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Ventana | José Cárdenas

Regreso sin gloria

JOSÉ CÁRDENAS ha dedicado cuarenta años al oficio de la información. Vive del radio y la tele. Odia el rumor. La prensa escrita lo enriquec ...





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Viernes 15 de enero de 2010

El Ejército quedó en Ciudad Juárez, como Jack Nicholson en Atrapado sin salida. Falló en el Operativo Conjunto Chihuahua iniciado en abril de 2008. La incapacidad militar para frenar la violencia obliga a una nueva estrategia. Después de 3 mil muertos, 6 mil soldados, coordinados por la Quinta Zona Militar han de replegarse al ámbito rural; se van a las brechas y áreas desérticas; dejan en manos de policías federales la seguridad de la ciudad más violenta del país. La falta de resultados y los abusos de los militares convertidos en gendarmes, colmaron la paciencia de su comandante supremo y de la sociedad.

Al anunciar el despliegue militar, Juan Camilo Mouriño dijo hace 22 meses: “Confiamos en que con este operativo se den resultados positivos que puedan transformar y regresar la seguridad de los chihuahuenses, que el crimen organizado les arrancó, a raíz de las acciones que el gobierno federal emprende en su contra”. Un año después, el número de elementos fue duplicado. De nada sirvió.

En El arte de la guerra, Sun Tsu dice que lo más importante en una operación militar es la victoria y no la persistencia. “Un ejército es como el fuego: si no lo apagas, se consumirá por sí mismo”. La presencia militar se fundió en Juárez; los errores la derritieron. El Ejército emprende la retirada táctica. No se explica de otra manera la presencia de la Policía Federal donde los soldados han querido imponer el orden con desorden; violando derechos y garantías; debilitando a la institución militar. Ahora la responsabilidad de frenar al crimen corresponderá a los 2 mil soldados de Genaro García Luna, uniformados de policías y bajo mando civil con el apoyo de unidades de inteligencia, análisis táctico, investigación de campo y unidades técnicas de operación. Ejército y policía son instituciones distintas, así se haya querido igualarlas artificialmente por la justeza de la causa. El Ejército se repliega y los ciudadanos habremos probado su ineficacia para librar combates militares bajo leyes civiles. Sólo en la Biblia es posible pasar la soga por el ojo de una aguja.

Retirarse es la operación más compleja para cualquier Ejército. “Regreso con honor”, pedía Nixon en Vietnam, mientras sus tropas se colgaban de los patines de los helicópteros y el Vietcong las ametrallaba.

¿Ha perdido algo el Ejército mexicano en Ciudad Juárez? Ha perdido el honor, y ha desperdiciado el tiempo. Para su capacidad de fuego debió haber arrasado con el enemigo. El problema, por desgracia, sigue siendo el mismo del primer día: ¿dónde está el enemigo?

RENDIJA: Víctor Leopoldo Valencia de los Santos, secretario de Seguridad Pública de Chihuahua, renuncia al cargo; vive prácticamente en su natal Ciudad Juárez, obligado por la violencia. Quiere ser alcalde.



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