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Ventana | José Cárdenas

Piedra de molino

JOSÉ CÁRDENAS ha dedicado cuarenta años al oficio de la información. Vive del radio y la tele. Odia el rumor. La prensa escrita lo enriquec ...





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Viernes 05 de marzo de 2010

El escándalo de Marcial Maciel Degollado, fundador, amo y dueño de los Legionarios de Cristo, vuelve a estallar, ahora en voz de sus propios hijos. José Raúl y Omar González Rivas denunciaron, a través del noticiario de Carmen Aristegui en MVS, los abusos sexuales de “mon père”. Cuando tenían menos de 10 años —cuentan— Maciel los obligaba a masturbarlo “para aliviar su dolor”. El escándalo del cura depravado se eleva a un nivel demente.

 

Hay mar de fondo en la reiteración de los abusos sexuales, pederastia y drogadicción, cometidos por el padre Maciel a lo largo de 60 años. Las denuncias datan de 1956. La respuesta del Vaticano ha sido dilatada. De Pío XII a Juan Pablo II (quien podría perder el cielo) había línea para encubrir al creador del Regnum Christi, uno de los gremios laicos más grandes y rentables del mundo. Maciel era poderoso entre poderosos.

 

La primera vez, el asunto Maciel fue publicado en México por el reportero Salvador Guerrero Ciprés (de La Jornada), en 1995. El periodista fue acusado por el cardenal Norberto Rivera de calumniar a Maciel a cambio de dinero. El caso fue ocultado por la mayoría de los medios de comunicación. Dos años después, Ciro Gómez Leyva reveló el escándalo en Canal 40.

 

El doctor Fernando M. González, miembro del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, sicoanalista y autor de Los Legionarios de Cristo: testimonios y documentos inéditos (2006), habla de dos zonas delicadas para la Iglesia católica: la sexualidad de los sacerdotes y el poder económico. En ambos, dice, la mejor razón es el silencio: “Maciel Degollado (1920-2008) era una persona enferma en el sentido sicoanalítico. Padecía pedofilia y adicción al Dolantin, fármaco basado en la morfina”.

 

En vísperas de una sentencia vaticana, de la que dependen los cuantiosos bienes de la Legión de Cristo, la congregación vive una tormenta; intenta deslindarse. El escándalo sexual de Maciel, reiterado por su propia familia, no es casual. La comisión papal que audita a la Legión entregará conclusiones en una semana. Habrá “purga” de líderes. El capital de la congregación, calculado en miles de millones de dólares, producto del binomio educativo e inmobiliario en 22 países, pasaría a la Curia Romana.

 

Los hijos del padre Maciel vencen temor y vergüenza; exigen que antes de restaurar a los Legionarios de Cristo, antes de pensar qué se va a hacer con la fortuna de la congregación, el papa Benedicto debe acercarse a las víctimas de las perversiones sexuales de Maciel y pedirles perdón por los pecados de ése y otros bucaneros estafadores del evangelio.

 

Mateo, en La Biblia (19.13-15): Pero al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le vale que le cuelguen al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos, y le hundan en lo profundo del mar.

 

 

 

 



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