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Empresa | Alberto Barranco

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Periodista, cronista de la Ciudad de México, hombre de letras y, al mismo,tiempo profesional de la economía. Analiza en la radio y en la pren ...

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En preámbulo del golpe a la economía popular que representa la posibilidad de derogación de la tasa cero del IVA para alimentos y medicinas, el presidente Felipe Calderón planteó un propósito de enmienda frente al desbocado gasto corriente de su gobierno



Miércoles 09 de septiembre de 2009

La ruta seguida por su antecesor en el cargo fue mejorada y ampliada, en un escenario en que la nómina se engordó en proporciones desorbitadas; los gastos de propaganda se fueron al infinito, y la contratación de asesores convocó al escándalo.

En lo que supone borrón y cuenta nueva a la mitad del camino sexenal, el Ejecutivo federal recurrió por enésima vez a la cadena nacional para plantear el giro del timón: los sueldos de la burocracia dorada se reducirán 40%; los de los mandos medios se congelarán. Más aún, habrá racionalidad en la nómina de las embajadas; en la de las delegaciones en entidades federativas de las secretarías de Estado, y aún en los viáticos, gastos de representación y asesorías.

El problema es que la medida llega en un escenario en que, a contrapelo de la Ley Orgánica del gobierno federal, algunas secretarías cuentan hasta con seis subsecretarías, Gobernación, por ejemplo, contabilizándose en la mayoría de las dependencias públicas más jefes que apaches.

La ley habla de un máximo de tres subsecretarías. Se da el caso, por ejemplo, que en la época de Juan Molinar Horcasitas al frente del Seguro Social se contrataron hasta 70 asesores.

Más aún, la nómina de servidores públicos de la Presidencia de la República creció 85% durante este sexenio, en tanto los gastos de “imagen” se duplicaron, mientras creció desordenadamente la compra de insumos.

Para decirlo con todas las letras, durante el actual y el anterior gobierno de la República el gasto público corriente, es decir, el de operación, se elevó al doble, al punto de representar 78% de los ingresos fiscales.

Ningún país del mundo enfrenta un escenario similar.

Al fragor de esta fiesta, durante el foxismo se dilapidó en mayor burocracia, compra de aviones, cambio de vehículos, remodelación de instalaciones, adquisición de edificios, gran parte de los excedentes petroleros.

En contraste, el país dejó pasar la oportunidad de activar el gasto de inversión para construir la infraestructura que requiere el país para elevar su competitividad.

El cálculo más optimista habla de una necesidad de 400 mil millones de pesos… anuales.

¿Se acuerda usted del año y medio perdido para fijar la sede de una nueva refinería para Petróleos Mexicanos (Pemex)? ¿Se acuerda de los gastos suntuarios para construir la terminal dos del aeropuerto capitalino?

Adicionalmente, el gobierno quemó la escasa pólvora en infiernitos con medidas contracíclicas, cuya efectividad resultó nula, dada su falta de continuidad, coherencia y consistencia, a la par de la escasa habilidad de la burocracia para instrumentar dichas medidas.

Más todavía, se lanzaron programas sin amarres como el del Primer Empleo, que en el papel les facilitaría a los patrones el abrir escenarios laborales a jóvenes recién egresados de las escuelas. Y para qué hablar de los miles de encuestas que paga el gobierno para medir su popularidad, o de las prestaciones sin fin de los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación o los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

Más allá, en la extensa bitácora están los 40 mil millones de pesos que se han entregado durante el sexenio al sindicato de maestros, sin que haya un objetivo de fondo que los justifique… a menos que sea pago de favores.

Por lo pronto, el presidente Felipe Calderón cumplió su promesa de un anuncio espectacular que “cimbraría al país”.

Lástima que llegó tres años tarde.

Balance general

Telegrafiada largamente la posibilidad, finalmente el presidente Felipe Calderón planteó ayer la desaparición de las secretarías de la Reforma Agraria, de Turismo y de la Función Pública.

La novedad es que la primera no sólo se sectorizará como una unidad de la Secretaría de Agricultura, sino se integrará a la de Desarrollo Social, lo que necesariamente le dará un matiz político. Asistencialismo ligado a la propiedad de la tierra, es decir, votos cautivos.

En paralelo, la Secretaría de Turismo, como le habíamos anticipado, pasa a ser apéndice de la de Economía, en tanto la de la Función Pública se convierte en una unidad bajo la férula de la Presidencia de la República, lo que necesariamente acota más su relativa independencia.

¿Qué pasará cuando haya manejos poco claros de recursos de la Presidencia de la República, por ejemplo, otro toallagate o compra de persianas de 70 mil pesos cada una?

Ahora que la sorpresa es que se haya soslayado a la Secretaría de Energía, cuya inutilidad es patética, dado el poderío de Pemex y la CFE que se manejan por la libre.

Zancadilla al PRD

En lo que constituye una zancadilla al PRD, el PRI planteó ayer una iniciativa para crear un seguro de desempleo en el país, en un escenario en que la desocupación alcanza ya a 2 millones 800 mil mexicanos en edad activa.

La intención es garantizarles no sólo un ingreso mínimo, sino prestaciones en materia de salud, además de mantener la posibilidad de una pensión digna.

La alternativa, prevista para aquellos que se quedan sin empleo “por causas ajenas a su voluntad”, lleva la exigencia de acumular un mínimo de cotizaciones al Instituto Mexicano del Seguro Social por dos años en forma discontinua, pero al menos 52 semanas consecutivas.

Los desempleados podrán solicitar la ayuda sólo dos veces en un periodo de cinco años.

La primera vez podría alargarse por seis meses; la segunda sólo tres. El PRD planteaba solicitar que se elevara a nivel nacional el esquema que priva en la capital del país.

Escalón para Banorte

Menospreciada en los corrillos su capacidad para llevar las riendas del Banco Mercantil del Norte, lo cierto es que pian pianito Alejandro Valenzuela ha demostrado sus tamaños.

Por lo pronto, Banorte desplazó ya al HSBC como el cuarto banco del sistema. En el más reciente informe de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores en que se documenta el mes de julio, el primero presenta un saldo de cartera, es decir, préstamos acumulados, de 223 mil 500 millones de pesos, frente a los 160 mil 300 del segundo.

Más allá, la captación de Banorte llegó a 276 mil 900 millones, en tanto la del HSBC alcanzó 246 mil 500 millones de pesos.

El director general del banco inglés en México es Luis Peña, quien justo había desempeñado el mismo cargo en Banorte.



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