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Atando cabos | Denise Maerker

Niños en peligro

Realizó sus estudios profesionales en Ciencias Económicas y Sociales en la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica, la Maestría en Cienci ...

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    Miércoles 20 de enero de 2010

    Nunca se había visto tanta preocupación por la suerte de los niños abandonados como desde que se votó en la asamblea legislativa la posibilidad de que las parejas entre personas del mismo sexo se casen y adopten. —¡Qué ellos hagan lo que quieran! ¿pero y los niños?—. Veamos los datos: En el DF hay alrededor de 30 albergues y casas hogar, en cada una en promedio viven 60 niños, 30 niños suelen estar a cargo de una o máximo dos personas. Es decir, que hay permanentemente un promedio de 1500 niños en la ciudad que están efectivamente en peligro porque no tienen las condiciones afectivas mínimas necesarias para su sano desarrollo ni garantizado su derecho a la salud, a la educación y mucho menos a la familia. Otro dato: El Código Civil vigente del Distrito Federal estipula que para poder adoptar a un menor se necesita tener más de 25 años, estar en pleno uso de sus derechos, ser soltero, casado o en concubinato y tener los medios suficientes para proveer a la subsistencia, la educación y el cuidado del menor. La orientación sexual hoy no es un impedimento para adoptar.

    ¿Cuáles son los temores?: que los niños puedan ser objetos de abuso sexual, que su identidad y orientación sexual se puedan ver afectados y que sean excluidos y estigmatizados socialmente. Hoy para que cualquiera pueda adoptar tiene que someterse a exámenes psicológicos que están diseñados para detectar patologías y prevenir abusos. En Estados Unidos, desde los años setenta, se han hecho estudios comparando el desarrollo de hijos de madres heterosexuales y de madres lesbianas. La razón: los pleitos por la custodia de los hijos que interponían los padres cuando luego de la separación la madre iniciaba una relación homosexual. Los resultados de cuarenta años de estudios (“Parenting-full”, American Psychological Association) son contundentes: los niños no presentan confusión o conflicto sobre su género, tienen comportamientos y juegos similares a los niños de padres heterosexuales y el porcentaje que se declara atraído por personas del mismo sexo durante la pubertad es el mismo. Algunos estudios revelaron que los niños con padre o madre homosexual presentan dificultades para manejar el tema socialmente pero de manera diferenciada según la edad en la que se enteran (siendo el peor momento el inicio de la adolescencia y el mejor la infancia).

    Lo mejor para cualquier niño es vivir con su padre y madre y rodeado de tíos, tías y abuelos. Pero para los niños abandonados esa ya no es una opción.



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