las ventas al menudeo.

 

Este indicador empezó a caer, con la crisis, antes que el índice global, el IGAE. En junio de 2008 el indicador coincidente ya presentaba números rojos, mientras que el IGAE los mostró hasta septiembre. También tiene una mayor caída, que alcanza 14% de contracción, frente a sólo 10% del IGAE. Ambos se recuperan desde entonces, pero mientras el IGAE es positivo para el mes de diciembre, con 1.2%, el indicador coincidente sigue siendo negativo, con -3.6%.

 

Puesto que el indicador coincidente tiene como fin ser un mejor indicador de lo que está pasando en la economía, debe tener una mayor relación con la forma como las personas sienten lo que está pasando. Esto puede ayudar a entender por qué, a pesar de que la actividad económica general, el IGAE, ya es claramente positivo, la población no está percibiendo una recuperación económica. Dicho de otra manera, aunque estemos produciendo más, la recuperación en términos de empleo y ventas no ha ocurrido aún, y eso es lo que la población siente.

 

Ahora vamos al segundo, el indicador adelantado. Éste incorpora información de lo que los actores piensan que va a pasar, reitero, no pronósticos. Se forma con el tipo de cambio real, el precio del petróleo, el índice de la BMV, la tasa de interés interbancaria y el índice de la construcción. Todas estas variables tienen más que ver con las finanzas que con la producción de bienes, pero por lo mismo son indicadores de lo que las personas están pensando que va a pasar. Si creen que las cosas van a estar bien, entonces actuarán para aprovecharlo, y eso es lo que el indicador adelantado espera medir.

 

Bueno, como sería de esperarse, este indicador tocó fondo antes que los otros dos; en marzo del 2009 y no en mayo. Empezó a recuperarse desde entonces, y lo más interesante es que fue positivo desde noviembre, pero en el último mes, en diciembre pasado, alcanzó un crecimiento anual de 6.5%. La combinación de los tres indicadores nos dice entonces: 1) que la economía se recupera a buen paso; 2) que esa recuperación no es sentida aún por la población, aunque muy posiblemente se esté notando en estos primeros meses; y 3) que las expectativas reales de los actores económicos son muy superiores a lo que todo mundo dice creer.

 

Ayer mismo la empresa Morgan Stanley elevó su estimación de crecimiento para México en el 2010, de 3.8 a 5.2%, según reportaba el Wall Street Journal. Aquí le habíamos dicho que creceríamos más de lo que todo mundo suponía desde hace rato, pero nos quedábamos con una estimación de entre 4 y 5%. Ya veremos en unos días más si hay que corregir al alza, como lo han hecho en Morgan.

 

Lo que parece ser claro es que a la gran caída del año pasado puede seguir un gran alza en éste, producto del rebote, evidentemente, pero también de la misma razón que nos llevó al fondo en 2009: de nuestra relación con Estados Unidos. Así como esa relación significó que resintiéramos la recesión más que cualquier otro país de América Latina, ahora está provocando que nuestra recuperación sea mayor que la de otros países. Mejor aún, para nosotros, es que parte de la producción estadounidense que se perdió en el año pasado ya no se recuperará en ese país, sino en éste. Las empresas automotrices están moviendo parte de su producción para México, precisamente para aprovechar nuestras ventajas competitivas.

 

Por alguna razón, estas cifras parecen molestar a algunos lectores, que prefieren sentirse víctimas y quisieran (o eso parece) que la economía mexicana estuviese peor de lo que está. Bueno, qué le vamos a hacer, lo que las cifras indican es que la recuperación va avanzando, y aparentemente mucho mejor de lo esperado. ¿Qué tal si, en lugar de quejarnos, nos ponemos a trabajar y aprovechamos esta recuperación? Digo, nomás por variar…

 



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